¿Quieres leer mi nuevo libro antes que nadie?
Simplemente escribe un comentario aquí.
Es una edición especial. Con ilustraciones maravillosas…
¿Sigues aquí?
¿Quieres leer mi nuevo libro antes que nadie?
Simplemente escribe un comentario aquí.
Es una edición especial. Con ilustraciones maravillosas…
¿Sigues aquí?
Una necesidad transparente de desaparecer. De encontrar el balance entre lo invisible y lo sólido. Una fantasmal necesidad de no existir. De regresar desde el anonimato del deseo y colarme, sin nombre, en cada cama, en cada aliento. Una necesidad fantasmal de ti. De un nosotros que poco a poco se ha ido construyendo hasta llegar a miles.
Desaparezco justo cuando vuelvo, para regresar a la cotidianidad del egoísmo interactivo, un día cualquiera, un momento cualquiera, un par de palabras. Y adiós. A otra cosa. Seguimos enfrascados en alguna imagen. Transparente. Tal vez invisible. Esa imagen que me permite desaparecer para aprender a soñar de verdad.
¡Quizás vaya comenzando a existir!
¿Estarás aquí aquella mística tarde?
El tiempo va cobrando forma. Mientras no estás el espacio carece de sentido. El tiempo se convierte en un imán de otro hipnotismo.
Mientras no estás la locura es quien ocupa tu lugar.
Desaparecer es un instinto. Un encuentro entre la musa y el dolor. Choque despiadado: coalición en equilibrio antes de explotar.
Somos simplemente cuerpos que no existen. Mentes que alimentan a pasiones. Inocentes querubines a punto de morir por sobredosis de heroína.
El tiempo va tomando fuerza. Y ya no estamos. Replegamos para regresar, y estamos a punto de lograrlo.
Estoy a punto de volver del desenfreno. De la angustia de no estar. Estoy a punto de nacer. Por supuesto que no existo.
¿Seguirás aquí después de todo?
Cinco y comienzo a revivir
Es hoy el inicio
La primera parte
La segunda
La quinta
Hoy comienza a tomar forma el nuevo destino
El trayecto
Hoy desaparezco de nuevo
Como fantasma
Ir dibujando la silueta del regreso
Para existir cuando no existo
Para tener cara y voz
Sueños y mitos
Sonido y poema
Cinco y comienzo a prepararme
Revivir en pocos días
¿Seguirás?
He aprendido
A desaparecer
Y regresar
A volar
Y despertar
A soñar
Y caer
A existir
Y revivir
He aprendido
a desaparecer
Y sé
Que se acerca
El momento
Un momento
Para volver
¿Estarás?
Desaparecer
Incluir el recuerdo inmediato
Transición
Tradición
Impasible recepción
Desaparecer para soñar
con el exilio
Revivir
Despedir
Preparar el reencuentro
con la aurora
Desaparecer
Embriagante soledad
Desafiante laberinto
Ahuyentar
Emocionar
Intimidar a la nostalgia
Desaparecer
Para empezar de nuevo
Sin remedio
Cuento tres
¿Seguirás?
Voy contando mil historias en mi mente. Mientras camino. Mientras bebo de la fuente de ilusiones. Voy rompiendo la esperanza de mis alas con inercia. Y despego desde el fondo de tu más cruel inconsciencia.
Mi vida en la raya hoy.
Muy pronto se verá mi entera desnudez. El fruto de la tinta en mi sudor.
Contamos ahora el segundo día en que no estoy.
¿Sigues aquí?
Hoy desaparezco.
Con cierta presencia.
Por un tiempo seré solo letras.
Tal vez frases.
Escaparé de la constante insinuación de un pasado, de un futuro y de un nuevo comienzo.
Contaré los días.
Y regresaré.
Tal vez, simplemente exista.
¿Seguirás aquí?
Día uno.
De pronto la tecnología llega demasiado lejos. De pronto nos gana. De pronto nos convertimos en ella y respiramos de sus pulmones artificiales, de su tinta binaria. Somos esclavos y príncipes a la vez. Verdugos y víctimas. La ambigüedad de sus instintos y la soledad de sus respuestas, de las soluciones, de su misma forma de solucionar nuestros problemas.
De pronto la tecnología se convierte en nosotros y de pronto nosotros somos ella. Estoy atrapado. Y libre a la vez. Hoy no tengo tanto qué decir.
¿Que Facebook compró Instagram en mil millones de dólares? La tecnología nos tiene divinamente atrapados. Llegamos a donde nunca supuso la ciencia ficción que llegaríamos.
Y el arte vive. Solo el arte. Por ser sensaciones. Somos sensaciones. Computadoras o no, un orgasmo es un orgasmo.
Mañana nos veremos por aquí temprano. Ha sido un día pesado.

El centro de la ciudad era su casa, su campo, su elemento. Burlaba los coches con incomparable astucia y conocía cada rincón, cada basurero. Rinat era un gato ágil y esbelto, un macho delicado y hábil. Avanzó por la Tercera Avenida hasta llegar a la calle 43, subió dando brincos y trepando por balcones y escalinatas hasta llegar al piso 4, en el que se encontraba Bel, la gata más hermosa del barrio, la gata más hermosa, más blanca y más sensual de todas, de toda la ciudad, de todo el mundo, Bel era una gata en un millón. Y Rinat lo sabía. Él era quien lo sabía. La deseaba mientras paseaba por las calles, la llevaba deseando días, la deseó mientras subía por la pared para llegar hasta su apartamento.
Al entrar por la ventana, Bel lo recibió con un arañazo en la cara, Rinat llevó sus manos a la cara. Sabía que lo merecía.
-Yo no soy ese tipo de gata, ¿lo entiendes? –Bel gritaba- ¡A mí me tratas como la princesa que soy! ¡Hijo de puta! ¡Lárgate de mi vista!
Rinat intentó abrazarla, consolarla, pero Bel seguía golpeándola. Rinat preguntaba, por qué, ¿qué había hecho para merecer ese recibimiento? Pero Bel dio media vuelta y se perdió por una puerta que Rinat no conocía. El gato sabía que llevaba días sin aparecerse por ahí, sin dar señal alguna de vida. Pero la vida de los gatos de la calle requería de esa libertad para lograr la supervivencia, todos debían saberlo. Todas las gatas hermosas debían saberlo. Una paloma se acercó a la ventana:
-¡Pst! Rinat…
-¿Qué?
-Otro gato vino a ver a Bel anoche, sólo para que lo sepas.
-¿Otro gato? ¿Quién? ¡Dime! ¡Lo voy a buscar hasta matarlo!
-No creo que puedas… ¡je! Es un siamés, enorme, bellísimo. Mucho más fuerte que tú, con garras más filosas.
-¿Por qué no te vas de aquí? ¡Chismosa! No te creo nada. Siempre haces lo mismo.
Pero se acercó otra paloma, y dijo lo mismo. Otra. Rinat sabía que las palomas callejeras podían ser peligrosas cuando se juntaban de noche, prefirió dejar de retarlas. Intentó seguir a Bel, pero la puerta estaba ya cerrada. Las palomas intentaban decir algo desde la ventana pero Rinat intentaba no escuchar, las veía fumar. Como siempre, uno tras otro encendían los porros, dejaban todo el callejón apestando a marihuana. Rinat buscó la forma de abrir la puerta de una u otra forma, pero no lo conseguía. De pronto se abrió y salió Bel ignorándolo, caminando con soberbia y dirigiéndose a la ventana. Ofreció un café a las cuatro palomas que se encontraban ahí y ellas le dieron de fumar. Rinat intentó interponerse para impedirlo, pero ahora eran las cinco que lo ignoraban. De un salto salió de la ventana y cayó en el barandal del piso 2. De ahí bajó hasta la calle y salió corriendo. Buscaría a su clan, a todo su equipo para matar al siamés.
A las once en punto de la noche ya eran tres gatos en el piso cinco del edificio que daba frente a la ventana de Bela. Observaban todo sin ser observados, listos para atacar a la llegada de cualquier extraño. Rinat recordaba que no había podido verla por estar en los bares, consiguiendo sobras de tragos y de comida, jugando apuestas para ganarle un regalo bello a su mujer. Recordaba aquellas noches, los besos y las caricias, recordaba la lengua de su amada recorriéndole las patas, la espalda, aquellos abrazos y aquella calidez, aquella sensación de bienestar y de presencia, sus ronroneos cuando se besaban, sus garras tiernamente arañándose. Dio un brinco y llegó de nuevo hasta su ventana. Ella lo recibió cortésmente pero le suplicó que se marchara lo antes posible, que nunca más se acercara a ella. Que lo odiaba. Por favor, que se largara. Miró por la ventana, eran ahora las palomas quienes charlaban con sus compinches, no entendía nada. De pronto, sintió unas garras por su espalda. No era Bel. El siamés lo atacaba. Bel se acercó a él. Rinat sabía que lo ayudaría.
Mientras sus amigos espantaban a las palomas para llegar a él, sintió las uñas de su amada clavándose en el corazón. Cuando llegaron a salvarlo, ya había muerto.
El siamés y las palomas eran sólo un plan. A Bel, nadie la dejaba con ganas.
You may be interested in the following related articles as well.