ISRAEL LOVES IRAN

Hoy recibí un video de Youtube (enviado por @simonbross) que me caló en serio. Las palabras sobran ante iniciativas como esta.

Profesar amor así, públicamente. Con desesperación y esperanza. Tender la mano con una lágrima y decir: no te odio, te amo. No todos somos ellos: ustedes es segunda persona, no tercera.

Eso es amor, no besos y sexo en películas cursis. Esto es amor de verdad, en el que sí creo y al que siempre apoyaré.

Chequen las imágenes en israelovesiran.com y el video que pego aquí. Si tú también crees en el mensaje, ayuda a difundirlo. Muchos países, grupos y personas lo necesitan. México lo necesita.

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UNA CIUDAD A MEDIA TARDE

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Una ciudad a media tarde. Revolcándose por aquello que ve y por aquello que siente, una ciudad que sabe todo, que se burla de aquellos que la intentan seducir con idioteces. Una ciudad que no cree en política, ni en fantasmas, una ciudad que entiende de laberintos y de muerte. Entiende de mentiras y de escándalos. Una ciudad que hierve y grita, que suda y ruega. Que nos habita, y que nos sonríe condescendientemente. Hipnotizada, ensimismada, liberada. Una ciudad de rodillas esperando algún amanecer que finalmente la bese.

Nuestra ciudad y nuestra mente. Somos seres inmersos en destinos y horizontes, en planetas y en hechizos. Nos revolcamos de dolor sin ir al cielo. Nos buscamos el infierno en las preguntas. Somos de ciudad y de destino. De horizonte mal venido y paraísos infiltrados. Nuestra ciudad llena de infiernos y aspirantes. De soledad y de guaridas. Ciudad de sexo, vida y sangre. De colores. Aromas. Melodías.

Una ciudad a media tarde que nos mira.

MÉXICO: URBANO ATARDECER DE INDEPENDENCIA

20110915-051512.jpgCaras, colores, sabores. Olores de una gran ciudad que se prepara para un festejo. Gran olvido disfrazado de tequila detrás de este telón de un hermoso festejo. Mitos desmitificados, malechores beatificados, terroristas del delirio. Balas. Noches. Calles. Muertos. Todo en una misma tarde que se empeña en festejar. Una historia que a la vez tiene y no tiene la culpa,

Una población que no la tiene.

Lúdico escondite para la demencia del miedo. Onírico balance entre los buenos y los malos. Festejamos. Con lo que nos queda ánimo para mariachi. Con lo que nos sobra de garganta para mezcal. Con lo que nos queda de voz para gritar nuestro deseo de larga vida a nuestro país.

En este rincón iluso nos atrincheramos. Encontramos en el arte nuestra voz. Buscamos las mejores fotos, las mejores escenas, las mejores frases. Buscamos competir por Likes y Follows. Por tener más comentarios, ser más seguidos, menos perseguidos. Más escuchados.

Hoy festejamos una independencia prisioneros. Soltamos nuestras alas para ser ángeles dorados, para comprender los colores. Para albergar una chispa de inspiración que nos susurre entre cantos y sonidos que, a partir del año siguiente, las cosas serán distintas.

Miles de policías, algunos artistas, cientos de miles de curiosos. Un par de turistas salpicados. Millones de patriotas. Miles de maleantes. Cientos. Miles. Millones. Hombres. Mujeres. Buenos y malos. Malas y buenas.

No sé por qué, pero creo que hoy, hasta la banda de los malos tiene la esperanza de que pronto algo cambie.

 

Mientras tanto, cambiémoslo por aquí. Gritemos. Lloremos. Besemos. Bebamos. Gritemos de nuevo. Gimamos. Atasquemos los moteles para hacer el amor en protesta. Busquemos en el fondo de una botella de tequila aquella idea brillante. Investiguemos a qué sabe la saliva de un desconocido. Seamos felices. Intentemos ser felices.

Demos un rincón al arte y detengámonos, como he visto que se puede, a ver el arte urbano, en la Roma, en la Condesa. Caminemos, ocupemos las calles de nuestra ciudad. De la gran ciudad de los festejos.

Lúdico escondite de propaganda y arte de pared. Twitter. Facebook. ¡Y a la calle! A conocernos de verdad. A vernos y bebernos. A amarnos. Porque hoy escribo para mí. Y para ti.

A festejarnos, que nosotros somos México.