¡QUÉ TRISTEZA!

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Imagino, voy caminando por la calle e imagino. Siento sueños, expresiones y sensaciones, imagino la cara de las personas en otra circunstancia. Imagino y voy soñando por la calle, desnudándote sin decirlo. Tal vez sin pensarlo. Escribiéndote en medio de la tarde. Escribiéndote mentalmente. Soñando con sílabas incoherentes que puedan describirte, que puedan llenarte de humedad. Imagino, voy caminando por la calle y descubro que todas las mujeres son tú: que nadie es tú.
Busco tu cadera, tu pecho, tu escote, la limitación inexistente de tu aroma, busco una señal desesperada que me diga que eres mía, que no te has ido, busco una señal desubicada que me diga que me deseas. No eres nadie y todas son tú.
Eres arte, y entonces te veo como diosa. Como reina celestial. Pandora inoportuna que se escapa de su vida para volverse arte, para convertirse en la literatura y el instinto, en la música, en color. Eres la locura y la pasión mientras te veo. Mientras intento reconocerte. Reconocerme en ti. Y logro encontrar ignorantes que no saben de tu existencia.
Mandatarios que no conocen Maquiavelo, dirigentes que se esconden en seda. Sin pudor para desnudar la estupidez. Qué tristeza que no sepan de ti. Tú, que tantos secretos guardas para encontrar la verdad del poder. Qué tristeza que una sonrisa no pueda sobrevivir. Qué tus encantos sean solo para algunos. ¡Qué tristeza que exista tanta gente lejos de ti!
Imagino mientras camino por la calle, mientras navego en el instinto. Y siento que una lágrima acaricia mi cara. Eres tú, de nuevo, desnuda. Perfecta. Mía. Tú. Y sé que no me abandonarás como abandonas a quienes te abandonan.
¡Qué será de nosotros! Entre tiranos, idiotas y tiranos idiotas.

Hermosa tú, Poesía, que abandonas a quienes te abandonan.

SEGUNDOS. SALIVA

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Nuestro tiempo se reduce a crucigramas. Inexistentes melodías. Nuestro tiempo se reduce a la velocidad con la que llegamos a la piel.
Beso. Comenzamos. Segundos de labios con labios, de saliva penetrando. Segundos que despiertan los sentidos. Agudizan sensaciones. Segundos que continúan ejerciendo las manos. La piel. Sudor dulce. Saliva. Humedad. Gemidos. Besos. Segundos que no paran. Segundos eternos a la vez. Dos completos. Nosotros. Buscando llegar al camino de la intimidad. Nosotros. Solo nosotros. Solos. Besos. Saliva que deja de ser de los besos para bucear entre tus piernas. Segundos que ahora han sido minutos. Para comenzar la vida, naciendo al penetrarte.
Y nacimos en aquel instante.

CUERPO AZUL

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Destello de sonrisa. Iluminado paradigma. Luz violenta. El candente despertar de tu pasión. Esos labios. Tu ternura. Y ese cuerpo que te viste de pasión. Eres fuego de dulzura y madrugada. Eres embriagante libertad.

Me escondo tras tu cuerpo, como trinchera de un destino misterioso. Me escondo tras tu cuerpo y veo tu pecho, un escote decidido a devorar. Me escondo tras tu cuerpo y te poseo en una imagen. En esa imagen. Me guardo a tu lado para ti. Violento atardecer entre tus brazos, en tu piel, en tu colchón. Violento atardecer disfrazado de letras. Tinta. Viernes. Pasión.

Destello de una sonrisa. No falta tu mirada, no falta la mirada que ocultas. No falta la mirada que me lanza sin más tu piel. Iluminado paradigma de no encontrarte. De no haber superado tu presencia. De no haberme entregado a tu humedad. Empecemos con esta historia. Empecemos a encontrarnos. Empecemos a vivir la ensoñación.

FELIZ CUMPLEAÑOS, WOODY ALLEN

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Evaporando su sentido del análisis. Condensando la crítica tenaz. Aire de música, cine, libros, comedia. Caminando a paso lento, ritmo rápido, pensador y costumbristas. Claro acento. Franca noción de la verdad. Búsqueda que no cesa. Enamoramiento a los clásicos, con los clásicos, con los que no son clásicos, con la cultura, con la amargura, con la hipocondría, con el dilema, con el conflicto. Con su ciudad. Con la gente, con su gente.

Evaporando el sentido de la creatividad para convertirla en humo. Omnipresente en su narrativa. Poética presencia escondida. Libertad en un estilo. Años y sin fin de horas de sudor. Escándalos y risas. Lágrimas escondidas en tu cara, en lo que dice ser sonrisa.

Un artista de mi tiempo. De los tiempos. ¡Feliz cumpleaños 76, Woody Allen!

PD. Deberías de comer más seguido con tío Leonard.

LA HERMANA ESCONDIDA DE LAS BELLAS ARTES

Siempre he admirado mucho a la gente que dedica su vida o una parte de ella al color. Diseñadores. Pintores. Arquitectos. Decoradores. Paisajistas. Impertinentes coloristas. El gusto necesario para colocar un color al lado de otro. De otro. Juntarlos, contrastaros. Hacerlos lucir. Difuminarlos. Seducirlos. Beberlos. Respirarlos.

Siempre he pensado que los colores son una herramienta que la luz utilizó como primer paso en la creación del mundo. Por lo tanto, el uso que le da a cada color un brillante diseñador gráfico, o un pintor en una obra. La perfección necesaria para escoger la gama correcta tonos en el interior de un edificio de oficinas o de un auditorio, el logotipo de un museo. En fin, el arte, en buena medida viene teñido en colores. Los luce, una de las grandes capacidades del arte es hacer gala de la magia de los colores. Acomodar en gamas es un don. Contrastar. Combinar. El ojo de colorista es un enorme talento del que muchos obtienen beneficios. ¡Qué sería de nosotros sin el color!

Parte dos. Sigo. Durante casi ocho años me tocó trabajar de cerca con un genio del color en el mundo textil. Y hoy, luego de darle vueltas y vueltas a la pregunta de qué es lo que me mueve tanto de la moda, llego a la conclusión de que es una virtud única del color en la moda: los colores se hacen gamas porque sí. Nada más. Sin funcionalidad específica más que la del valor estético. Los coloristas de la moda organizan los colores exclusivamente para mostrarlos. Por amor al arte. Por amor al mismo color. Cada temporada se crean tendencias. Se organizan enormes cartas de color ordenadas con perfectas y seductoras gamas. Con un sentido mágico y artístico que permite a cada uno de los colores lucir, incluso, mejor que en su propia y escueta soledad.

Pero la maravilla es que estas gamas, combinaciones y contrastes no son hechos para que la prenda o el conjunto de prendas se vea bien, sino para mostrar al diseñador de moda las posibilidades de una gama, del color, de la tendencia del arte. Entonces, la mente comienza a volar y surge la belleza que vemos en revistas y pasarelas.

Parte tres. Para terminar. La moda es arte, necesita talento, buen gusto, creatividad y magia para existir. Requiera de una constancia impresionante y de incansable trabajo como lo requiere escribir una novela, pintar un cuadro, componer música o diseñar un edificio. Los artistas tienen que sudar para siquiera comenzar a considerarse artistas. Arte no es lo mismo que terapia del arte, no es esperar a la musa para escribir dos versos cursis o una canción romántica. No es lanzar dos pinceladas de acuarela los domingos ni medianamente rascar las cuerdas a una guitarra o cantar al lado de un viejo piano. Todas estas cosas tienen un mágico efecto terapéutico, y deben de seguir siendo promovidas. Pero el arte incluye lágrimas, sudor, madrugadas. Muchas madrugadas. Por trabajo y por falta de sueño buscando a la Idea. Para que, al final, la obra logre transmitir una sensación profunda. Y el artista, después de un rato, siga insatisfecho con el resultado.

La moda cumple con estos requisitos. El color y la música son los príncipes y princesas del arte. Andróginos. Libres.

Si no crees que es así, echa un vistazo a este manejo del color. El sorprendente mundo de la hermana escondida de las bellas artes.

¡Buen jueves!

Publicación simultánea ForoJudio.com

CUANDO LLORÓ LA TINTA

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Inmaculado sentimiento de traición. Qué fácil es llorar cuando te has ido. Mientras tanto, engañando a mi propia visión voy enfrentando realidades ¡Qué más me queda! Pero tú te fuiste vestida de papel. Fue cuando te convertiste en poema cuando supe de tu partida. Intentabas inútilmente de ocultarlo. Pero yo soy tinta y conozco los secretos de los libros, aquellos que les permiten escapar. ¡Sabía que escaparías!

Esperé en el tintero tus palabras, mientras veía tu piel, el recuerdo de la voz que me dictaba. Escondía un instante de caligrafía para ti. Un último adiós que intentaría hacerte cambiar de parecer. Que intentaría lograr que te quedaras. Sabía que era inútil. Pero la esperanza me mantenía con vida.

Llegaste aquella noche, vestida de papel. Alcanzaba a ver que eras poema, por más que lo escondías. Me besaste como lo hacías cada noche. Me abrazaste haciéndome sentir. Pero no te ensuciaste con mis besos. Ni con mis brazos, no te dejaste penetrar por mi sangre. No permitiste que una sola letra de mí se dibujara en tu abdomen, o en tu espalda. Tenías todo calculado. Pero no sabías que yo sabía.

Sin embargo, justo en el momento en que partías, te llamé y al voltear hacia mí te dibujé con un beso mi última esperanza de caligrafía, de lo que yo, inútil tinta, pensé que era un poema. Te golpeé con ese beso. Cediste. Sin darte cuenta, a esa última tentación de mí. Te besé toda la cara, te acaricié, te convertí en sudor y en vino tinto. En humo, en todo aquello que adorna las orillas de un papel. Fui colores. Intenté ser egoísmo. Fui nostalgia mientras devoraba tu humedad. Intenté ser sensaciones y perderme entre tus muslos. Busqué ser madrugada, fábula, inocencia. Intenté ser todo y nada al penetrarte. Al llenarte de tinta y hacerte poema.

Pero eras ya poema. No tenía más que hacer. Te quedaste aquella noche, prometiste nunca más marcharte. Pero no alcanzamos siquiera a ver el siguiente amanecer.

Y como yo soy tinta y el aire mi enemigo, abrí mis brazos renunciando a toda letra. Abrí mis brazos al olvido, hasta secarme sin tocar de nuevo papel.

FALSOS PROFETAS Y FALSOS POETAS EN LA ERA DIGITAL

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Réplicas de pasados intermitentes. De residuos inexistentes de épocas muertas. Copias. Creatividad y pretensión. Creatividad o pretensión. La palabra ha sido la dueña de la historia desde los inicios de la historia, ha sido la dueña de la divulgación y de la información. La palabra ha sido la dueña de la ficción y el entretenimiento, de la sensualidad y la locura, de la guerra y las revoluciones. La palabra ha sido la madre de las religiones y la promotora de cada una de las etapas de la ciencia. La palabra, oral o escrita, con el tiempo, ha sido la única herramienta real del ser humano para crecer como especie sin borrar el rastro de su propio pasado. La palabra también es madre de la ilusión, la falsedad, la imaginación, la ficción. Todo aquello que podrá confundir tarde o temprano la realidad de la fantasía.

Por lo tanto, aquí estamos. En pleno siglo veintiuno, intentando leer nuestro pasado y dejar rastro de un presente. Peleándonos por la tutela de la palabra. Periodistas, filósofos, escritores. ¿No son todos escritores? ¿No somos todos escritores? Tuiteros. Blogueros. Reporteros. Conductores de televisión que escriben en diarios. Amigos de directores que escriben en diarios. Sobrinos de influyentes que escriben en diarios. Cancioneros. Cantautores. Falsos profetas. Falsos poetas. Lujuriosos médicos. Incapaces seductores. Mensajeadores. Masajeadores. Locutores. ¡Todos tenemos relación con las letras! Con la creación de las letras.

Parte dos: es importante saber que las letras, siempre nos darán servicio, sin discriminar, las letras solo se apoderarán de nosotros cuando nos entregamos con convicción a ellas. De no ser así, las podemos utilizar de cualquier forma. Esclavizar y sodomizar. Violar. Podemos prostituirlas y desvirtuarlas.

Entonces, dados los antecedentes, quedan dos grupos de personas que interactúan con la palabra. Aquellos que la ocupan para sus propios fines informativos (mejor o peor, no importa). Y aquellos que se pierden en ella por amor a su belleza, por pasión. Aquellos que buscan algo qué decir solo con el fin de enaltecer la belleza de la palabra. Aquellos que buscan medios artísticos para hacerla brillar. Aquellos que, como Salomón, buscan la música más profunda con rimas y metáforas para enaltecer a la divinidad, a la mujer, a la belleza.

Estos dos grandes grupos no incluyen talento innato. O dones especiales. Simplemente incluyen usos objetivos. Ambos son claros, precisos y respetables.

Parte tres: por supuesto que todo el mundo tiene derecho a sentirse poeta. Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a mezclar un par de palabras ingeniosas y pensar que suenan bien para sentirse poetas. Por supuesto que cualquiera puede escribir frases empalagosas y obvias para hacer enaltecer a su absurdo y comercial concepto de amor con corazones rojos de catorce de febrero. ¡Cada quién puede hacer con su tinta lo que quiera! También con sus ojos. ¡Por supuesto que cada quién puede nombrar poeta a quién le venga en gana!

Cada quién puede autoproclamarse como lo decida; sobre todo, en esta época de la comunicación sociodigital. Sin embargo, no podemos engañarnos del todo, no podemos engañar a todos.

Periodistas y filósofos. Hagan sus cosas. Escriban, informen, ilustren, iluminen a la humanidad. Pero no secuestren a las letras. Ya no secuestren a la belleza de la palabra intentando hacerse pasar por escritores. Cuéntennos qué es lo último de la ciencia, quién es el único precandidato del PRI a la presidencia, qué es lo que pasa con Egipto, háblenos del frío, del clima político, del narco, si quieren. Denos su opinión (en todo caso) de la vida y la muerte. De la política. De cualquiera que sea el área de la cuál son expertos. Pero dejen espacio para que los prosistas sigan creando belleza, no los intenten opacar con su oficio: los prosistas y los poetas no podrán ser sustituidos.

Ni por falsos profetas no por falsos escritores.

Pero siempre, siempre, dejen a los tuiteros sentir que son ellos los poetas, los filósofos, los periodistas. Porque eso es lo que seguirá dando calor a nuestra nueva humanidad sociodigital.

¡Qué sería de nosotros sin un poco de humor!

CINCO MINUTOS DE TI

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Eres arte. Y sin más, termina el primer minuto. Dentro del valor estético de tu presencia, dentro del esquema dogmático de la desnudez. Eres arte. Y en un minuto te conviertes en pasión.

Para el segundo minuto ya te encuentro, escondida, en mi piel, grabada, completa, abierta. Llena. Libre. Compartiendo tus labios con mi ser. Eres saliva y labios, en dos minutos eres luna.

En tres minutos ya eres mano, comprendiendo mis inquietas ilusiones, eres manos, piel. Tuyas, mías, suspiros y gemidos compartidos, en tres minutos ya eres aire. Aliento. Eres arte y sangre. Vino estacionado. Música. Locura. Eres sudor, agua. Eres líquida y te acaricio.

Cuatro minutos y soy de ti. Te bebo, te respiro. Bebo tu humedad, desprendo mis sentidos de tu voz. Cuatro minutos y nos volvemos fuego, comenzando a despertar. Fuego. Todo lo consume. Sexo. Todo lo consume. Noche. Todo lo consume. Eres humo y me posees.

Minuto cinco. Comenzamos. Mi lengua. Tu humedad. Gemidos, orgasmos. Colores. Y apenas comenzamos las caricias. Eres arte. Empezamos la locura.

Nacemos en la misma piel, en el minuto cinco.

DADA PERDIDO EN MI DESPENSA S. XXI

Lo siento. El arte no te pertenece. No te pertenece porque está en mi despensa. El arte se come frío. A veces caliente. A veces no se come. El arte sale a comprar helado. Pero no te pertenece. Le pertenece a las bolsas de pan que no han sido abiertas. Le pertenece a una fruta echada a perder. El arte no te pertenece y por eso no es poesía.

El arte no me pertenece.

Por mucho que lo busque en mi despensa.

MANOS, CARICIAS Y TINTA

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Dejando escribir a mis manos voy al encuentro de tu saliva. No tengo opción. Dejando escribir a mis manos veo la noche. La ventana, el surrealismo que me incita, veo colores, desteñidos atardeceres, ensangrentados amaneceres. Huelo café, cuando las manos escriben sueño sueños de madera, letras tridimensionales conformando nombres sobre nubes, elevando sensaciones, recomendando sinfonías.

Dejo escribir a mis manos por el placer de verlas, por el placer de sentir las teclas siendo golpeadas suave o salvajemente por mis dedos. Disfruto del sonido. De cada parte de escribir, de la tinta que hoy no es tinta, de la hoja que ya no es hoja.

Dejo a mis manos escribir para poder hundirme en ti. ¿Comienzo a sonar a carta? Me vale madre, son mis manos. Me hundo en ti, con letras, con fantasías hechas imágenes descritas por mí. Vívidas, vividas. Sin un gramo de inocencia te desnudo. Eres tan real, inmensamente real poniendo tu espalda en la palma de mis manos dejándote acariciar, poniendo tus labios en camino de mi cuello, poniendo tus nalgas en la punta de mis dedos, poniendo tus pechos en mis dientes. Eres tú. Libre, laberíntica. Libertina en mi delirio. Eres tú en mis manos porque son quienes te escriben, te describen. Mis manos te comparten, con mi lengua, con tu propia lengua, te comparten con el aliento, con los gritos, con los gemidos, con el sudor que mezclamos. Me llevan a tus pezones con más fuerza, a tu pelvis vuelta loca. Me llevan a penetrarte con furor.

Son solo mis manos quienes escriben. Te describen. Buscan tu número telefónico, te marcan. Me cambian el nombre, te cambian el nombre. Me cambian la cara. Te vuelven otra, te llevan de la mano fuera del hotel imaginario hasta llevarte a tu lecho matrimonial, en el que alguien que no soy yo te besa. Te dice que te ama.

Y mis manos solo ríen. Saben que no soy yo.