PERFECCIÓN

IMG_4242

A veces imagino el silencio en tus labios. A veces mis labios son silencio. A veces busco en tu ausencia tu sonrisa, a veces en tu tiempo. A veces la serenidad está en el sueño de tu cuerpo. A veces en tu imagen en mi mente.

Escucho tu voz y veo tu risa. Admiro la ilusión de lo que somos, de todo aquello que callamos. Con los años he aprendido a no morir. He aprendido a ser de fuego. Con los años he aprendido de paciencia, de deseo y de conciencia. He aprendido que la perfección está en tu rostro. Que el delirio es un esquema y la imaginación es la verdad que no abandona.

Camino y el calor derrite mis ideas. Mi mente calla y en el puente veo otra orilla. Camino y mi cuerpo va hacia ti. Tanta gente va avanzando por la vida. Tanta vida en los rostros de la gente. Algunos andan y otros vuelan. Todo se confunde en sus miradas.

Y yo imagino este sueño de silencio dibujado por tus labios. Ilumino con mis sueños tu sonrisa. Camino cuando estás y me pregunto, ¿cuándo llegarás?

Anuncios

CONTAR UNA HISTORIA

  
Una historia es unos ojos, un cristal transmitiendo sentido a los hechos de los que algún alma será testigo. Una historia es un par de oídos, la música y la voz: los ruidos.

Una historia es aquello que presenciamos o que alguien presenció y nos transmitió, o algo que buscamos, o algo que nuestra mente nos cuenta en secreto, para otros oídos, para otros ojos.

Mientras tanto, la narrativa busca ser liberada. Las palabras intentan encontrar su propia danza para hacer belleza más que sentido o rudimentario sentido tal vez. Pero buscan su acomodo para no sobrar, para no faltar, para hacer de la poesía una imagen, para brincar de un concepto a un delirio. Para arribar a esa mente que ávidamente las espera.

Hoy la historia es pensamiento. Metáfora ardiente que viaja por mundos llenos de color. Por ciudades de libros y conocimientos ancestrales, por nuevas caras y nuevas pieles, nuevos acentos y nuevos olores. Nuevas sonrisas. Hoy la historia es pensamiento y música. Nada más. Un cielo azul reflejado en paredes de piedra. Voces de mil razas, cantos de mil lenguas.

Todo esto para llegar a este instante: al momento en que sueño con saber más de ti.

Y así, precisamente así, comienza la historia.

OTRO INICIO

Inspeccionar cuidadosamente la narrativa. Luego callar. Contar historias hechas de sonrisas, de una sola sonrisa. Pero la narrativa es distinta: existe el sol, el calor desesperado y los segundos que tardas en volver a mi memoria.

Una sonrisa a media tarde. Mi pensamiento divaga entre historias ancestrales y recuerdos de las noches que no vuelven, de los años escondidos en las nubes. La narrativa de un futuro que no escucha en un mundo que no calla. ¿Te das cuenta?

Todo lo que puedo ver es arte y todo lo que puedo hacer es arte. Inspeccionar a profundidad la historia para encontrarme del otro lado del mundo, comenzando algo ya iniciado, repitiendo la veracidad de nuestros sueños.

Cada paso en la calle, cada olor en mi mente. Cada tarde es esperando sin paciencia tu llegada.

Todo aquello que dicen los idiomas que no hablan.

THE FIGHTER

I have learned to fight

Somehow being a fighter makes me proud

Then I strive to become a better fighter

Warrior

Yeah! That seems right

Put my soul in the line over and over again

I have learned to fight

And somehow I found war within myself

Every poem could be better

Each decision could be righter

But I am a Warrior

And the songs inside my head

Turn into noise if I don’t bless them

And the poems are not clear

If not written in stone

Somehow being a Warrior makes me proud

And the beauty of a rainbow

Turns into clouds if I don’t touch it

I can do better than that

Reach enough to touch the sky

A little more

Don’t give up

You can touch the sky

Play around with its colors

Reach higher

Even if it hurts!

You can’t enjoy a victory

Of a war you didn’t win

Change the colors of that rainbow

And the tears turn into rain

And the rainbow’s gone

Night comes once again

There’s no rainbow colors in the night

I have failed

Couldn’t make a rainbow

I have learned to fight

Being a warrior made me proud

 

EN SECRETO

Atravesando cada capa de todo aquello que es secreto, llego a ti. Más allá del tiempo y del espacio, más allá de cualquier conciencia metafísica digna de atreverse a dibujar en mi mente un segundo de tu cuerpo: eternidad sin filtros. Tu saliva. Nuestras lenguas. Tu piel. Nuestro sudor. Eternidad sin filtros: mis manos enredadas en tu espalda, sin deducir qué pasará mañana, qué nunca. Mi cara acaricia a tu cara en medio de un abrazo suspendido en el abismo del deseo, nuestras bocas se buscan. Nuestros cuerpos no callan. Más allá de los secretos tu belleza, tu perfecta desnudez: mis ojos imprudentes en prosaico deseo. No te mueves un instante de mis sueños. Te comprendo a través de la poesía, te penetro en prosaico deseo.
​Atravesando cada capa de aquello que es secreto, me pierdo en ti, para ti. Frenesí desesperado entre tus piernas: tu humedad más allá del onírico paisaje. Te conviertes en suspiros. En gemidos. Cada parte de mi ser se funde en ti. Entro en ti. Sin más preámbulos. No espero que lo entiendas.
​Ilusión desesperada y somos ritmo. Movimientos precisos matando a cada rastro de pudor. Ilusión desesperada y soy de ti. Nuestro aliento. Somos ritmo. Tus gemidos en crescendo.
​Más allá del tiempo y el espacio solo somos. Un orgasmo que no busca explicación, viaje a la armonía del destino. Al infinito de tus ojos que me abarca sin perdón. Atravesando todo aquello que es secreto conozco tu cuerpo. La imprudente perfección de tu belleza. Somos alma y desnudez.

SUEÑOS

Mientras me deslizo hacia el estupor de mi inconsciente, te deslizas suavemente hasta llegar a mi más profundo círculo interior. Una vez ahí, te doy la bienvenida, entre la luz convertida en misterio y la llama de nuestros deseos fundidos. Reconozco tus ojos, tu boca y tu sonrisa perfecta. Reconozco tu cuerpo desconocido y la sensación de su presencia. Hablamos sin palabras, comunicamos todo aquello que queremos decirnos, todo aquello que queremos sentirnos.

Un abrazo. Mis labios rozan suavemente tu cuello. El acertijo de un delirio en gestación. Tu aroma. Cuerpos de luz. Nuestras bocas se confunden emanando secretos ancestrales, somos lenguas, vivas, libres, absolutamente independientes. Nos enredamos convirtiendo en fuego la saliva, siendo de humo nos perdemos en caricias, siendo de humo logro sentir la suavidad de tu espalda, de tu pecho contra el mío, tus pezones duros como imanes acercándome hacia ti. Somos dos lenguas que al besarse encuentran la verdad. Mis labios se mimetizan con tu pecho y gimes casi en silencio mezclando los sentidos, al escucharte logro conocer tu sabor, al probarte distingo el tacto de tu piel. Mi cuerpo reacciona ante el tuyo. Lo sientes. Pones una pausa cuando estoy a un milímetro de penetrarte, casi con violencia etérea me detienes en la puerta de tus labios. Me adviertes de tu perfección, del riesgo brutal de viajar por tu humedad; sin embargo, muy despacio me vas llevando a tu interior. Conforme siento a tus paredes cobijarme voy iniciando en una nueva dimensión. Pierdo la razón en el sinsentido de mi más profunda inconsciencia, conozco lo más íntimo de mí al penetrarte. Tus suspiros, casi gritos abarcan cada rincón de mi ser, más allá de la excitación, más allá de la locura. No sé qué siento, nada tiene nombre, la textura de tu abundante humedad consigue evaporarme para poder acariciarte desde dentro. La furia de sentirme de ti, parte de ti, complemento absurdo de tu interior perfecto. La furia de querer llegar más profundo, de sentir tu excitación hecha ilusión, el poder de tus gemidos, el poder de cada parte de tu imagen.

Al tiempo de penetrarte beso tus labios, siento tu espalda con mis manos, tus muslos, tus piernas al aprisionarme en tu esplendor. Al tiempo de penetrarte nuestro sudor se vuelve vino. Nuestra razón se vuelve incienso. Gritamos. Soñamos. Decidimos. El peligro se convierte en un motor. Me tienes, ¿te das cuenta? Más allá de lo aparentemente real soy de ti. Muerdo tus labios, bebo tu lengua. Muevo mi pelvis para intentar llegar a ti, partirte en dos y devorarte justo como estoy siendo devorado. ¡Tu aliento! ¡Tus gritos! ¡Mis gritos! Mi lengua recorre tu cuello, tu boca, tu cara. Tu lengua desesperada me seduce. Una vez más. Siempre, nunca, pasado y presente. Todo es un instante. Todo es nuestro instante.

Ambos sabemos lo que sigue, el ritual. Tus gemidos se agudizan, tu respiración se vuelve inconstante, hasta que descubro que la contienes. Contienes ese grito final. En silencio me ruegas que te espere. Espero conteniendo también el aire hasta sentir finalmente ese grito liberador, las contracciones de tu ser invitándome con más fuerza a perderme en ti. Grito. Exploto.

Dentro de ti me convierto en huella, viajo por los sueños y por las historias, por un nosotros y por un elevado estado de ti, por esa gran jerarquía celestial en la que ahora, por un momento, me permites habitar. Te lleno de mí, me vuelvo de ti.

Me convierto en aire y te abrazo completa, sin dejar de tocar una sola parte de ti. Respiras y me llevas a tu sangre. Esfera por esfera vamos conociendo los niveles de los sueños, de la mano, sin soltarnos. Tu sonrisa. Tu ridícula belleza absoluta. El peligro de invitarme, de compartir la fuente del éxtasis definitivo. Del divino orgasmo que compenetra al tiempo y al espacio.

Mientras me deslizo al exterior de mi inconsciente, sé que vivo ahora también en tu mente. Que nunca volveremos a ser los mismos. Sé que en medio de cualquier realidad que visitemos, habitaremos juntos. Sé que a pesar de la consciencia los sueños nunca serán solo sueños.

NOSOTROS

Nos encontramos en algún punto intermedio entre la distancia y la presencia. El sonido de su voz. Su larga ausencia y su sonrisa, invitamos en algún momento a la imaginación. Mis manos sufrieron una metamorfosis al convertirse en lodo para cubrirla por completo, para acariciar cada parte de su cuerpo libre, cada instante del latido de su aliento. Mis manos la cubrieron por completo. Y después fue su humedad, silenciosa y cautelosa: discretamente devoraba a mis sentidos. Discretamente buscaba la forma perfecta para poseerme. Un abrazo, convertidos en lodo y en aceite, en fascinación y en crucigrama. Nuestras bocas armaban la comunicación perfecta entre besos desprendidos y límites inexistentes del camino conocido de saliva. Fue mi lengua quien sintió en un principio la pureza del olor de su humedad, fue mi lengua al penetrarla. Sus gemidos. Mi erección que no perdía la cordura indagaba por el camino perfecto para consumirla, para fumar dentro de ella de su sangre. El aroma que gritaba su sudor me seducía. Nos unimos sin medida, sin escrúpulos ni orgullo. Nos fundimos. Nos bebimos. Compartimos un orgasmo a media noche coronado por un beso tierno y rebosante. Nos encontramos en un punto intermedio entre el placer y la ironía. Abrazados como lodo que no entiende quién es quién. Cubiertos por completo de pasión y de erotismo, de un nosotros casi nuevo que perdura para siempre. Su nombre, su cuerpo tan mío. Su alma tan dentro de cada sensación. Nosotros tan vivos, tan libres. Me duele tu ausencia. Distancia sin piel.