MEDITACIÓN

Me adentro en la poesía inconsciente de una hegemonía sagrada. Busqueda perpetua. Impaciente. Con ansiedad analítica disecciono mis sentimientos para encontrar un espacio en vacío y refugiarme en él. Paso a paso viajo de letra en letra, creciendo de color en color, de rojo en rojo, azul muy tenue del que no puedo colgarme, buscando el blanco para refugiarme. Y no sé quién soy. Y no sé qué soy. La poesía me habla en aquel lenguaje que yo mismo inventé en otra vida y que hoy no puedo traducir. La frustración de ser extranjero de mi propia lengua. ser desierto a la vez de paraíso tropical. La poesía me seduce en aquel idioma que ya no puedo entender. Y mi mente cae rendida a sus encantos: mis manos se congelan y no pueden hablar. Mis labios hablan sin saber lo que dicen. Después la lluvia, la nieve, el frío. El corazón cansado de mi alma vieja. La congelada ansiedad de un espejismo. Me adentro en la constante hegemonía de una percepción de libertad.    

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Tus ojos espantados. Primer paso. Abrazados, casi abrazados, desnudos mucho más allá de la piel. Tus labios inmóviles. Mis labios. No soy una persona paciente. Tienes que saberlo. Tú inventas mi paciencia, la descubres mientras mi cuerpo descansa despacio en tu cuerpo. Segundo paso. Nuestras caras. La piel de tu mejilla, despacio, seduciéndome. Con paciencia. Con tiempo, nos pertenecemos. Lo sentimos. Tacto. Sólo tacto. Besos de verdad: inmóviles: secretos. Sólo tú y yo sabemos que son besos. Y lo son.
Ojos cerrados de pasión y lentitud, para abrir camino de nuevo a los ojos espantados, a la boca de sorpresa, al silencioso gemido de sentir que te penetro. Despacio. Cuerpos inmóviles. El ritmo lo marca el latido. Y ya. Tercer paso. Nuestras caras. Nuestros labios pegados sin moverse, nuestro sexo. Sólo nuestro. Despiadado. Quieto. Absoluto. Tu serenidad desesperada enseñándome a sentir. Con un abrazo, orgasmo mutuo. Y nuestros labios inmóviles, pegados, apenas nos permiten gemir. De nuevo, tus ojos espantados, fuerte abrazo. Cómplice sonrisa de paz. Y tu cuerpo con el mío se confunde para descubrir el inicio de la eternidad.

DELIRIO

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Caída libre. Instrucciones para un patético delirio. El avance atípico de mi lengua por tus muslos. Norte. Indiscutible libertad por un segundo. Caída libre. Sin nostalgia. Tu saliva, mi saliva, nuestras lenguas. Infinito. La pared: tú recargada en ella. Yo contra tu cuerpo. Instrucciones de locura. Caída libre. Momentánea. Furiosa y sensible. Pretensiosa insinuación en medio de un orgasmo. Lujo y cristalino aterrizaje. Patético destino si no estás.

TODO MENOS EL VACÍO

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Todo menos el vacío. Letras. Colores. Sonidos. Imágenes y música y palabras. Todo brilla rodeado de la suficiente oscuridad. Pero la luz no es provocada por las tinieblas. Todo menos el vacío. Creo. Disfruto de creer, mato por crear. Frecuencias y espacios. Tiempo. Tiempos. La realidad más allá de la realidad. Todo menos el vacío. Es arte. Somos aquello que creemos. Somos todo aquello que creamos. El arte grita. El resto es silencio que nos permite escuchar. Todo menos el vacío.

EL OTRO COLOR

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Poesía. Arma celestial de mil sonidos. Ilusión paradójica del ser. Destierro y paisaje. Locura errante del color.
Poesía cubierta de rastros y tiempo. Esquinas oscuras y cuevas de luz. Egoísmo infinito en las aras del arte. Destino sin rumbo y pasión ya sin voz.
Arma divina, instrumento y creación. Plataforma al vacío. Al olvido. Al exilio. Madre de guerra y madre de paz. Alma del arte y piel de carbón.

OTRO ESPACIO. NOSOTROS

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Sabía lo que callaba cuando descubrí a escondidas tu silueta. Sabía lo que ocultabas y yo también callaba. Lloraba y te sentía de frente a la madrugada. Volaba sin secretos a tu espacio. Callaba. Viajé de noche y dormí de día. Regulaba la temperatura de tu cuerpo con caricias. Sabía lo que aquel silencio me decía. Sin dejar de pensarte de pronto amanecí. Siendo tuyo, sin alternativa. Sabía lo que callaba cuando te besé. De vuelta a la ignorancia del pasado nos escondimos de todo ruido. Callamos. Únicamente para convertirnos en dos lenguas enredadas. Después nos desvanecimos en la noche.