SEIS MINUTOS

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Minuto uno. Habitas en el recuerdo solamente. Me abrazas, me desnudas. Eres tú. Sola: independiente a mí, corriendo por mi saliva. Solo en la memoria. Minuto uno: me liberas.
En el segundo minuto te encargas de existir entre caricias y sueños. Entre ardor y laberintos. Te encargas de existir inundada en egoísmo. Mi cuerpo aparenta ser tan solo un juguete. Tuyo, tan tuyo.
Minuto tres: soy tu juguete. Mi pene es un instrumento de tu propia masturbación. Mi cuerpo es un instrumento de tu delirio, yo no existo. Eres tú: gimiendo, sintiendo, en plena desnudez descubriendo el más profundo instinto. Tu cuerpo sobre mí, moviéndose a tu ritmo. Recibiendo indicaciones.
En menos de cuatro minutos me tienes para ti. Completamente desarmado. Inquieto. Incrédulo. Esperando tu siguiente movimiento.
Al quinto minuto nos perdemos.
En seis minutos tuviste tu primer orgasmo. Y yo sigo debajo de ti. Admirando tu belleza: tocándote. Viviendo tu aroma.
A partir de ahí son tantos los minutos juntos.
Y tú me sigues inventando.

GENERACIONES: LETRAS LLAMADAS CORAZONES

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Generaciones. Años que pasan de la mano, historias cubriendo la verdad de las historias, principios y finales dando paso a principios de finales, a finales y principios posteriores. Generaciones. Y somos testigos de nosotros mismos, de otras caras de nosotros mismos, de la verdad de los años.

Del sentido del tiempo. Naturaleza. Perfección y melodía, significado del arte, objeto del arte, motivo del arte. Naturaleza presentando al ser humano. Ecosistemas destinados a locura. Religiones. Dioses. Diablos. Laberintos y mentes escurridizas. Generaciones. Días, noches, años. Tiempo y circunstancia. Piel y laberinto. Tinta que disloca los sentidos, que enamora los sentidos, que apabulla los sentidos. Sangre. Tinta. Tinta de sangre, Sangre hecha tinta, Tinta hecha de sangre. Tiempo, espacio y emoción.

La verdad de aquellas letras llamadas corazones.

LA LOCURA DE TESLA

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Electromagnetismo. De verdad yo creo que la misma palabra tiene para mí mayor valor poético del que pueda entender en su significado científico. Sin embargo, para poder utilizar un término de tal magnitud y fuerza hace falta intentar, al menos, entenderlo.

No lo logré, pero me topé con una historia interesantísima: en 1915 se anunció que Thomas Edison y Nikola Tesla habían ganado el Nobel de física por sus contribuciones a la electricidad comercial, o algo del tipo. Pero ninguno de los dos recibió dicho reconocimiento.

Lo que más me interesó de la historia fue la locura de Tesla, sus principios físicos, científicos y geniales. Una demostración precisa de cómo la genialidad puede rayar en la locura o se convierte en una total y absoluta demencia.

Electricidad, electromagnetismo, ciencia, magnetismo, física. Momentos de una mente estructurada dispuesta a cambiar a la humanidad. De pronto necesitamos un poco más de creatividad más allá del arte, de pronto necesitamos arte un poco más allá de la creatividad. De pronto simplemente necesitamos conocer a las personas que hicieron posible algo en el mundo. Algo con tanta fuerza como una extraordinaria metáfora de la vida cotidiana en el poder de la poesía. Electricidad y magnetismo.

Luz. Espectros. Ciencia.

Les dejo un artículo de una página bien interesante para conocer un poco más de Nikola Tesla, un brillante científico, con una mente genial. Un maravilloso personaje.

LEONARD COHEN: ERES GRANDE, POETA

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“Después de un furioso año, pensaste que podrías regresar con ejércitos que cantan…” dice Leonard Cohen en 1956 comparando mitologías. Once años después, a la edad de treinta y tres, escribe: “Y quieres viajar con ella / Y quieres viajar a ciegas…” emprendía la segunda mitad de un viaje que inició desde su infancia. Leonard Cohen terminó buscando en Grecia el camino del arte, terminó buscándolo en novelas, en libros de poemas, en canciones, en The Faactory, en Joplin y Nueva York. En canciones. Y de pronto, llegó hasta nosotros.

Y es noticia, vieja. Nueva, atemporal. Con un emotivo discurso recibió el Premio Príncipe de Asturias a las letras. Con un emotivo discurso habló de su relación con España, con la guitarra, con el flamenco, con García Lorca y con el pasado. Con un emotivo discurso se consagró el ya consagrado poeta.

Y una sola frase de aquel discurso logra hacerme entender. Logra no dejarme engañar. Logra explicarme que todos los poetas mienten, que Leonard Cohen miente con la absoluta belleza de la poesía entre los labios. Miente como en medio de su juego favorito. Miente dedicando la pasión a la poesía. “Escuché de un hombre / que decía las palabras tan hermosamente / que con solo pronunciar su nombre / las mujeres se entregaban a él…” eso lo descubrió años después el maestro Cohen, cuando cayó en cuenta del talento de su voz de oro. De su propia burla, de su propia conciencia de la poesía en su voz. Leonard Cohen se desprende y se acelera, se dibuja en cada letra y cada tinta. Leonard Cohen es poeta. Gran poeta. Leonard Cohen llora porque ha llorado, porque los infiernos de los hermosos perdedores provocan infaliblemente lágrimas.

Y mientras tanto, sigue creando belleza, con su pluma. Y con su voz. Al grado que en el mismo enunciado utiliza como seudónimos al poema y la canción. Qué gran mago, señor Cohen. ¡Es usted un Maestro! Porque la historia del flamenco no me engaña. La poesía buscaba a gritos su salida. Y la música no fue sino un vehículo.

¿Hubieses sido músico de haber surgido en esta época? ¿O simplemente hubieras creado poesía sin parar en algún blog?

Felicidades, poeta. Felicidades, señor. Es usted mi más profunda inspiración. Después de una furiosa vida pensaste que podrías regresar hablando de poema y de canción. Eres grande Cohen, grande.

LA TINTA DE TUS SUEÑOS

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No siempre es miércoles. Pero hoy es diferente: dejo a mi mano preocuparse por la tinta, hoy dejo a mis dedos hundirse en ti mientras escriben. Hoy dejo a mi mente descansar mientras mi otra mente se encarga de hacer de las suyas. Hoy es miércoles y la semana lleva media vida. Hoy somos locura y no me escapo de mis sueños. Hoy somos y soy. La poesía y la nostalgia. Hoy es miércoles y vivo. Respiro un poco de arte y un poco de ansiedad.

Hoy te desnudo mientras te conozco, te beso mientras te seduzco. Hoy te penetro mientras comprendo el significado del placer. Hoy es miércoles. De una semana importante, de un momento de vida y letras. Dejo a mis manos hacer tinta y a mis besos hacer paz. Hoy eres mi tinta, sangre y paz. En miércoles. En sonrisa.

Despertamos de madrugada enredados en saliva. Enredado por tu lengua. Despertamos a media tarde cansados de soñar. Nos tocamos, nos lamemos. Despertamos de noche y reconocemos nuestro ser. Hoy es miércoles de imágenes. De sueños hechos monstruos de papel. Y soñamos, mis manos y yo, mientras intento despejarme del deber.

Buenas tardes. Buenas noches. Buenas madrugadas. Ojalá que empapen de locura y de sudor ese colchón.

MUERE MARCO SIMONCELLI

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No soy un experto en deportes. No sé nada de deportes. Tampoco soy un aficionado a las carreras de motos. Es más, no estaba enterado de que este fin de semana se corría el circuito de Sepang en Malasia. Ni del Gran Premio, ni del mundial de motociclismo.

Pero esta mañana un recuadro de un periódico español me estremeció por completo. Muere, a los 24 años, Marco Simoncelli en Sepang.

No sé si sea una lección de vida, un momento para reflexionar, un homenaje a la muerte para asegurarnos que puede más que nosotros. No sé qué sea, pero algo dentro de mí simplemente lloró. Alguien cercano a él estaba viendo esa carrera cuando perdió el equilibrio en la curva, alguien notó que quedó sin casco atrapado entre las motos de sus compañeros. Alguien se dio cuenta que algo grave sucedía con Marco, Sic, a quien querían.

¡Qué puto dolor! Y qué forma más dura de poner en perspectiva las guerras, los crímenes, toda la muerte despiadada que sucede en este planeta a manos de otros. De personas. De aquellos que también tienen hijos, o madre, o alguien, un solo alguien que les importe. Todo el que muere tiene un nombre, Marco Simoncelli murió haciendo lo que más disfrutaba, en una mañana de emoción, de un día que debería terminar con baño de champaña. Todo el que muere tiene un nombre, y Simoncelli tenía la edad de muchos soldados.

¡Qué dolor! Y qué forma de poner en perspectiva las putas guerras, la despiadada naturaleza de algunas muertes.

Réquiem para Marco, y para todos los jóvenes de su edad que han perdido la vida.

CINCO MINUTOS

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El primer minuto sólo me concentro en pensarte. Mi mente aun no llega hasta tus labios. El primer minuto eres mía porque eres. Porque lo dicta así mi cuerpo. Solo por el hecho de extrañarte.

El minuto dos es para tu piel, voy tatuando mis sentidos por tu cuerpo, voy vibrando por tus hombros, buceando por tu espalda. El minuto dos es para quedarme atrapado entre sudor, piel y sangre.

El minuto tres es un reflejo de tu aroma, un instinto que me ayuda a penetrarte con cada uno de mis sentidos. Tres seductores minutos me llevan hasta tu cama. Hasta la más profunda esquina de tu humedad. Tres minutos y yo ya estoy instalado en tu aliento.

Para el cuarto minuto ya te siento. Te respiro. Me evaporo para ser respirado por ti. El cuarto minuto es el que permite que tu sonrisa se desvanezca para convertirse en una mueca de placer. EL minuto cuatro es la prisa por desvestirte. Por morder tus pezones, por hundir mi lengua entre tus piernas.

Minuto cinco: nos fundimos ya. Somos uno sin haber llegado al orgasmo. En el minuto cinco simplemente salgo disparado para comenzar el viaje en tu imaginación.

El resto de la historia te pertenece.

LA MIRADA DE UN SABIO

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Al ver dentro de sus ojos, descubrí que lo sabía todo
Lo sabía todo
Fueron instantes
y los secretos del mundo revelados
Para él
los secretos del mundo
habían sido revelados
Hermoso
Heredero de la belleza de los ángeles
Tuve oportunidad
de ver dentro de sus ojos
Lo sabía todo
Un sabio
Sin duda
Un ángel disfrazado
Dispuesto
Perfecto
Nuevo en el mundo de humanos
Un sabio
que lo sabe todo
Al ver dentro de sus ojos
Descubrí
La razón del laberinto y el destino
El poder de una sonrisa
La canción de cada salmo
Bienvenido

ESCRIBO

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Escribo porque pienso. Nada más. Escribir es una forma de darle cuerpo a mis pensamientos con el fin de poderlos ver, tal vez escuchar. Escribir es dar percepciones a todo aquello que pasa por mi mente. Y al mismo tiempo, es una forma de leer, de ver imágenes más nítidas, más reales, estruendosas, sonidos más fieles, esquemas mentales más sofisticados, escribir es una forma de revivir lo que aún no se ha vivido y otros absurdos.

Escribir es la forma de leer en voz alta. Una de tantas formas de leer en voz alta. Escribo para entender lo que leo. Para dar a entender otros lo que aquello que leo ha hecho por mí. Escribir es una formad de ver la vida. En blanco y negro. Blanco sobre negro. En tipografías. Llena de color. Muy llena de color. Una vida colorida y clara. Transparente y sufrida. Infiernos y espesas pasiones, cielos y ángeles que se besan en el aire. La forma más pura de sexo, de expresión sanguínea, de hermandad y compromiso. Y hablo de esquemas, de sistemas, de mente y de ciencia. No de dioses o diablos. Hablo de locura de verdad, de manos que sudan y bocas que se secan. Hablo de pieles que gritan. De imposibles posibles. De fábulas, viajes y vino. De surrealismo y dada. De no tener límites.

Escribo para no tener límites.

Para poder leer en voz alta un solo verso de César Vallejo: “mi carne nada en ella, / como en un pantanoso corazón de mujer.”, y sentir que estoy vivo. Saber que estoy vivo. Escribo para dar continuidad a mi propia visión de una vida. A mi propia percepción de la literatura.

Escribo para entender el principio de todos los principios, la madre absoluta del universo: la letra.

TELEPATÍA (ESCAPANDO)

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Me perdí buceando por tu ombligo
Te escapaste
Tal vez, pero no de ti
Escapaste
Pero nunca dejé de soñarte
¿Me sueñas todavía?
Sin duda
¿Entonces por qué te fuiste?
Por perderme en el agua de tu cuerpo
Somos labios enredados
O lenguas que no huyen
Somos flores
No, no lo somos
Somos sexo
Tal vez si escapamos
Tú escapaste
No. Me perdí buceando por tu boca