¿HACER DINERO DEL ARTE?

Una de las grandes preocupaciones de los artistas en la era digital es cómo monetizar su obra, ¿ahora de qué voy a vivir? Lo mismo sucede con algunos publicistas o jefes de marketing. La democratización de los medios de comunicación está poniendo los nervios de punta a todos los tradicionalistas. Y lo peor, dentro de estos tradicionalistas existen muchos que se autoproclaman innovadores. El mundo está de cabeza. Una de las grandes preocupaciones es qué va a suceder si la gente ya no paga por lo que consume. ¿Qué pasará con la industria editorial? ¿Qué pasará con la industria discográfica? ¿Qué pasará con la prensa? ¿Con las estrellas de rock? ¡Oh! ¿Quién podrá ayudarlos?

Muchos geeks y gurús del marketing digital hablan de esto a profundidad, se convierten en dioses de ciertas minorías. Se convierten en estrellas de su propio espectáculo y venden a miles y miles de dólares la publicidad en sus blogs visitados por millones.

El punto es: ¿qué es lo que buscas? ¿Fama mundial? Te equivocaste de época. Llegaste unas décadas tarde. Buscas un espacio para innovar o para que algunos se den cuenta de tu genio y te sigan fielmente hasta el fin del mundo. Llegaste en el momento correcto.

Considero que una pregunta importante es, ¿quieres dar algo al mundo o quieres que el mundo te rinda homenaje? De nuevo, si lo que buscas es dar algo, porque sabes que eres bueno o buena (el mejor o la mejor) en lo que haces, estás en el mejor lugar de la historia. Si quieres tener las fiestas de Tommy Lee Jones y Pamela Anderson, mejor intenta ganar American Idol.

Accesibilidad, hoy tenemos acceso inmediato a demasiado material de altísima calidad.  Música, fotografía, literatura, cine, publicidad, moda. Todo está a la mano. ¿Cómo puedes sobresalir? Poniendo lo que eres ahí. ¿Cómo puedes sobrevivir? Pregúntale a Mark Zuckerberg, el te responderá mejor que yo. Pregúntale a Ried Hoffman o Eric Schmidt. Mi mejor consejo será que no dejes el camino porque parece no ser seguro, tienes la ventaja de que puedes inventar ¡lo que sea! ¡Incluso una nueva forma de ganar dinero!

Yo no he inventado la nueva forma de ganar dinero, pero sí quiero estar en la jugada en el nuevo giro del arte y de los medios de comunicación, así que mi nuevo proyecto también será gratuito y fácilmente descargable

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UNA MAÑANA CON EL SR. STARBUCKS

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Un corredor apenas terminando su entrenamiento. Dos señoritas antes de comenzar su clase de yoga. El chofer de un presunto hombre de negocios. Un presunto hombre de negocios a quien espera afuera un chofer. Una señora con ropa de gimnasio y un bebé en brazos. Una señora con un magnífico escote acompañada de su hija preadolescente. Un joven arquitecto saludando a quien prepara su café por nombre. Colores. Espejismos de colores formados en fila para recibir la experiencia comprada de un café por la mañana.
A las 7:00am eran tres personas. Minutos más tarde parecían ser treinta. Poco después ya no era fácil contar. Magia y robotismo: una mercadotecnia bien planteada. Todos, tantos, obedeciendo a la regla de poder vivir ña experiencia, un café que no sepa a café, por favor… yo solo un pan dulce, por favor…
Un vaso con bebida caliente en una mano y un periódico de distribución gratuita en la otra. ¿No es eso lo que todos sueñan para comenzar el día? Antes de ir a trabajar, después del gimnasio, en camino a dejar al niño a la escuela. Cualquier momento es bueno para ser parte de la foto de esa particular actualidad. ¿No es así?
Vivimos de experiencias. La maravilla de la publicidad, hacer que creamos en ella, o de las leyendas urbanas, o de lo que se dice. Saber aprovechar una emoción, amplificarla y convertirla en experiencia vendible. ¡Bravo! Funciona.
Adorables reflexiones de un universo parcial, de una estatua clasista que dice existir y se desparrama hacia abajo en una cascada de monadas llamadas experiencias. Es decir, adoro el café de la mañana, y seguramente debo adorar también la experiencia que me venden para ser testigo de lo que acabo de narrar.
Una disculpa, Marx. ¡No soy yo, es el sistema!