Al ver dentro de sus ojos, descubrí que lo sabía todo
Lo sabía todo
Fueron instantes
y los secretos del mundo revelados
Para él
los secretos del mundo
habían sido revelados
Hermoso
Heredero de la belleza de los ángeles
Tuve oportunidad
de ver dentro de sus ojos
Lo sabía todo
Un sabio
Sin duda
Un ángel disfrazado
Dispuesto
Perfecto
Nuevo en el mundo de humanos
Un sabio
que lo sabe todo
Al ver dentro de sus ojos
Descubrí
La razón del laberinto y el destino
El poder de una sonrisa
La canción de cada salmo
Bienvenido
Archivo por meses: octubre 2011
ESCRIBO
Escribo porque pienso. Nada más. Escribir es una forma de darle cuerpo a mis pensamientos con el fin de poderlos ver, tal vez escuchar. Escribir es dar percepciones a todo aquello que pasa por mi mente. Y al mismo tiempo, es una forma de leer, de ver imágenes más nítidas, más reales, estruendosas, sonidos más fieles, esquemas mentales más sofisticados, escribir es una forma de revivir lo que aún no se ha vivido y otros absurdos.
Escribir es la forma de leer en voz alta. Una de tantas formas de leer en voz alta. Escribo para entender lo que leo. Para dar a entender otros lo que aquello que leo ha hecho por mí. Escribir es una formad de ver la vida. En blanco y negro. Blanco sobre negro. En tipografías. Llena de color. Muy llena de color. Una vida colorida y clara. Transparente y sufrida. Infiernos y espesas pasiones, cielos y ángeles que se besan en el aire. La forma más pura de sexo, de expresión sanguínea, de hermandad y compromiso. Y hablo de esquemas, de sistemas, de mente y de ciencia. No de dioses o diablos. Hablo de locura de verdad, de manos que sudan y bocas que se secan. Hablo de pieles que gritan. De imposibles posibles. De fábulas, viajes y vino. De surrealismo y dada. De no tener límites.
Escribo para no tener límites.
Para poder leer en voz alta un solo verso de César Vallejo: “mi carne nada en ella, / como en un pantanoso corazón de mujer.”, y sentir que estoy vivo. Saber que estoy vivo. Escribo para dar continuidad a mi propia visión de una vida. A mi propia percepción de la literatura.
Escribo para entender el principio de todos los principios, la madre absoluta del universo: la letra.
TELEPATÍA (ESCAPANDO)

Me perdí buceando por tu ombligo
Te escapaste
Tal vez, pero no de ti
Escapaste
Pero nunca dejé de soñarte
¿Me sueñas todavía?
Sin duda
¿Entonces por qué te fuiste?
Por perderme en el agua de tu cuerpo
Somos labios enredados
O lenguas que no huyen
Somos flores
No, no lo somos
Somos sexo
Tal vez si escapamos
Tú escapaste
No. Me perdí buceando por tu boca
LIBERTAD

Libertad. Y nos vamos de la mano. Nos fugamos por la luna y regresamos con escondiendo piel con piel. Libertad.
Rebeldes
Disidentes
Malhechores
Egoístas
Libertinos
Genios
Humanos
Tiranos
Poetas
Guerreros
Cobardes
Combatientes
Combatidos
Creyentes
Ateos
Congruentes
Idiotas
Coherentes
Apáticos
Ideáticos
Etéreas figuras
Constante hipnotismo
Mágico encanto
Pobres seguidores
Seguidores sin fe
Fe sin presencia
Ciego objeto de la fe
Laberinto
Camino
Paciencia
Olvido
Libertad. En cada forma y color. En cada impulso que nos lleva de la mano. Diferentes realidades en la voz. Libertad.
Beso en la boca. Del dios y del diablo. De Judas y Jesús. Hoy es un buen día.
19 OCTUBRE

Una batalla
Mil batallas
Lágrima
Beso
Suspiro
Una lucha
Mil memorias
Piel
Seducción
Intimidad
Una caricia
Mil ilusiones
Fervor
Esperanza
Calidez
Fe
Eres fe
Ejemplo y paciencia
Lucha por ella
Lucha por ti
Por favor
luchemos también
por quienes ya no están
Amor
Valentía
Inspiración
En memoria de
Elisa J. de Cohen
(1956-1996)
HOMBRES Y LETRAS. DIOSES Y DIABLOS

Según Octavio Paz, López Velarde es un “inesperado e indirecto descendiente de Baudelaire”. Ramón López Velarde escribe con rabia contagiosa: “para dirigir periódicos escritos en bárbaro no es necesario conocer gramática española”. Salvador Elizondo habla de Paz: “Toda su obra, en prosa o verso, nos revela la presencia del cuerpo, origen y término de su escritura”. Círculos. Poesía, diablos y pecados. Letras infalibles que permean por una mente receptiva, lo sepa o no. Baudelaire no cree, López Velarde hubiese querido no creer. Elizondo cree en la belleza de la prosa, Paz en el lenguaje. Todos nos llevan a todos los textos, a la pasión definitiva por transmitir.
Entonces despierta una furia desesperada que nos traslada de la belleza al odio, de la adoración a la perdición. De la vida a dar la vida. De la muerte a dar la vida. Prosa. Pensar en letras, con letras, por uno mismo, con el cerebro de otro, despertando nuestro cerebro. ¡Da igual! Prosa comprometida que a fin de cuentas nos guiará por caminos bíblicos, sicológicos, sociológicos, intelectuales, científicos, informativos, recreativos. Prosa en letras impresas o digitales, blogs o revistas, libros o manifiestos.
Ramón López Velarde, descendiente del poeta maldito, temeroso de su propio dios y de su propio infierno, con muerte prematura e intelectuales estudiándolo, utiliza, a principios del siglo XX, el medio periodístico “no para complacer a lectores superficiales, sino más bien para educar y sensibilizar a espíritus receptivos de algo más que la noticia intrascendente, la anécdota trivial y la inmediatez del chisme sin consecuencias”. Baudelaire reta a cada cosa que le rodea, maldice, sueña con un infierno como paraíso final. Despierta belleza a través del sufrimiento. En verso. En flores. En mal. Logrando aquello el poeta de su estirpe puede lograr tanto con el verso como con la prosa, aquello que Elizondo defiende con sangre como finalidad del lenguaje. Aquello a lo que Paz dedica una inmensa parte de su investigación literaria. Tres amplias y variadas generaciones de poesía. De Poema como lo define Octavio Paz. Tres amplísimas generaciones de letras en busca de su propia vida, en la búsqueda perpetua de un receptor sensible con la intención de aprender. De entender. De poner cielo e infierno en un solo orden de magnitud, de crear diablos para vencer a dioses y viceversa. Letras, círculos que sobreviven sin parar. Sin pedir permiso.
Me pregunto, ¿dónde están hoy los descendientes de Baudelaire? Tal vez haya uno que otro escondido en algún blog, tal vez sean geeks o desconocidos genios fuera del alcance de los intelectuales. Por ahí deben de estar, en algún lugar del siglo XXI. Lo que sí ha pululado en México es el periodismo escrito en bárbaro, revistas en decadencia y prosita infame. La generación digital, quizá, encontrará el cuerpo que hace pocos años dejó escondido Paz en prosa y verso. Posiblemente lo encontraremos en Twitter, o en el algún URL de la World Wide Web. Posiblemente no exista, como no existe un texto hasta que no alcanza un par de ojos. Me pregunto si la nueva generación de bytes nos permitirá encontrar la belleza perdida de la prosa, de los diablos y los dioses, de los cuerpos desnudos y la solución perfecta a un sistema económico. ¿Será el siglo veintiuno aquel que nos devolverá las letras perdidas de México en los estertores del siglo veinte?
Yo seguiré buscando.
EN POS DE LA IDEA BRILLANTE

Ir en pos de La Idea Brillante. Punto. Nada más que hacer: no interpretar. Cerrar los ojos e imaginar que hemos llegado, que la vida no se escapa de nuestras manos. Ir en pos de la magia de una idea brillante. De La Idea Brillante que nos hará sobresalir. Nada más que hablar.
Buscar en un cajón unas tijeras, recortar fotografías de una vieja revista. Revelar la locura de los sentidos en medio de una hoguera que consume todo. Y dejarse llevar: encender una computadora, salir a caminar, leer a un autor genial. Ir en pos de La Idea Brillante para sobresalir. Para encontrar la fórmula que nos convierta solo en piel, para encontrar la fórmula que enseñe a sentir sin reservas a toda la humanidad.
La Idea Brillante. Ser el último genio de nuestra generación, el mejor escritor de nuestra libreta, el mejor músico de nuestra recámara, el mejor pintor de las paredes de la sala de la abuela. Encontrar el camino a la inmortalidad con un solo boleto. Alcanzar nuestros sueños en una sola exhibición.
Maravilloso pensamiento para evocar cuando uno quiere dormir. Para pensar cuando no nos dan el trabajo. ¡Sabemos que mañana rogarán por tenernos ahí! Somos Woody Allen. Somos Andy Warhol. Somos un montón de telarañas escondidas en una pared de Disneyland. Pero no nos conformamos. Lucharemos. Compondremos. Escribiremos. Pintaremos. Seremos el mejor cineasta porque somos genios. Porque dedicamos nuestras vidas a encontrar La Idea Brillante. Los demás no lo hacen. Solo nosotros. La gente promedio no lo hace. Nosotros no somos gente promedio.
Somos la crema y nata. Todo lo que hacemos lo hacemos bien. Y por eso, vivimos sabiendo que estamos a un minuto de encontrarla. La encontraremos pronto. Y no seremos mejores, seremos igual de buenos pero con mayor reconocimiento. ¡Ja!
Y en medio de esta lucha constante por encontrar La Idea Brillante, un hecho me hace regresar a mi pluma con humildad. Me gusta escribir. Lo disfruto tanto. No encontraré a La Idea Brillante, pero disfruto de escribir para una persona, para esa persona que me dice: escribe algo, lo que sea, ya quiero leerte.
No hay más finalidad en la existencia. ¡Gracias!
LABERINTOS. POESÍA DIGITAL

Hoy me dispuse a encontrar un nuevo laberinto. El arte puede ser una buena excusa. Hoy me dispuse a dibujar de nuevo un esquema en el que todos seamos uno solo. En el que nos desviemos del olvido para resolver ecuaciones matemáticas en las que el resultado siempre sea uno.
Me dispuse a encontrar un nuevo laberinto. Y lo hallé en un puente que iba desde Tomás Segovia hasta Juan Gelman. Avancé por un mundo de cinematográficas experiencias y de arte que todavía no conozco. De personas y nombres que han logrado tropezar con su destino. De poetas descarriados que ganan premios. De premios que no son dados a poetas.
Me dispuse a encontrar un laberinto y me hallé escribiendo aquí, en un espacio con vida. En el espacio de la animación, las imágenes, en las que el texto convive con la fotografía, en las que la poesía convive con ella misma.
La poesía no podría convivir con nadie más, por más que Gelman y Segovia reciban homenajes. Y premios. El Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval. ¡Bravo por los dos! Bravo por los poetas vivos. Bravo por la tinta. Estamos aquí. Y soñamos con ser nosotros mismos.
Me dispuse a encontrar un laberinto y me dibujé de colores junto a Warhol otra vez. Sigo sin ser quien soy. Pero me pierdo en laberintos que me llevarán a los límites de una nueva poesía disidente. Libre. Lista para renacer en la era sociodigital.
LA POESÍA CUANDO DESNUDA
La poesía es esa brújula que te lleva de la mano a lo incierto. Pero en esa puerta encontramos un destello de las sensaciones más profundas. La poesía es la puerta. La puerta que lleva a todas y a ninguna parte. Es la mala del cuento, la buena. La intuición y la infidelidad. La poesía te guía al más fiel de los instintos.
Y sin quererlo, nos encontramos. Desnudos. Completos. Cubiertos de aquella ternura que no escapa del delirio. Cubiertos de aquella locura que no escapa de lo dulce. Cubiertos de sudor y de saliva. De humedad y de gemidos. Cubiertos de aliento y de alaridos potenciales.
Es la brújula que te lleva a los estados más profundos de cualquier meditación. Se escribe. Pero se respira. Se vive. Pero se transpira. Es la canción del espejo. Es tu propia mano entre tus piernas. Lo prohibido y lo fugaz. Lo permanente. Sin quererlo, la poesía se convierte en madrugada.
Nos amamos. No nos conocemos aún, pero nos amamos. La poesía es romance. Política y vino. La poesía se lee con la piel. Nos amamos y nos olvidamos de repente. Olvidamos la mera existencia de nuestro frenesí. La poesía nos lleva, nos contrae y nos absuelve. Dice Octavio Paz: copia de la copia de la Idea. Es la copia de la copia de la Idea. El ensimismado crucigrama de lo humano. El tímido suspiro que se esconde en el cajón.
Es lo que le falta a cierta prosa. Aquello que define al arte. Lo que convierte en arte el perderme entre tus piernas, lo que vuelve arte nuestros besos. La poesía es los besos, es tu cuerpo desnudo frente a mí, sobre mí.
La poesía es ver tu rostro de placer al penetrarte, al tener mis manos en tu piel. La poesía es lo que gritas en el orgasmo, lo que ves y lo que hueles. La poesía es el olor a sexo y a sudor. Es gritarnos y mordernos. Es antes. Es después.
Surrealismo y no te pierdo. Surrealismo y somos otros. Surrealismo y nos perdemos. La poesía es surrealismo y es pasión. Y una vez que toca lo sublime del placer es la pasión. Lo que nos lleva a actuar, a controlar, a ser controlados, a evadir y a confrontar. Es aquello que sin duda nos llevará a gritar. A procrastinar. A vivir sin medias tintas.
La poesía es la única herramienta capaz de cambiar al mundo.
TELEPATÍA (BIENVENIDA)

Bienvenida
Pero todavía no llego
Aquí estás
En la cumbre de tu olvido
Solo soy palabras rotas
¿Inocencia?
Soy palabras rotas
Bienvenida a mi ilusión
Ilusión como camino
Bienvenida a mi memoria
No te engañes
Me confunde tu paciencia
No. La paciencia de mi voz
Bienvenido
Yo no he vuelto
Te equivocas
Embriagante crucigrama
Has llegado
Para siempre
Bienvenida


