VIERNES SENSORIAL

Hoy es viernes. De humedad y esas cosas.

Sugiero echar un vistazo a la pestaña que dice Humedad arriba de este artículo. Es un relato entre erótico y loco, tal vez un poco distinto a lo que he publicado antes. Lo dejo ahí para que me dejen sus comentarios espantados o divertidos.

La sensualidad es la llave que abre la puerta a los sentidos. No es los sentidos mismos, al menos no siempre.

Es viernes de humedad.

Si les gusta, ¿lo recomiendan?

¡Buen fin de semana a todos y todas! Nos veremos pronto por aquí.

¿Sugerencias para leer el fin?

DESNUDA ANTE EL ESPEJO (FRAGMENTO)

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(Fragmento de mi próxima novela)

Llegaste desnuda de aquella madrugada, la esperabas, solicitada como eras, por la esquina desprovista de cautela, por el testamento de pasión.

Es decir, te gustas, cabrona. Llegaste al espejo y te hipnotizaste mirando tu propio cuerpo: te enamora el color de tu piel, la perfección de tus brazos, de tu cadera, de tus senos. No te preocupaba la mañana, ni el rezago de la luna, ni la noche, no te preocupaba no haber dormido, tenías que llegar a trabajar, que fingir, que soportar aquel camino que nadie había pavimentado para ti. Tenías que soñar mientras actuabas. Estabas lista para darlo todo, para pretender que lo dabas todo sin dar una mínima parte de tu potencial.

Todo era por ella, por Natalia, por cuidarla, por estar cerca de ella. Todo era por conservar tu ridícula y extravagante personalidad hasta su límite: todo era por saber que eras mejor que ella, por destrozarla si fuera necesario. Te gustas tanto, disfrutas tanto de tu cuerpo mientras te ves al espejo, disfrutas tanto de desearte imaginando que es Natalia quien te desea. Ella nunca va a saber que estás enamorada de ella hasta que esté enamorada de ti. Ella nunca va a saber que conoces cada uno de sus pasos, que vives para ella, que la única razón por la que trabajas tan cerca es por estar cerca, por verla, por olerla, por tener la oportunidad de hacer que te desee, que se enamore de ti.

Llegaste desnuda al espejo, Alexandra, dispuesta a todo por ti, no habías dormido. Un él te esperaba en tu cama. Desde el baño le gritaste que se largara. No te hizo caso, gritaste más fuerte, con más violencia, ese él pensó que bromeabas, así que tomaste la base de porcelana en la que ponías el jabón y la lanzaste a la cabecera en la que él ridículamente reía. Le gritaste que se fuera, ni siquiera tuvo tiempo de vestirse, tomó su ropa y salió espantado de tu cuarto, quizá maldiciéndote, pero en voz baja. Un él aterrorizado: otro él aterrorizado. Tú regresaste al espejo, Alexandra, admiraste de nuevo tu desnudez.

Pensaste en Natalia con el semen de un él todavía entre tus piernas. Pensaste en Natalia mientras veías la perfección de tus pezones en el espejo. Pensaste en Natalia mientras comenzabas a acariciarte. Imaginabas su voz, su aliento, su escasa sonrisa, su cuerpo disfrazado de ropa que no viste, que desviste, que se empeña en esconder aquello que no se esconde. Pensabas en Natalia, en sus labios. Y tus manos se colaban entre el semen casi fresco de tu prófugo y fugaz amante y tu propia humedad con el nombre de Natalia. Tus dedos se enredaban con tu vello y con tu aroma. Te tiraste al suelo, Alexandra, en medio de gemidos, en la búsqueda de aquel orgasmo que ese él no te dio. En la búsqueda de ese orgasmo que le pertenecía a Natalia al convertirse en tus propios dedos. Te dejaste caer en el suelo, Alexandra. Y vibrabas. Y llorabas. Y gemías. Y pronunciabas en silencio su nombre, Su Nombre, el nombre de tu más ardiente anhelo, de tu propia versión del significado y la significancia del amor. Del Amor. Sí, Natalia. En tu orgasmo. Natalia, en tu aliento. Natalia, en tus gritos, en tus alaridos, en tu más profundos sueños despierta. Natalia. ¡Natalia! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ya!

En tu mente, sólo en tu mente, Alexandra. Ahora debes apurarte, dar un brinco a la regadera, vestirte o disfrazarte y lanzarte a la oficina. Tienes tantos pendientes que revisar. Apúrate, nunca has llegado tarde a trabajar. Y hoy no será la primera vez.

EL MISTICISMO DEL CINE

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Este fin de semana me di cuenta de un misticismo que esconde el arte en la narrativa llamada cine. Una historia no es solo una historia, una imagen no es solo una imagen: una pieza deja de ser por un par de horas solo música.

El evolucionado reconocimiento de la magia. Elevado sentido de la estética y desesperada inercia de la literatura por hacer poesía y contar historias. Ese misticismo llega hasta hoy hecho historia. Con los años que necesitaba para existir, cine, como aquellos dioses consagrados en la mitología artística.

Y fui a ver El artista. Una sátira. Una historia. El resurgimiento de un estilo. Un momento de los momentos que no volverán a ser, una lección de la vida disfrazada de flores, piernas, labios, sonrisas y un amor heredado de un ilusorio romanticismo del siglo XIX. ¡Maravilloso! La mejor representación de una época, justo de la forma en la que se recuerda una época. Otras sonrisas, otros bigotes, otros escándalos. La misma pasión y romance. Majestuosas actuaciones. Una sátira que nos dibuja quiénes fuimos. Somos. Queremos ser, una capacidad de asombro que sólo puede llegar de nuevo porque ya quedó muy atrás.

Y la historia del cine. Y la magia, y uno de sus máximos representantes. Su pasión por el pasado, por la historia de la que el mismo Scorsese es parte. Hugo. Un cuento que regresa a dar vida a quien dio vida al cine que conocemos, al hombre a quien se deben los estudios cinematográficos, los montajes: el misticismo que alcanzamos a ver en El artista.

Hugo. El artista. Dos películas que esconden el lado cabalista de una rama del arte que ya no es recién nacida. De una rama del arte que ya respira con pulmones propios y todavía tiene tanto nuevo que aportar.

Sugiero anotar estas dos visitas al cine en su lista de prioridades para la semana.

¡Buen lunes! Nos vemos pronto.

DE REGRESO EN VIERNES

Una de las banderas de este blog ha sido, sin duda, la pestaña Humedad que se publica, desde su inicio, los viernes. Estos relatos eróticos se han convertido en la parte más leída del blog, por lo tanto decidí convertirlo también en una sección de C digital. Sin embargo, su origen seguirá siendo aquí cada viernes.

La narración que subo hoy es la misma de C digital. Así iré haciendo con algunos de los artículos que se publican en la revista para poder tener todo el contenido o su mayor parte disponible aquí.

Poco a poco, cada uno e los proyectos irá cayendo en su lugar e irá dejando menos huecos. Empiezo por aquí, justo mi cable con el mundo real, el mundo de las letras y el mundo de la tecnología. Todos a la vez. Todos jugando conmigo. Todos vueltos locos en mi seso y en mis manos que no intentan otra cosa que escribir.

Por cierto, si alguien tiene alguna idea de ilustración para la sección Humedad, será muy bien recibida. Mi intención es hacer este espacio cada vez más visual.

Bueno, ahora lo único que queda es dar click en la parte de arriba de esta página, justo donde dice Humedad. Y dejar sus comentarios. ¡Creo que esta vez está súper sensual y medio loca!

¡Buen fin! Nos vemos por aquí el lunes.

FORMATOS Y LETRAS: LITERATURA DIGITAL

De nuevo dejo a mis manos escribir para marcar un nuevo regreso. Interacción e inmediatez. Obsoletos los silencios y las torres de marfil: la espera. La arrogancia toma en esta era una nueva cara, es víctima de una metamorfosis. El arrogante debe estar dispuesto a defenderse de millones de voces. Y mantener a puño libre su arrogancia.

Intento buscar alguna inspiración que me ayude a cuadrar el toque final de un camino que llevo explorando ya unos años. Algunas veces la encuentro, otras me es más difícil. Sin embargo, no he descansado en la búsqueda.

Ayer presenté una revista que se puede leer, por el momento, solo en iPad. Es un proyecto que considero parte de la exploración del mundo digital, de la inmensa red. Un formato que pueda contribuir a la fusión del arte y la tecnología, del buen gusto y el entretenimiento. Algunos no estuvieron de acuerdo con el formato porque no tienen acceso a él. Otros lo aplaudieron. Algunos buscaron la forma de conseguirlo y otros simplemente no hicieron caso al respecto.

Pero mi punto de vista es sencillo: las tablets serán un día lo que las computadoras personales son hoy. No quiero esperar hasta ese momento para hacer mi presencia en ese medio. No hay más. No tengo más razones. Cuando alguien encuentra algo en lo que cree tiene que seguir por esa línea a pesar de que en ese momento no sea del todo popular. No dejaré de escribir aquí, seguiré con los viernes de Humedad y con los Miércoles de imágenes. Me interesa mucho el mundo digital como forma de divulgación. Apoyo a la literatura digital con toda mi fuerza y hasta el final. Y creo que los tablets y los lectores electrónicos vienen para quedarse. Por eso se puede encontrar alguna novela mía en Kindle, por eso la siguiente novela que publique será electrónica. Por eso pensé en el iPad para hacer mi primera revista digital. Porque creo en el formato, porque creo en el hoy y en el mañana. Y porque me gusta ser parte de ellos.

Intento buscar la inspiración: por eso dejo a mis manos escribir, por eso sigo aquí, tecleando. Porque creo que la era digital es un instrumento del arte, no es el arte en sí. El arte lo dan los sesos y el estómago, tal vez el alma, nunca las aplicaciones.

¡Gracias por seguir conmigo!

Buen día.

C DIGITAL

La tecnología como instrumento. El arte como medio. La comunicación como objeto. Destino. Intervención divina en un proceso de pasiones. Un inicio. Tal vez una enigmática búsqueda constante en un mar de información: útil: inútil. Mágica y detestable información.
Sobra egoísmo, opinión ignorante, opinión arrogante, estupidez. Sobran palabras en un mundo en el que las palabras son la base del conocimiento, del pasado, del futuro y la verdad.
La tecnología, la red, la más grande red. Infinita. Inmediata. Red celosa. Red omnipresente que nos puede regalar una cúspide de maravilla también.

Algunos notarán que he estado desaparecido últimamente. Es verdad, había prometido revelar una sorpresa hace días. Me tardé, pero regreso con un nuevo proyecto, un experimento que no es sino un paso más en la búsqueda de nuevas formas de información, de nuevos medios de divulgación de un arte para todos, de una cultura accesible y disfrutable.
Este piloto no pretende nada más.
Lo hago en forma de revista porque es el formato que más se acerca a una expresión literaria popular y con fuerte alcance. Un medio de comunicación.
La razón por la cual decidí hacerlo solo para Tablet (iPad en este caso) es muy simple: considero que es el futuro del internet y los medios de comunicación. Entre Tablets y Smartphones controlarán muy pronto por completo la red. Considero que es un formato que me permite mantener lo mejor de dos mundos, el concepto de revista, en el que los anuncios parecen anuncios y pueden alcanzar el grado de obras de arte, en el que los artículos o el contenido puede tener mucha más extensión que un blog o que una página de internet. Y al mismo tiempo, que todo esto incluya contenido multimedia y acceso a la red.
Es así como llegamos a C digital. Mi propia visión del mundo editorial en la segunda década del siglo veintiuno. Con contenido de invitados como @AdrianaReid, Indira Lizalde y @mclonga, la colaboración @DavidJasqui. Muchas plumas más por llegar, muchas imágenes, mucho arte. Para todos. Siempre. Accesible.
La revista se puede bajar gratis en App Store. Y los comentarios pueden dejarse en perspectivaco@gmail.com
Espero que muchos de ustedes la lean, comenten. Y si alguien gusta anunciarse o tiene algún proyecto con el que quisiera colaborar, nadie será más feliz de escucharlo que yo.
Gracias por leer esto, gracias por bajar la revista, gracias por darme la oportunidad de ser parte de la literatura digital.
Pronto nos veremos también con una nueva novela.

CAMINANDO POR LA PLAYA

Caminabas por la playa: tu cuerpo, tu piel, tu cintura, mi deseo, mi egoísmo. La ilusión de desvestir esos detalles de color adornando tu cuerpo. Caminabas por la playa, suave. Elegante. Decidida. Flotabas en la arena. Deslizabas tu belleza por la luz de mi ansiedad. Yo era solo un crucigrama que te admiraba a lo lejos, imaginando, viviendo, bebiendo de tu aroma. Invocando a los recuerdos no existentes, a la imaginación y las pasiones, invocando a un mundo extraño que solo existe en tu sonrisa. Un mundo que comienza en la frontera de tus labios y se mueve por tu sangre hasta llegar a tu erotismo.

Un mundo que me pertenecía por completo en aquel instante, el mundo de tu saliva compartida con mi lengua, de tu lengua teniendo sexo con la mía, abrazándose, las lenguas como cuerpos besándose, soñándose. Mi lengua te penetra, te transforma, nuestras lenguas se funden en gemidos. Mis manos ya se aferran con pasión a tu cintura. Me sientes. Te siento. Tus hombros son la casa de mis labios. De ahí viajan a tu escote. La playa es tuya, el sudor es tuyo. Tu sudor es mío cuando busco tus pezones, cuando muerdo suavemente su dureza. El calor es tuyo. La paciencia ha sido mía.

Ya no caminas en la playa, tu espalda se desliza por la arena. Mi cuerpo se desliza entre tus piernas. Te penetro. Te confundo con mi aliento. Te descubro siendo mía. Eres mía y te respiro. Te bebo de nuevo. Te beso de nuevo. Me bebes. Me respiras. Me das entrada a ti abierta por completo. Aprietas mi cadera contra ti, como intentando tenerme más dentro. Gimes, suspiras, dejas a tu lengua en libertad para viajar por mi cuello.

Despiertas un orgasmo que provoca el mío, me adhiero a tus labios mientras exploto dentro de ti, mientras lleno de mi tu interior, dejo mi vida completa dentro de ti en un instante. Tu orgasmo se repite. Yo sigo dentro de ti. Te beso. No paro de besarte. Te sueño mientras te tengo entre mis brazos.

Y de pronto el aire me despierta. Y vuelvo a verte a lo lejos, con los ojos cerrados por las gafas, con los hombros libres y el vientre escondido. Te veo a lo lejos, sola, caminando por la playa.

DÍA SIETE

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Séptimo día. A un lado la significancia. Séptimo día. Locura constante. Esfuerzo egoísta. Pasión inocente. De vuelta a la valoración del inconsciente, a la sobrevaloración del inconsciente, del freudiano conocimiento de lo que no conocemos de nosotros mismos.

Séptimo día. Intelectualidad. Erotismo e imágenes. Vamos avanzando. Caminando por un mundo equilibrado. Caminando con prisa. Sin tiempo. Con dudas, recurrentes estados de imaginación frustrados. Fantasías y ficciones que nos llevan a conocer una nueva parte de la historia de la única humanidad que conocemos.

Pero comprendemos. Intentamos comprender algún camino único que nos llevará a la libertad. Siete días y la telepatía detrás de la puerta, espiando. Siete días esperando a que llegue el día 21. El anuncio. Él mismo. Multiplicado por tres.

Pero aquí son solo letras. Solo imágenes. Erotismo no trivial. Letras desnudas, desvestidas. Empapadas en un mundo de cristal.

Fuego blanco. Invierno. Hoy comienza. Y seguirá siendo verdad el día 21. ¿Nos seguiremos viendo por aquí? Fuego blanco. Luminaria dos. Vida nueva.

¡Buenas tardes!

AMOR, DIVINO CAOS

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Para el mundo judío hoy es un día de milagros. Para el mundo cristiano hoy es casi navidad. Para el mundo laboral hoy comienzan a sentirse las vacaciones. Para el mundo intelectual hoy no existe, es una semblanza de un futuro que no ha llegado, es un testimonio de un pasado mejor: es cualquier estupidez menos hoy. Para el mundo cotidiano hoy es rutina.

Día seis. Sin llegar a la meta comienza el camino al desayuno y la nostalgia. Día seis, me regresa diez años y seis meses en el tiempo. Día seis de tantos que faltan. Pero hoy es otra meta, tal vez mayor, tal vez más pequeña. Pero importante.

Hace diez años y seis meses publicaba mi primera novela, Amor, divino caos. No sé quién soy yo desde entonces, ni qué ha sido de mí, todavía faltan muchos años para poder darme cuenta de eso. Lo que sé es que era un novelista, lo que sé es que era un joven novelista. Lo que sé es que tenía un sueño que cumplí. Lo que sé es que hoy creo en la literatura digital.

Y por eso comparto y celebro que mi primera novela puede encontrarse para descarga en formato digital en Amazon. Sin duda este es uno de los momentos más importantes de mi carrera de escritor, es uno de los momentos más trascendentes en mi vida de letras y tinta.

Porque es un sueño de poesía e inspiración, porque no recuerdo cómo era cuando tenía 24 años, ni recuerdo cómo quería ser, pero recuerdo que amaba a las letras tanto o más como las amo hoy en día. Diez años después. Y aquí estoy, viendo de reojo un viejo álbum de fotos. Viendo de reojo al tiempo.

E invitando a todas las personas que me leen a conocer esa etapa de mi vida. Una etapa que yo conozco menos que nadie. ¡Gracias por estar aquí! Y gracias por ser parte de este momento que sella diez años de mi vida. Los años más representativos de mi sangre como tinta.

Mañana seguiremos con el día siete. No se preocupe usted. Pronto descubriré de qué se trata el proyecto. Por el momento, a leer Amor, divino caos.

¡Me interesa mucho su opión!