MEDIOCRIDAD SOCIODIGITAL

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Tantos himnos entonados. Tanta locura. Tanto espacio desprendido de recuerdos: tiempo enfrascado y pasión intermitente.

Entonces se me ocurre una pregunta, ¿qué buscamos? Se habla tanto de mejorar, de buscar cambiar algo: innovar, despegar, crear. Palabras de moda en boca de charlatanes digitales. ¿Qué buscamos? Además de ser expertos en chisme, ¿qué es lo que queremos cambiar? Específicamente. No hay propuestas, hay rumores, hay opiniones sin fundamento, hay charlatanes disfrazados de avatar. En tiempos tan importantes para el curso de la historia como lo es este, se necesita más conocimiento, no más bla del montón, de ese ya hay demasiado.

Me da tanta pena la mediocridad, pero me da mucho más pena cuando es mediocridad de ideas. Cacarear himnos no aprendidos. Expertos en hablar y no en escuchar, opiniones y opiniones. ¿Por qué? No porque sé, sino porque puedo. ¡Jodido!

Y aunque pueda parecer, no amanecí de malas, mi enojo aparente es justo porque amanecí de buenas, porque tenemos entre manos algo que la mediocridad de la era sociodigital nunca nos podrá quitar: la calidad en la era sociodigital.

“Inocencia y no ciencia

para hablar aprende a callar”

-Octavio Paz

DE PRONTO

Alguna vez me hice presente y desaparecí. Otras solo desaparecí. Me quedé sin cara, quizá sin voz. Hoy regreso y me dibujo con otra mano y otra tinta. No conozco todavía el porqué que buscan mis manos. No conozco el resultado de la búsqueda de mis dedos en un teclado.

Sin embargo, algunos personajes me hacen regresar por completo a mi pasado, a un futuro congruente. Locura y despedida. Locura. Regreso. Somos los mismos en diferente envase.

Mientras tanto, sigamos hablando de deseo y cosas peores, de lujuria y otros temas. De arte y sus alrededores. Juntos. Porque no tenemos otra opción.

Por cierto, ¿alguien está familiarizado con la obra de Baltasar Gracián?

Feliz sábado por la noche.

VIERNES, TINTA Y HUMEDAD

20120302-193753.jpgIntervenir en un desolado sistema de procuración del deseo es, hasta cierto punto, intrusivo. Sin embargo, la generación del deseo mismo como lenguaje literario se convierte en un abrelatas para el secreto del placer enlatado, de una pasión escondida que de pronto nos acecha sin darnos cuenta. Una pasión perdida que encontramos dibujada en las letras y entre las letras.
La sección HUMEDAD en este blog no es sino un intento de buscar ese lenguaje. De encadenar las sensaciones humanas con las percepciones y la inteligencia, encadenar la puerta de entrada con el resto de los gritos y gemidos de un placer que solo promueve la entrada.
El título de este relato es Un amante oscuro, y fue publicado (digitalmente) por primera vez en Julio de 2010. En el análisis de una condición humana quizá recurrente exploro las voces y las terminales sensoriales de la mente.
Me va a encantar conocer sus opiniones al respecto.

El relato de esta semana se encuentra en la parte superior izquierda de esta página, en la pestaña titulada HUMEDAD.

¡Espero sus comentarios y feliz viernes por la noche!

A PUÑO Y LETRA

Algo tienen las letras escritas a mano, algún mensaje guardan distinto al significado de sus palabras. Hay cierta magia que solo tienen las imágenes. Siempre.

No importa si es bonita letra, o fea. Legible o garabateada: guarda secretos. Secretos independientes al texto. Y eso convierte a la letra de puño en una experiencia sensorial atrapada hasta cierto punto en el panorama digital.

La verdad es que yo no creo que el valor del contenido de una letra cambie por el formato en el que está publicado. No quiero revivir a los amanuenses como forma de publicación literaria ni mucho menos, no quiero proteger a la experiencia de leer en papel por encima del valor del contenido: ¡nunca! Solo busco una fusión que dé un impacto gráfico: estético.

Una de las pestañas en la cabecera de este blog se llama Miércoles, y es una colección de poemas escritos a mano que llevo publicando desde hace algunos meses precisamente en ese día de cada semana.

Creo en la palabra escrita, punto. Creo en su fuerza y en su importancia en el funcionamiento de la humanidad. Este mini espacio es solo un sitio para compartir aquello que para mí es importante y para compartir un poco más a fondo quién soy yo, no creo que haya algo que me pueda desenmascarar más que mi propia tinta.

¿Ya habían entrado alguna vez a Miércoles?

¿Comentarios?

EL HOY DE SIEMPRE

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La calle: inspiración multifacética. Delirante expresión de un pensamiento masivo. Insustituible realidad. Indivisible percepción: andar, sentir, oler. La calle dibujando sus propios colores: humanos: sin ayuda humana.
Y al fuego, aire. Capturando lo no capturable con tinta, sustituyendo a la tinta con luz y aire. Sustituyendo al papel con tiempo y utilizando los más novedosos medios para lograr una rudimentaria actividad de comunicación.
De pronto me doy cuenta que da igual pintar con sangre de animal en una caverna, con arcaica tinta en pergamino o con los dedos golpeando un cristal que escribe.
La verdad o mentira es la misma.
Las sonrisas, muecas, movimientos y colores que describo van mucho más allá de la realidad, de la descripción, de la misma idea de la percepción.
Pero así la plasmo yo. En mi crónica, ficción o surrealista identidad. Y así se ve, o se lee. O se ve y se lee cobrando vida. En los millones de ambivalentes realidades que constituyen los anales de nuestra historia, narrada por tantos siglos, tantos ojos, y tantas manos.
La calle lo representa, la tinta (o su equivalente) lo refleja.

¡DOS PUTAS REGLAS!

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Hace un par de meses escribí un post en este blog en el que me peleaba conmigo por no cumplir ‘¡dos putas reglas!’. Me enojaba por la tragicomedia de tener dos cuestiones de disciplina diarias y de pronto no cumplirlas. Así, solo dos y nada. Entonces me puse a pensar en un experimento, compartir con alguien esas dos reglas, en la inteligencia de poder tener un compromiso más fuerte que la autodisciplina.

Ahora, para poder hacer este ejercicio, es importante saber cuáles son las ‘dos putas reglas’ a seguir.

 

Parte dos. Siempre he pensado que una persona que hace una hora de ejercicio diaria y que lee una hora cada día, no puede empeorar bajo circunstancias normales en la vida. También he pensado siempre que la constancia llevará tarde o temprano al éxito, que no hay caminos difíciles sino caminos abandonados.

Dado lo anterior, resultaría lógico decir que mis dos reglas serán hacer una hora de ejercicio y leer una hora al día. Sin embargo, sería un poco ventajoso y no le interesaría a nadie de aquí que fueran dos asuntos tan personales. Además, la premisa de la constancia no sería palpable.

 

Tercera parte. Las dos reglas a seguir.

Una: como reto personal: correr todos los días, En junio corro un nuevo maratón y quiero hacerlo bien. Además, creo que es lo que me mantendrá la mente sana para poder seguir con mis proyectos que me van a volver loco un día de estos. Tengo derecho a descansar un día, solo en lunes o sábado. Veamos como funciona esto por veintiún días.

La segunda: escribir todos los días aquí y mantener comunicación con todo el que decida comentar. Respetar los miércoles y los viernes. Y todos los días compartir algo, y hablar de mis nuevos proyectos: C digital y mi nueva novela. Si la premisa de la constancia es correcta, dentro de los mismos 21 días nos daremos cuenta que las estadísticas del blog suben, ¿no?

Les iré contando del avance.

 

¿Alguien se une a mí para seguir 21 días de dos reglas?

 

¿Opiniones?

ÓSCARES Y TARDE LLUVIOSA

Como la tarde está nublada, la lluvia obstinada y el humor relajado, decidí hacer algo entretenido: jugar.

Dado que es noche de premios Óscar y que dentro de poco Twitter, Facebook estarán obsesionados con el tema, decidí hacerme parte de la moción y publicar en este humilde medio mis seleccionados para ganar en tan popular evento.

Esta es una invitación para que en la zona de comentarios de este post pongan a los actores, directores, artistas o películas que crean que ganarán.

Decidí únicamente poner 10 premios para que no se vuelva tan azaroso el tema y se pueda abrir una discusión de por qué cada quién quiere que gane su gallo.

Al ganador o ganadora le regalaré una copia firmada del manuscrito de mi nueva novela antes de que ésta sea publicada.

Todos los nominados se encuentran dando click aquí.

¿QUIÉN LE ENTRA?

MI SELECCIÓN VA ASÍ

1. MEJOR PELÍCULA

The Artist

2. CINEMATOGRAFÍA

The Tree Of Life

3. DIRECCIÓN

Midnight in Paris

4. DIRECCIÓN DE ARTE

Midnight in Paris

5. GUIÓN ORIGINAL

Midnight in Paris

6. GUIÓN ADAPTADO

The Descendants

7. ACTRIZ PRINCIPAL

Meryl Streep – The Iron Lady

8. ACTOR PRINCIPAL

Jean Dujardin  – The Artist

9. ACTRIZ DE REPARTO

Bérénice Bejo – The Artist

10. ACTOR DE REPARTO

Jonah Hill – Moneyball

LISTA DE NOMINADOS: CLICK AQUÍ

VIERNES SENSORIAL

Hoy es viernes. De humedad y esas cosas.

Sugiero echar un vistazo a la pestaña que dice Humedad arriba de este artículo. Es un relato entre erótico y loco, tal vez un poco distinto a lo que he publicado antes. Lo dejo ahí para que me dejen sus comentarios espantados o divertidos.

La sensualidad es la llave que abre la puerta a los sentidos. No es los sentidos mismos, al menos no siempre.

Es viernes de humedad.

Si les gusta, ¿lo recomiendan?

¡Buen fin de semana a todos y todas! Nos veremos pronto por aquí.

¿Sugerencias para leer el fin?

DESNUDA ANTE EL ESPEJO (FRAGMENTO)

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(Fragmento de mi próxima novela)

Llegaste desnuda de aquella madrugada, la esperabas, solicitada como eras, por la esquina desprovista de cautela, por el testamento de pasión.

Es decir, te gustas, cabrona. Llegaste al espejo y te hipnotizaste mirando tu propio cuerpo: te enamora el color de tu piel, la perfección de tus brazos, de tu cadera, de tus senos. No te preocupaba la mañana, ni el rezago de la luna, ni la noche, no te preocupaba no haber dormido, tenías que llegar a trabajar, que fingir, que soportar aquel camino que nadie había pavimentado para ti. Tenías que soñar mientras actuabas. Estabas lista para darlo todo, para pretender que lo dabas todo sin dar una mínima parte de tu potencial.

Todo era por ella, por Natalia, por cuidarla, por estar cerca de ella. Todo era por conservar tu ridícula y extravagante personalidad hasta su límite: todo era por saber que eras mejor que ella, por destrozarla si fuera necesario. Te gustas tanto, disfrutas tanto de tu cuerpo mientras te ves al espejo, disfrutas tanto de desearte imaginando que es Natalia quien te desea. Ella nunca va a saber que estás enamorada de ella hasta que esté enamorada de ti. Ella nunca va a saber que conoces cada uno de sus pasos, que vives para ella, que la única razón por la que trabajas tan cerca es por estar cerca, por verla, por olerla, por tener la oportunidad de hacer que te desee, que se enamore de ti.

Llegaste desnuda al espejo, Alexandra, dispuesta a todo por ti, no habías dormido. Un él te esperaba en tu cama. Desde el baño le gritaste que se largara. No te hizo caso, gritaste más fuerte, con más violencia, ese él pensó que bromeabas, así que tomaste la base de porcelana en la que ponías el jabón y la lanzaste a la cabecera en la que él ridículamente reía. Le gritaste que se fuera, ni siquiera tuvo tiempo de vestirse, tomó su ropa y salió espantado de tu cuarto, quizá maldiciéndote, pero en voz baja. Un él aterrorizado: otro él aterrorizado. Tú regresaste al espejo, Alexandra, admiraste de nuevo tu desnudez.

Pensaste en Natalia con el semen de un él todavía entre tus piernas. Pensaste en Natalia mientras veías la perfección de tus pezones en el espejo. Pensaste en Natalia mientras comenzabas a acariciarte. Imaginabas su voz, su aliento, su escasa sonrisa, su cuerpo disfrazado de ropa que no viste, que desviste, que se empeña en esconder aquello que no se esconde. Pensabas en Natalia, en sus labios. Y tus manos se colaban entre el semen casi fresco de tu prófugo y fugaz amante y tu propia humedad con el nombre de Natalia. Tus dedos se enredaban con tu vello y con tu aroma. Te tiraste al suelo, Alexandra, en medio de gemidos, en la búsqueda de aquel orgasmo que ese él no te dio. En la búsqueda de ese orgasmo que le pertenecía a Natalia al convertirse en tus propios dedos. Te dejaste caer en el suelo, Alexandra. Y vibrabas. Y llorabas. Y gemías. Y pronunciabas en silencio su nombre, Su Nombre, el nombre de tu más ardiente anhelo, de tu propia versión del significado y la significancia del amor. Del Amor. Sí, Natalia. En tu orgasmo. Natalia, en tu aliento. Natalia, en tus gritos, en tus alaridos, en tu más profundos sueños despierta. Natalia. ¡Natalia! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ya!

En tu mente, sólo en tu mente, Alexandra. Ahora debes apurarte, dar un brinco a la regadera, vestirte o disfrazarte y lanzarte a la oficina. Tienes tantos pendientes que revisar. Apúrate, nunca has llegado tarde a trabajar. Y hoy no será la primera vez.

EL MISTICISMO DEL CINE

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Este fin de semana me di cuenta de un misticismo que esconde el arte en la narrativa llamada cine. Una historia no es solo una historia, una imagen no es solo una imagen: una pieza deja de ser por un par de horas solo música.

El evolucionado reconocimiento de la magia. Elevado sentido de la estética y desesperada inercia de la literatura por hacer poesía y contar historias. Ese misticismo llega hasta hoy hecho historia. Con los años que necesitaba para existir, cine, como aquellos dioses consagrados en la mitología artística.

Y fui a ver El artista. Una sátira. Una historia. El resurgimiento de un estilo. Un momento de los momentos que no volverán a ser, una lección de la vida disfrazada de flores, piernas, labios, sonrisas y un amor heredado de un ilusorio romanticismo del siglo XIX. ¡Maravilloso! La mejor representación de una época, justo de la forma en la que se recuerda una época. Otras sonrisas, otros bigotes, otros escándalos. La misma pasión y romance. Majestuosas actuaciones. Una sátira que nos dibuja quiénes fuimos. Somos. Queremos ser, una capacidad de asombro que sólo puede llegar de nuevo porque ya quedó muy atrás.

Y la historia del cine. Y la magia, y uno de sus máximos representantes. Su pasión por el pasado, por la historia de la que el mismo Scorsese es parte. Hugo. Un cuento que regresa a dar vida a quien dio vida al cine que conocemos, al hombre a quien se deben los estudios cinematográficos, los montajes: el misticismo que alcanzamos a ver en El artista.

Hugo. El artista. Dos películas que esconden el lado cabalista de una rama del arte que ya no es recién nacida. De una rama del arte que ya respira con pulmones propios y todavía tiene tanto nuevo que aportar.

Sugiero anotar estas dos visitas al cine en su lista de prioridades para la semana.

¡Buen lunes! Nos vemos pronto.