EL SEXO VENDE (PARTE 2)

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Ayer escribí acerca del papel del sexo y del erotismo en la seducción, y del papel de la seducción en todo aquello que se vende. Ahora quiero adentrarme más a un punto específico de este análisis como lo prometí a @valevillag.

El sexo no es parte de la seducción. El erotismo no es parte del sexo. La frase “el sexo vende” no significa (al menos en mi post), que los cuerpos desnudos y las insinuaciones pornográficas sean una herramienta de ventas. Ni hablo de cómo utilizar dicha herramienta en el mundo de las ventas. Al contario, lo que busco plantear es la razón detrás de dicha premisa: el sexo vende porque abre una puerta al deseo, y una vez que dicha puerta está abierta, somos vulnerables a acceder, no al sexo, a lo que está después de la puerta que abrimos con el sexo.

Por ejemplo, la poesía sensual cala. Llega muy profundo. Dispara sensaciones. Y muchas veces lo que busca esa poesía sensual es mandar el mensaje discreto entre el párrafo que habla de los orgasmos y el párrafo que habla del sudor. O, el anuncio escondido en el deseo: para esto no es necesario el cuerpo de una mujer desnuda, o de un hombre, sino la sutil sugerencia del propio objeto de deseo del receptor.

El sexo vende porque es lo que busca el ser humano. El sexo vende porque quien compra espera recibir a cambio placer, satisfacción. El sexo es la metáfora. Y entre más accesible más difícil se vuelve el arte de vender erotismo.

La poesía, por años, ha sido un arte difícil de difundir. La poesía es sensible a cierta luz que la revela, es sensible a los sonidos, al olvido. La poesía es sensible a las malas copias y a la charlatanería. Y el sexo, como herramienta de ventas, la ha hecho prostituirse. El sexo vende, muchas veces, porque prostituye a las letras.

Hoy creo que el sexo es más accesible que nunca, el erotismo barato y la pornografía han alcanzado cúspides inimaginables. La publicidad basada en sexo se ha convertido en una constante. El principio es el mismo, el sexo vende porque ofrece a la venta el objeto del deseo. Sin embargo, la sensualidad real no vende sexo. Vende pasión, y el sexo es solo un instrumento.

Pasión, locura, sensaciones. Deseo. Deseo. Deseo. De eso se trata el sexo y de eso se trata la venta.

¿Quieres un buen secreto para promocionar algo y venderlo? Provoca deseo.

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¿HACER DINERO DEL ARTE?

Una de las grandes preocupaciones de los artistas en la era digital es cómo monetizar su obra, ¿ahora de qué voy a vivir? Lo mismo sucede con algunos publicistas o jefes de marketing. La democratización de los medios de comunicación está poniendo los nervios de punta a todos los tradicionalistas. Y lo peor, dentro de estos tradicionalistas existen muchos que se autoproclaman innovadores. El mundo está de cabeza. Una de las grandes preocupaciones es qué va a suceder si la gente ya no paga por lo que consume. ¿Qué pasará con la industria editorial? ¿Qué pasará con la industria discográfica? ¿Qué pasará con la prensa? ¿Con las estrellas de rock? ¡Oh! ¿Quién podrá ayudarlos?

Muchos geeks y gurús del marketing digital hablan de esto a profundidad, se convierten en dioses de ciertas minorías. Se convierten en estrellas de su propio espectáculo y venden a miles y miles de dólares la publicidad en sus blogs visitados por millones.

El punto es: ¿qué es lo que buscas? ¿Fama mundial? Te equivocaste de época. Llegaste unas décadas tarde. Buscas un espacio para innovar o para que algunos se den cuenta de tu genio y te sigan fielmente hasta el fin del mundo. Llegaste en el momento correcto.

Considero que una pregunta importante es, ¿quieres dar algo al mundo o quieres que el mundo te rinda homenaje? De nuevo, si lo que buscas es dar algo, porque sabes que eres bueno o buena (el mejor o la mejor) en lo que haces, estás en el mejor lugar de la historia. Si quieres tener las fiestas de Tommy Lee Jones y Pamela Anderson, mejor intenta ganar American Idol.

Accesibilidad, hoy tenemos acceso inmediato a demasiado material de altísima calidad.  Música, fotografía, literatura, cine, publicidad, moda. Todo está a la mano. ¿Cómo puedes sobresalir? Poniendo lo que eres ahí. ¿Cómo puedes sobrevivir? Pregúntale a Mark Zuckerberg, el te responderá mejor que yo. Pregúntale a Ried Hoffman o Eric Schmidt. Mi mejor consejo será que no dejes el camino porque parece no ser seguro, tienes la ventaja de que puedes inventar ¡lo que sea! ¡Incluso una nueva forma de ganar dinero!

Yo no he inventado la nueva forma de ganar dinero, pero sí quiero estar en la jugada en el nuevo giro del arte y de los medios de comunicación, así que mi nuevo proyecto también será gratuito y fácilmente descargable

¿POR QUÉ VENDE EL SEXO?

Nuestra mente va mucho más allá de lo que nosotros mismos imaginamos. Pensamos más rápido de lo que pensamos, analizamos mucho más precisa y rápidamente de lo que creemos. Nuestra mente nos lleva una considerable ventaja. Justo ahí es donde entra la seducción, en la parte inconsciente de nuestras propias decisiones. En ese mecanismo de nosotros mismos que justifica, ese mecanismo que nos convence a dar un paso.

El sexo no solo vende sexo. El sexo abre las puertas al deseo, al más íntimo instinto de nuestra sangre. El sexo vende porque convence, porque deja a un lado a los razonamientos y justifica al objeto del placer. La sutileza del sexo vende. La expresión del sexo vende. Con una condición siempre, que sea la cantidad precisa en el momento preciso para convertirse en un objetivo de deseo y no sea sobrepasado por el mismo. Esa fórmula alquímica es el arte de la seducción. Es justo lo que vende del sexo. Deseo instintivo: confundir el olor del placer, sentir una sensualidad en la piel que no reconocemos. Estética pura. Libre. Una suave descarga eléctrica disfrazada.

Es un enredado camino de ilusiones que se tienen que balancear. No todo lo que vende lleva sexo entre líneas. Pero es mentira que el sexo solo venda sexo. El sexo vende imágenes, deseo. Pasión escondida en un viaje, en un producto, en automóvil. Pasión pura dentro del arte. El sexo vende porque oculta dentro de sí mismo cada uno de nuestros objetos de placer: desde el anhelo por un cuerpo desnudo hasta la esperanza de vivir en un mundo mejor.

La sensualidad es la llave a nuestro deseo. Y nuestro deseo más profundo es la meta de la seducción.

Cada vez que escribo algún texto erótico es con esto en mente. Es con un mensaje entre líneas, con un secreto que quiero transmitir. El erotismo es mi herramienta para plasmar ideas. Pero plasmarlas tan profundamente que alcancen a robar gemidos. La seducción es encontrar la combinación perfecta de llaves para entrar al deseo: el sexo, sin duda es una de estas llaves.

 

Pronto saldrá mi nuevo proyecto. El más grande que haya lanzado hasta hoy. Tiene mucho de poesía, tiene mucho de sexo. Erotismo y seducción. Está lleno de ideas y pensamientos.

¿Te interesa saber más de él?