
Siento tus labios
¿Será que los tuyos me buscan?
No seas ingenuo
¿Sientes mi lengua?
Deja de hacer preguntas
Te siento
Yo solo siento tus labios
Mis labios son heridas
O pasiones
Heridas
No. Tus labios
Mis labios son para besarte
¿Me buscan?
No. Buscan a tus labios
Son de tinta
De ilusión y soledad
De nosotros
¿Nuestros labios?
Nuestra piel
Entre mensajes
O entre letras
¿Letras?
Tinta
¿Me has escrito algo?
Todo lo que escribo es para ti
¿Y mis labios?
Enredados en mi lengua y mi pasión
TÚ, FUEGO

Qué maravilla sentir que llegas en una noche así, fresca. Fría. Una de las primeras noches frías del año. ¿Te das cuenta? Eres una chimenea. Y yo puedo hablar contigo, llegas a mí en forma de fuego. Y yo, un leño seco, frío, abandonado durante meses, no puedo sino agradecer tu presencia. Eres tan bella en forma de fuego, tan poética naciendo desde chispas. Veo tus ojos y su forma de mirarme, veo tu risa, tu boca.
Pero sobre todo, siento tu calor. La tierna caricia que poco a poco va quitándome el frío. Ya no soy un leño abandonado, te tengo. ¡Qué maravilla sentirte en una noche así! Dejo de sentirme solo, tu suave aroma, tus caricias.
Cada vez encuentro más pasión en ti, llegas más profundo. Ya somos uno mismo, nuestros gemidos hacen humo. Tú no eres humo: somos humo, somos esa nueva forma de calor. Nos penetramos, ocupamos el mismo espacio, descubrimos formas nuevas de caricias, de sexo y de emoción descubrimos formas nuevas de querernos.
Llegas más profundo. Cada vez más. Te siento. Fuerte, inmensa. Ocupándome por completo, totalmente. Devorándome. Devorándome. Devorándonos entre besos y caricias, en posiciones y lugares. Pasión. Pasión pura.
De pronto el ardor llega más profundo, duele. Yo ya no tengo espacio para amar, tú quieres llegar más lejos, has obtenido todo de mí. No tengo más qué darte. No tengo nada más. Pero intento. El resto de mi yo está carbonizado, sin futuro. Intentando darte de mi piel. Alimentarte con mi cuerpo, crear humo puro de nuevo. Crear pasión.
Sin embargo, me voy acabando. Me divido. Y tú cada vez juntas más fuerza. Llegas más dentro. Dueles más. Ardes más.
Hasta que termino siendo ceniza, en el fondo. Y tú tan sana en forma de fuego, tan grande, tan brillante. Dando la bienvenida a un leño seco, frío. Abandonado durante meses. Lleno de vida, de deseo. De futuro para ti.
MUERE MARCO SIMONCELLI

No soy un experto en deportes. No sé nada de deportes. Tampoco soy un aficionado a las carreras de motos. Es más, no estaba enterado de que este fin de semana se corría el circuito de Sepang en Malasia. Ni del Gran Premio, ni del mundial de motociclismo.
Pero esta mañana un recuadro de un periódico español me estremeció por completo. Muere, a los 24 años, Marco Simoncelli en Sepang.
No sé si sea una lección de vida, un momento para reflexionar, un homenaje a la muerte para asegurarnos que puede más que nosotros. No sé qué sea, pero algo dentro de mí simplemente lloró. Alguien cercano a él estaba viendo esa carrera cuando perdió el equilibrio en la curva, alguien notó que quedó sin casco atrapado entre las motos de sus compañeros. Alguien se dio cuenta que algo grave sucedía con Marco, Sic, a quien querían.
¡Qué puto dolor! Y qué forma más dura de poner en perspectiva las guerras, los crímenes, toda la muerte despiadada que sucede en este planeta a manos de otros. De personas. De aquellos que también tienen hijos, o madre, o alguien, un solo alguien que les importe. Todo el que muere tiene un nombre, Marco Simoncelli murió haciendo lo que más disfrutaba, en una mañana de emoción, de un día que debería terminar con baño de champaña. Todo el que muere tiene un nombre, y Simoncelli tenía la edad de muchos soldados.
¡Qué dolor! Y qué forma de poner en perspectiva las putas guerras, la despiadada naturaleza de algunas muertes.
Réquiem para Marco, y para todos los jóvenes de su edad que han perdido la vida.
CINCO MINUTOS

El primer minuto sólo me concentro en pensarte. Mi mente aun no llega hasta tus labios. El primer minuto eres mía porque eres. Porque lo dicta así mi cuerpo. Solo por el hecho de extrañarte.
El minuto dos es para tu piel, voy tatuando mis sentidos por tu cuerpo, voy vibrando por tus hombros, buceando por tu espalda. El minuto dos es para quedarme atrapado entre sudor, piel y sangre.
El minuto tres es un reflejo de tu aroma, un instinto que me ayuda a penetrarte con cada uno de mis sentidos. Tres seductores minutos me llevan hasta tu cama. Hasta la más profunda esquina de tu humedad. Tres minutos y yo ya estoy instalado en tu aliento.
Para el cuarto minuto ya te siento. Te respiro. Me evaporo para ser respirado por ti. El cuarto minuto es el que permite que tu sonrisa se desvanezca para convertirse en una mueca de placer. EL minuto cuatro es la prisa por desvestirte. Por morder tus pezones, por hundir mi lengua entre tus piernas.
Minuto cinco: nos fundimos ya. Somos uno sin haber llegado al orgasmo. En el minuto cinco simplemente salgo disparado para comenzar el viaje en tu imaginación.
El resto de la historia te pertenece.
LA MIRADA DE UN SABIO
Al ver dentro de sus ojos, descubrí que lo sabía todo
Lo sabía todo
Fueron instantes
y los secretos del mundo revelados
Para él
los secretos del mundo
habían sido revelados
Hermoso
Heredero de la belleza de los ángeles
Tuve oportunidad
de ver dentro de sus ojos
Lo sabía todo
Un sabio
Sin duda
Un ángel disfrazado
Dispuesto
Perfecto
Nuevo en el mundo de humanos
Un sabio
que lo sabe todo
Al ver dentro de sus ojos
Descubrí
La razón del laberinto y el destino
El poder de una sonrisa
La canción de cada salmo
Bienvenido
ESCRIBO
Escribo porque pienso. Nada más. Escribir es una forma de darle cuerpo a mis pensamientos con el fin de poderlos ver, tal vez escuchar. Escribir es dar percepciones a todo aquello que pasa por mi mente. Y al mismo tiempo, es una forma de leer, de ver imágenes más nítidas, más reales, estruendosas, sonidos más fieles, esquemas mentales más sofisticados, escribir es una forma de revivir lo que aún no se ha vivido y otros absurdos.
Escribir es la forma de leer en voz alta. Una de tantas formas de leer en voz alta. Escribo para entender lo que leo. Para dar a entender otros lo que aquello que leo ha hecho por mí. Escribir es una formad de ver la vida. En blanco y negro. Blanco sobre negro. En tipografías. Llena de color. Muy llena de color. Una vida colorida y clara. Transparente y sufrida. Infiernos y espesas pasiones, cielos y ángeles que se besan en el aire. La forma más pura de sexo, de expresión sanguínea, de hermandad y compromiso. Y hablo de esquemas, de sistemas, de mente y de ciencia. No de dioses o diablos. Hablo de locura de verdad, de manos que sudan y bocas que se secan. Hablo de pieles que gritan. De imposibles posibles. De fábulas, viajes y vino. De surrealismo y dada. De no tener límites.
Escribo para no tener límites.
Para poder leer en voz alta un solo verso de César Vallejo: “mi carne nada en ella, / como en un pantanoso corazón de mujer.”, y sentir que estoy vivo. Saber que estoy vivo. Escribo para dar continuidad a mi propia visión de una vida. A mi propia percepción de la literatura.
Escribo para entender el principio de todos los principios, la madre absoluta del universo: la letra.
TELEPATÍA (ESCAPANDO)

Me perdí buceando por tu ombligo
Te escapaste
Tal vez, pero no de ti
Escapaste
Pero nunca dejé de soñarte
¿Me sueñas todavía?
Sin duda
¿Entonces por qué te fuiste?
Por perderme en el agua de tu cuerpo
Somos labios enredados
O lenguas que no huyen
Somos flores
No, no lo somos
Somos sexo
Tal vez si escapamos
Tú escapaste
No. Me perdí buceando por tu boca
LIBERTAD

Libertad. Y nos vamos de la mano. Nos fugamos por la luna y regresamos con escondiendo piel con piel. Libertad.
Rebeldes
Disidentes
Malhechores
Egoístas
Libertinos
Genios
Humanos
Tiranos
Poetas
Guerreros
Cobardes
Combatientes
Combatidos
Creyentes
Ateos
Congruentes
Idiotas
Coherentes
Apáticos
Ideáticos
Etéreas figuras
Constante hipnotismo
Mágico encanto
Pobres seguidores
Seguidores sin fe
Fe sin presencia
Ciego objeto de la fe
Laberinto
Camino
Paciencia
Olvido
Libertad. En cada forma y color. En cada impulso que nos lleva de la mano. Diferentes realidades en la voz. Libertad.
Beso en la boca. Del dios y del diablo. De Judas y Jesús. Hoy es un buen día.
19 OCTUBRE

Una batalla
Mil batallas
Lágrima
Beso
Suspiro
Una lucha
Mil memorias
Piel
Seducción
Intimidad
Una caricia
Mil ilusiones
Fervor
Esperanza
Calidez
Fe
Eres fe
Ejemplo y paciencia
Lucha por ella
Lucha por ti
Por favor
luchemos también
por quienes ya no están
Amor
Valentía
Inspiración
En memoria de
Elisa J. de Cohen
(1956-1996)
HOMBRES Y LETRAS. DIOSES Y DIABLOS

Según Octavio Paz, López Velarde es un “inesperado e indirecto descendiente de Baudelaire”. Ramón López Velarde escribe con rabia contagiosa: “para dirigir periódicos escritos en bárbaro no es necesario conocer gramática española”. Salvador Elizondo habla de Paz: “Toda su obra, en prosa o verso, nos revela la presencia del cuerpo, origen y término de su escritura”. Círculos. Poesía, diablos y pecados. Letras infalibles que permean por una mente receptiva, lo sepa o no. Baudelaire no cree, López Velarde hubiese querido no creer. Elizondo cree en la belleza de la prosa, Paz en el lenguaje. Todos nos llevan a todos los textos, a la pasión definitiva por transmitir.
Entonces despierta una furia desesperada que nos traslada de la belleza al odio, de la adoración a la perdición. De la vida a dar la vida. De la muerte a dar la vida. Prosa. Pensar en letras, con letras, por uno mismo, con el cerebro de otro, despertando nuestro cerebro. ¡Da igual! Prosa comprometida que a fin de cuentas nos guiará por caminos bíblicos, sicológicos, sociológicos, intelectuales, científicos, informativos, recreativos. Prosa en letras impresas o digitales, blogs o revistas, libros o manifiestos.
Ramón López Velarde, descendiente del poeta maldito, temeroso de su propio dios y de su propio infierno, con muerte prematura e intelectuales estudiándolo, utiliza, a principios del siglo XX, el medio periodístico “no para complacer a lectores superficiales, sino más bien para educar y sensibilizar a espíritus receptivos de algo más que la noticia intrascendente, la anécdota trivial y la inmediatez del chisme sin consecuencias”. Baudelaire reta a cada cosa que le rodea, maldice, sueña con un infierno como paraíso final. Despierta belleza a través del sufrimiento. En verso. En flores. En mal. Logrando aquello el poeta de su estirpe puede lograr tanto con el verso como con la prosa, aquello que Elizondo defiende con sangre como finalidad del lenguaje. Aquello a lo que Paz dedica una inmensa parte de su investigación literaria. Tres amplias y variadas generaciones de poesía. De Poema como lo define Octavio Paz. Tres amplísimas generaciones de letras en busca de su propia vida, en la búsqueda perpetua de un receptor sensible con la intención de aprender. De entender. De poner cielo e infierno en un solo orden de magnitud, de crear diablos para vencer a dioses y viceversa. Letras, círculos que sobreviven sin parar. Sin pedir permiso.
Me pregunto, ¿dónde están hoy los descendientes de Baudelaire? Tal vez haya uno que otro escondido en algún blog, tal vez sean geeks o desconocidos genios fuera del alcance de los intelectuales. Por ahí deben de estar, en algún lugar del siglo XXI. Lo que sí ha pululado en México es el periodismo escrito en bárbaro, revistas en decadencia y prosita infame. La generación digital, quizá, encontrará el cuerpo que hace pocos años dejó escondido Paz en prosa y verso. Posiblemente lo encontraremos en Twitter, o en el algún URL de la World Wide Web. Posiblemente no exista, como no existe un texto hasta que no alcanza un par de ojos. Me pregunto si la nueva generación de bytes nos permitirá encontrar la belleza perdida de la prosa, de los diablos y los dioses, de los cuerpos desnudos y la solución perfecta a un sistema económico. ¿Será el siglo veintiuno aquel que nos devolverá las letras perdidas de México en los estertores del siglo veinte?
Yo seguiré buscando.

