¿TU TWITTER O MI TWITTER?


20110908-103610.jpgEsta mañana un artículo de El país llamó particularmente mi atención. El tema es polémico: el Ministerio de salud de España envía una carta a Twitter para que la red social elimine tuits con contenido que al parecer apoya a la anorexia y la bulimia. Twitter se niega argumentando que su principio fundamental es respetar la libertad de expresión y no lo piensa cambiar.

La libertad de expresión ha sido la principal característica política de Twitter desde su creación. Y lo más respetable. Yo recuerdo las elecciones en Irán, la suspensión de cientos de emisoras de radio en Venezuela. Y todo esto llegaba al mundo a través de esta red social.

La fórmula es la siguiente: un usuario de Twitter manda la información como decide, sin o con argumentos, basada en una fuente oficial o no. Simplemente decide escribir algo en 140 caracteres y lo hace. Este minitexto llega a su número de seguidores. Y, en caso de que llame la atención, llega al número de seguidores del seguidor que decidió publicarlo. Y ya.

Cada quién decide qué leer. Y qué no. Qué apoyar y qué no. Cuáles son sus fuentes fidedignas y cuáles no. Pero no solo es una decisión del lector, sino que el lector tiene el poder de públicamente cuestionar el origen o la fuente de dicho tuit, noticia, consejo o aseveración.

El ejemplo más claro (e indignante) de la responsabilidad mal asignada e idiota a un medio en una ridícula cacería de brujas, sucedió recientemente en Veracruz, en donde el 25 de agosto alguien subió un tuit de pánico por una información falsa; y, como en China, a la cárcel. Absurdo. De hecho, la revista digital norteamericana Slate, comienza su artículo que cuenta esta historia así: “En 140 caracteres o menos, puedes terminar en una prisión meicana.”.

¿De quién es la responsabilidad de la información?

Principalmente de quien la lee. Yo he optado por no poner atención a chismes, cuando encuentro un chisme que suene a algo importante pregunto, o googleo, si no encuentro nada que me confirme el dato. Lo descarto. Lo mismo sucede con las instituciones a las que sigo.  Sigo a instituciones que considero serias. Y cuyo punto de vista me interesa por una u otra razón.

Los grandes fiascos pueden venir cuando instituciones serias como periódicos, revistas, entidades financieras, encuestadores, etc., utilizan su nombre para difamar.

Pero eso no es nuevo, ¿o sí? Hasta donde yo tenía entendido ese era un problema ya en el siglo veinte. En los periódicos de papel, en la tele, en el radio. ¿O no?

Ayer escuché un comentario: “si te escucharan en Twitter, te linchan”. Y me surgió la pregunta, ¿en cuál Twitter? Es increíble ver cómo cambia el Twitter de cada persona, hay quienes lo usan para hacer proselitismo izquierdista, hay quienes lo usan para quejarse de la izquierda con una postura nacionalista de ultraderecha. Hay quienes lo usan para seguir los chismes de la farándula y quienes lo usan para sentirse escritores. Hay quienes lo usan para buscar y transmitir mensajes de autoayuda y poesía barata. Hay quienes lo usan para cotorrear con sus cuates. Para leer periódicos. Para observar. Para gritar. Para callar. Hay quienes usan Twitter solo para existir. Todos los timelines son distintos. Twitter no es uno, es muchos.

Uno mismo crea su propio Twitter. Esa es la maravilla de la era de la comunicación sociodigital. Asi pasará con la televisión en poco tiempo y con los periódicos. Cada quién decidirá qué ver y qué leer.

¿O no es así ya?

¿Y hoy? ¿Quién va a leer los mensajes pro anorexia? En mi TimeLine no aparecen. Ni en el de la gente que conozco. Alguien los estará buscando, y aunque suspendan un tuit, o dos. Y los borren. Nunca lograrán borrar a aquellos irresponsables que hacen mal uso de la tecnología. Mejor eduquemos a los usuarios a no hacer caso a quienes usan los medios para causar terror.

¡Seamos proactivos! En vez de controladores mercenarios buscando callar la boca a nuestros enemigos.

IMAGEN: La nueva imprenta.

CONSEJO: Logorama click aquí. No lo dejes de ver.  Y mañana lo comentamos, ¿sale?

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4 pensamientos en “¿TU TWITTER O MI TWITTER?

  1. Logorama es un documental obligado para los diseñadores gráficos, yo imparto la materia de publicidad en la facultad de Diseño y es muy interesante para mis alumnos presenciar la vida de las marcas…!

  2. “Logorama” acompañado de un par de capítulos de “No Logo” de Naomi Klein, más un par de temas sobre “Análisis de estrategias competitivas” = Comunicación estratégica aplicada= ¡estética y persuasión!
    P.d.También era parte de mi syllabus para clases en licenciatura y posgrado.

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