ALQUIMIA

Escribo para no morir. Para sentir más allá de la muerte, en la relatividad de la existencia. Canto en silencio y revivo lo marchito. Viajo en el tiempo. Medito para no morir. Te busco para no morir. Lamento tu ausencia buscando algún instinto innovador que me ayude a retenerte. Podría soñar con tenerte o tenerte para no morir.

Mi alquimia viviente respira tu esencia. Piedra angular. Te encuentro desnuda para no morir. Tiempo. Alquimia buscando empatar la realidad con la distancia. Tiempo. Nuestra percepción de la verdad. Tu cuerpo constante. La luna se mueve temerosa. Nuestra percepción del espacio. Tanto universo para nosotros y sigo sin morir. La relatividad del delirio y del silencio. Canto por mi vida y canto por mis sueños. Canto lo que temo y viajo por la aurora y la razón.

A pesar de ser de fuego, me pierdo. A pesar de perderme soy aquí.

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LA POESÍA CUANDO DESNUDA

La poesía es esa brújula que te lleva de la mano a lo incierto. Pero en esa puerta encontramos un destello de las sensaciones más profundas. La poesía es la puerta. La puerta que lleva a todas y a ninguna parte. Es la mala del cuento, la buena. La intuición y la infidelidad. La poesía te guía al más fiel de los instintos.

Y sin quererlo, nos encontramos. Desnudos. Completos. Cubiertos de aquella ternura que no escapa del delirio. Cubiertos de aquella locura que no escapa de lo dulce. Cubiertos de sudor y de saliva. De humedad y de gemidos. Cubiertos de aliento y de alaridos potenciales.

Es la brújula que te lleva a los estados más profundos de cualquier meditación. Se escribe. Pero se respira. Se vive. Pero se transpira. Es la canción del espejo. Es tu propia mano entre tus piernas. Lo prohibido y lo fugaz. Lo permanente. Sin quererlo, la poesía se convierte en madrugada.

Nos amamos. No nos conocemos aún, pero nos amamos. La poesía es romance. Política y vino. La poesía se lee con la piel. Nos amamos y nos olvidamos de repente. Olvidamos la mera existencia de nuestro frenesí. La poesía nos lleva, nos contrae y nos absuelve. Dice Octavio Paz: copia de la copia de la Idea. Es la copia de la copia de la Idea. El ensimismado crucigrama de lo humano. El tímido suspiro que se esconde en el cajón.

Es lo que le falta a cierta prosa. Aquello que define al arte. Lo que convierte en arte el perderme entre tus piernas, lo que vuelve arte nuestros besos. La poesía es los besos, es tu cuerpo desnudo frente a mí, sobre mí.

La poesía es ver tu rostro de placer al penetrarte, al tener mis manos en tu piel. La poesía es lo que gritas en el orgasmo, lo que ves y lo que hueles. La poesía es el olor a sexo y a sudor. Es gritarnos y mordernos. Es antes. Es después.

Surrealismo y no te pierdo. Surrealismo y somos otros. Surrealismo y nos perdemos. La poesía es surrealismo y es pasión. Y una vez que toca lo sublime del placer es la pasión. Lo que nos lleva a actuar, a controlar, a ser controlados, a evadir y a confrontar. Es aquello que sin duda nos llevará a gritar. A procrastinar. A vivir sin medias tintas.

La poesía es la única herramienta capaz de cambiar al mundo.

LA ERA BLOG

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Recuerdo la primera vez que escuché la palabra blog. No entendí nada. Pero están de moda, es el movimiento más grande del internet, me decían. Y yo no entendía nada. Intentaba buscar en Google qué quería decir blog y no me terminaban de explicar. Por fin entendí qué era un blog. Una página de internet. ¿Y? ¡Ah! Que se pueden dejar comentarios. ¿Y? Ah, que el autor puede responder a lo que escribes. ¿Y? ¡Ah! Que es un concepto revolucionario. ¿Por?

En fin, seguía sin entender el concepto blog. Tengo que aceptarlo, no fui uno de aquellos que adoptó la tecnología en su fase primera. Busqué blogs en aquel entonces y encontré mierda. Gente que tenía ganas de poner fotos malas y textos estúpidos en alguna parte y tenía un escaparate en línea para poder hacerlo. Y ya.

Y pasaron meses. No sé cuántos, tal vez un año, o más. Y yo decía que sí sabía lo que eran los blogs, y que por supuesto que me entusiasmaba la idea. Era un concepto revolucionario.

¿Revolucionario? No entendía por qué. Es decir, era un ignorante de closet.

La pregunta mágica fue: ¿Tú?, tienes un blog.

La respuesta obligada fue: ¡Claro!

Y así surgió mi primer, oscuro y desconocido blog.

Pero no llegó mi entendimiento.

Con el tiempo, el concepto de blog llegó a convertirse en algo tan normal, que no me di cuenta en qué momento fue que me pareció algo útil la existencia de los blogs. A mí me divertía buscar imágenes, manipularlas, crear un texto y publicarlo, aunque nadie me leía, para mí era una publicación. Mi propia revista abierta para críticas, debates y comentarios que nunca llegaban.

Y pasó el tiempo, y los blogs se hicieron más populares. Hasta que llegó el momento en el que descubrí que habían cambiado por completo el formato de la información. Se habían hecho las pistas de aterrizaje de todo el mundo 2.0, se habían convertido en la única fuente fiel para temas especializados, sin darme cuenta. Habían dos blogs y algunos años desde el primer artículo que publiqué por mí mismo on-line. Ya existía Twitter. Facebook ya era demasiado popular. Y la gente comenzó a leer mi blog. Desde entonces, he puesto particular atención al formato. A todo lo que ha revolucionado el botón que dice Like, o el que está a un lado que dice Comment.

Llegó demasiado lejos. Ahora es la forma en la que nos enteramos, en la que nos comunicamos, en la que alimentamos nuestro ego o destrozamos el de alguien más, es el formato de la inmediatez y los crucifijos. El paraíso de los acosadores. El formato de los blogs es la democratización de la información.

La era de la comunicación. Las redes sociales están basadas en este formato, las páginas de internet están cada vez más enfocadas en sus blogs. La tecnología interactiva, los gritos, los abusos, los insultos, las insinuaciones, los comienzos, las historias, los sueños. Las pasiones. Todo por un formato que te permite opinar.

Un formato que le da voz al ordinario mortal, un formato que le da foro a todo aquel que lo quiera usar. Un formato que usan millones de personas en todo el mundo. Un formato que ya dejó atrás a los periódicos. Un formato que vemos en todas partes, damos por hecho, y es el parte aguas más importante de la literatura desde la invención de la imprenta.

Y yo no lo entendía.

Polaroid digital. Teclados. Teléfonos inteligentes. Internet móvil. Carajo. ¿Hace falta algo? Tenemos todo lo que necesitamos para alcanzar la información.

Pero falta un comentario. Todos aquellos que quieren llenar la blogósfera de mierda sucumben, al final del camino, como en cualquier rama del arte, lo único que sobrevive a los cambios es la calidad.

Intentaré hacer de este espacio una búsqueda y filtro de lo mejor (para ciertos criterios) de la blogósfera.

AYER:

No corrí.

No nadé.

No medité.

Bebí.

Pero gracias a esa culpa, decidí que a partir de hoy, pondré en este blog una página que diga Miércoles, justo junto a la de Viernes. Y ya verán qué cambiará ahí cada miércoles.

CONSEJO: Lean los blogs de los periódicos que les gustan. Busquen los blogs que ellos siguen. Es una buena práctica.

IMAGEN: Teclas, tinta y letras

SERVILLETA HECHA TUIT

20110822-051300.jpgCreo que más por un oficio desinhibido que por otra cosa, me puse a escribir poemas ,sin pensar mucho, sobre una servilleta. Estaba en un café en el centro de la ciudad. Nada folclórico ni representativo, un simple y golobalcapitalista Starbucks que me sirve un café decente y perfectamente institucionalifranquiciado.
En fin, sólo garabateaba en una servilleta mientras me di cuenta de algo importante, una epifanía que me cambió la vida, una luz que iluminó mi destino y cambió mi vida para siempre. ¡Se me había hecho tarde! Ridículamente tarde. Miré a la culpable de tal atrocidad, la doblé en dos y la lancé sin miramientos dentro del bolsillo interno de mi saco. Tapé mi pluma, tiré el vasito de plástico en el que tomé el café a la basura y salí corriendo hacia mi cita tratando inútilmente de trascender al tiempo.
Mientras caminaba, casi corriendo, en el estado meditativo que solo te permite alcanzar estar en medio de una multitud apresurada, tuve otra mágica aparición. ¿Por qué iba tarde? ¿Por escribir en una servilletita reciclable? No. Iba tarde por la poesía, iba tarde porque estaba más entretenido pensando en la palabras correctas para hacer una oración que comunicara algo específico, que en tomar mi café o en llegar a tiempo. Mi trabajo es escribir, mi pasatiempo es escribir, mi mayor diversión es escribir y mi peor tormento es escribir. Mi trabajo es leer, mi pasatiempo es leer, mi mayor diversión es leer, pero mi mayor tormento es escribir. Comparto una pasión primordial dividida en dos.
Entonces descubro las cosas importantes en la vida. Aquellas que se pueden leer o escribir. ¡Bravo! Sentí como si el tiempo se detuviera, como si de pronto toda la gente a mi alrededor estuviera en pausa, y yo lanzara a un lado mi saco, me quitara la corbata dejara caer mis portafolios y gritara en medio de la lluvia que soy libre.
Bueno, no.
Pero me di cuenta de un factor alterno en la nueva era digital: blogs, Twitter, Facebook o cualquier otro lugar en el que un artista, seudo-artista, intelectual o seudo-intelectual, creativo o idiota, pueda publicar su visión del mundo. Claro que nos paraliza, claro que nos hace a un lado de una proporción distinta de nuestra propia realidad.
Vivimos inmersos en nuestra perspectiva del arte, de la comunicación, del sueño y obsesión de inventarnos, de inventar a nuestros interlocutores, de inventar una versión mejorada de nosotros mismos. Tenemos Google y tenemos sesos.
¡Ya era hora de descubrirlo! ¿Cómo no íbamos a estar embobados con la nueva faceta de la humanidad? Con su mayor avance intelectual.
Entonces llega el mensaje. Ese que tanto llevaba esperando, llega la noticia, la frase, el truco que sin querer me hará pensar en la mejor respuesta. Llega el momento y paro mis reflexiones. Solo puedo pensar en la mejor contestación, en la más rápida, en la más viva, en la más inteligente. Suena mi teléfono y me corta la inspiración. Era un cliente, y sigue estando primero la comida.
Retomo la conversación inteligente pero con menos bríos. La gente alrededor de mí caminaba casi corriendo, yo también. Guardé el teléfono en mi bolsa y sonreí. Tenía un poema en mi bolsillo. Al llegar a mi cita, mientras me anunciaban, publiqué el poema que me había hecho llegar tarde. Algo así: Instalado entre el olvido y años luz de aquellos besos veo tus labios. Me separo de tu piel por un instante. Instalado entre tu imagen y mis sueños. Te dibujo. como aquella que no existe.
Ahora solo faltaba esperar una respuesta inteligente.

5, 4, 3, 2…

Esos son mis pies después de correr. Siento que hablan, parecen estar en un profundo estado meditativo, como cansados y no. Pidiendo tregua, pero a la vez satisfechos. Es más fácil complacer a un pie que a una persona. Seguro sí. Yo creo que me gustaría más ser un bloguero importante que un famoso director de cine en estos días. Pero me gusta Woody Allen, ¿qué le puedo hacer?

Pero bueno, me presento: J. Cohen @Pp_Co (alter ego: @JCOHEN77 o al revés), nada más. Éste es el primer día de mi nuevo proyecto, diario, blog, o cualquier nombre que pueda adoptar en el camino. Debo aceptarlo, no es mi primer intento como bloguero, así que no puedo presumir de ser particularmente nuevo en este intento; sin embargo, mi intención es definitivamente regresar a lo que significaba para mí bloguear hace ya más de cinco años. No sé, buscar imágenes, crear imágenes, escribir lo primero que me pasa por la mente y plasmar mi punto de vista de la vida. Mis pasiones. Mi forma de poner los puntos y las comas para que puedan hacer oraciones.

No aspiro a más.

La poesía aparecerá de vez en cuando, o el surrealismo, o la ficción. O nada de eso. La responsabilidad del contenido de mi blog es de quien lo lee. Yo sólo intentaré dejar de lado las pretensiones para poder hacer lo que más me gusta en la vida y de pronto me da de comer, escribir.

Aclaro que no soy parte de la comunidad literaria de mi país, ni de la comunidad intelectual, ni artística, ni mucho menos. No paseo por la colonia roma con sombrerito y lentes Ray Ban. Así que este no es particularmente un blog hipster o intelectualiterario. De vez en cuando aparecerán recomendaciones, sólo las haré porque es algo que particularmente encuentro orgásmico.

Advierto que mis temas son temporales y de moda, así durante los próximos días hablaré del maratón que correré en Noviembre, de mi intentó por comenzar haciendo yoga, de mi novela en progreso que no pienso compartir hasta que esté terminada.

El resto sólo será de historias, recomendaciones o sueños. Tiendo a ser fantasioso y surrealista.

Gracias por haber llegado hasta aquí en el texto.

AYER.

YOGA: 0

PALABRAS NOVELA: 200

CARRERA: No tocaba

CONSEJO: Consigan un iPhone o iPod y pónganse a usar Instagram

IMAGEN: Mis pies luego de correr 30K el domingo pasado.