ENTRE EL APOCALIPSIS Y EL ARTE POP


La semana pasada fue extraña, tal vez porque se acerca 9/11 y los nuevos terroristas no se quieren quedar atrás, tal vez por el aire en putrefacción llega a nuestros pulmones cuando se trata de vidas de inocentes.

O tal vez porque Irene amenazaba a la gran manzana y todos los tuiteros, blogueros e instagrameros de Manhattan nos contaban de cómo se vivía la tensión en la ciudad.

De pronto, por un momento, dejé de reconocer el mundo en el que vivo, por un momento la política y los chismes de política pasaron a ser tema menor. De pronto, al amanecer sabiendo que la razón por la que no podía salir de mi casa era un descabezado colgado de un puente a pocos pasos; de pronto, me considero en vez de un ciudadano del mundo, o de México, o de lo que sea, un personaje de novela posapocalíptica que espera su turno o intenta sobrevivir a una humanidad a punto de desaparecer.

Fue una semana extraña con aire enrarecido y sentimiento de alma en proceso de putrefacción.

 

Pero de pronto, en medio del caos de novela de terror en la que la promesa del fin del mundo es inminente, recuerdo dos cosas: arte pop mexicano, colorido, surrealista, poesía urbana, literatura electrónica y desvelada, pocos caracteres, fotografía digital manipulada, publicada instantáneamente. Novedosos crucigramas carnavalescos y locura perfeccionada. El metro de la ciudad de México, el maratón de la ciudad de México, el amanecer de la ciudad de México.

El gran y colorido espectáculo de un mundo que todavía no se va a terminar, que tiene arte, gente, locura e internet. El gran y colorido espectáculo de las estructuras gritando, de la gente corriendo, deportistas, corredores, ultramaratonistas, mariachis, un japonés que ha corrido 392 maratones alrededor del mundo. Colores, formas, colores, palabras, colores, sentidos. Colores. Colores.

Y pienso en el significado de arte pop. Y trato de hacer una recapitulación de lo que esto significa, y veo que en la mañana, justo antes del amanecer, tomé una foto dominguera en el metro, luego corrí. Después, con las piernas y los pies llorando llegué a la prueba de equitación de mi esposa. Y aproveché para tomar más fotos. Y manipularlas en un iPhone para hacerlas, según yo, más bonitas. Y luego llegué a leer un rato mientras comía pizza y descansaba en la cama viendo los VMA 2011. Eso es pop.

Este blog, este post, esos colores, esas historias. Ese delirio disfrazado de palabras y recurrentes versos hechos tuit, o poemas por una causa, o una novela en camino. O los mariachis en el kilómetro veintitantos de un maratón.

Vivimos en una alberca de colores, en el que todavía podemos ver a Woody Allen, en el que regresar a correr descalzos parece ser una tendencia, en el que @LuzdeAgosto corrió 100km descalza para juntar dinero en contra del cáncer. Vivimos en una alberca de color que da café por la mañana, que tiene textos electrónicos y las mujeres tienen voz. En el que la vida es un sueño hecho realidad.

En el que el arte puede lograr revertir esta pendiente apocalíptica, en el que la voz de hombres y mujeres puede revertir esta cultura apocalíptica, en el que la poesía urbana, la poesía pop, las imágenes y la inmediatez pueden salvar a un planeta agonizante.

Hoy. ¿No lo crees?

 

AYER:

CARRERA: 35K del maratón internacional de la ciudad de México (en entrenamiento para el maratón que correré en Noviembre)

 

CONSEJO: Sal a correr. Un día ve al bosque y corre.

 

IMAGEN: Caballos, maratón, metro

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