CREO

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Creo que tú y yo nos comunicamos mucho más allá del silencio, claro, suponiendo que el silencio es la máxima forma de comunicación. Tú y yo somos más que simplemente tú y yo, vamos mucho más allá del nosotros, suponiendo que el nosotros fuera la máxima expresión de la unidad. Creo que tú y yo disuadimos al instinto, lo dejamos ser más libre de lo que nunca supuso ser, engañamos al placer y lo hacemos cómplice de nuestras historias.
Creo que tú y yo somos más que arte, claro, suponiendo que el mismo arte es quien gana el premio a la libertad del ser. Creo que tú y yo, simplemente dejamos de ser para fundirnos en aquel orgasmo. Muerte y vida. Creo que tú y yo se alimenta de pasado, sin embargo, sigo en ti.

LUCES LIBRES

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Las luces libres. Desprovistas de ilusión. ¡Ja! Al fin y al cabo extrañas. Los colores, ¡qué más! Egoísmo en pleno invierno. Tú no estás y mi cuerpo te busca, tú no estás y mis manos te habitan. La luz te extraña, te acaricia, te penetra, te dispara con su fuerza y te llena por completo la sangre, el orgasmo, las entrañas. Oscuridad traicionera disfrazada de fantasma, si estuvieras aquí te devoraría sin miramientos, te destrozaría entre sudor, orgullo y gemidos. Luces libres, no huyan, vuelvan a este instante de placer.

            Si estuvieras aquí serías mucho más que un beso.

OTRO ESPACIO. NOSOTROS

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Sabía lo que callaba cuando descubrí a escondidas tu silueta. Sabía lo que ocultabas y yo también callaba. Lloraba y te sentía de frente a la madrugada. Volaba sin secretos a tu espacio. Callaba. Viajé de noche y dormí de día. Regulaba la temperatura de tu cuerpo con caricias. Sabía lo que aquel silencio me decía. Sin dejar de pensarte de pronto amanecí. Siendo tuyo, sin alternativa. Sabía lo que callaba cuando te besé. De vuelta a la ignorancia del pasado nos escondimos de todo ruido. Callamos. Únicamente para convertirnos en dos lenguas enredadas. Después nos desvanecimos en la noche.

PROBABLEMENTE

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Una imagen: lo que parece ser la noche de una gran ciudad. Un recuerdo: el atardecer de una sonrisa. Magia. Y luego el tiempo. Tal vez tu cuerpo no quería sentir al mío de esa forma. Tal vez sí. Eran sueños hechos risas: y tu magia. No sé si recuerdas lo mismo que yo, muchas veces las ópticas cambian realidades. Mi realidad lleva tu nombre y mis brazos tu cuerpo.
Luego, mucho después de la oscuridad, viene la gran ciudad que se confunde. Viene lo que no parece ser silencio: sueños y dibujos en la mente. Fuego y caricias. La continuación del arte, es decir, la materialización del arte. El secreto de la poesía. Las imágenes. Todo junto y todo escondido detrás de una sonrisa.
Tal vez en mis sueños vives una vida diferente, tal vez no. Es probable que aquella vez que finalmente cedimos al deseo y te besé con furia cuando no quedaba alternativa, también haya quedado tatuada en tu mente y en tu sangre. Es probable que todavía cierres los ojos y me alcances a sentir penetrándote, viendo fijamente a tus ojos mientras descubro la conciencia del delirio. Es probable que recuerdes ese orgasmo ardiente, escandaloso, que se construía a fuerza del otro. Es probable que cierres los ojos y me extrañes. Que tus manos sepan que me buscan.
Pero también es probable que no existas, que dibujes noche y día tus recuerdos sobre mí, que la noche sea sólo noche y la sonrisa parte de ti. Muchas veces es la realidad quien poco a poco encuentra espacio para burla. Yo vivo encerrado en un cristal. Justo antes de perder por completo la razón dije tu nombre. Es probable que haya sido el tuyo.

NUESTRA OSCURIDAD

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En medio de la oscuridad fuimos promesa. Pasión y vino. Arrebato de egoísmo. En medio de la oscuridad fuimos deseo. Silencio. Conciencia. Fuimos sonrisa creciendo, placer a escondidas. Fuimos de fuego. En medio de la oscuridad somos de luz, y no callamos. Gritamos envueltos en pasado. Ilusiones envueltas de futuro. En medio de la oscuridad somos estatuas: esculturas misteriosas que sorprenden al deseo. En medio de la oscuridad somos abrazo, un casi beso y mil palabras escondidas.

SILENCIO

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Nos buscamos en silencio, no había otra forma de buscarnos. Era urgente callar, como siempre, como lo es cuando dos personas se conocen a oscuras. Magistralmente logramos desvestirnos. En silencio. Los lunares de tu cuello me llamaron, leyeron poesía a escondidas. Los lunares de tu cuello me besaron mientras lloraba nuestra saliva haciéndose una. No escapamos porque no quisimos escapar, aunque hubiésemos podido lograrlo. Mi lengua recorrió tu espalda, mi mente tu silueta. Tus ojos callaban a los míos. Nuestros labios nos veían. Nuestras manos gritaban, gemían.

            Finalmente despertamos con furia a tu humedad. Nos lanzamos al vacío, sin permiso, sin planetas ni universo. Sin permiso: sin noche ni egoísmo. Nos lanzamos al placer sin preguntar las consecuencias.

            ¿Has soñado también con eso? ¿Has logrado en tu propia oscuridad sentir mis manos en tu espalda? ¿Has vivido mi presencia en tu locura?

            Nos buscamos en silencio, la poesía nos callaba. Era urgente ser poesía. Era urgente sublimar aquella intimidad. Era urgente ser nosotros, tenernos, bebernos, soñarnos de rodillas. Era urgente perdernos. En silencio, sin pasado y sin presente.

            Fue entonces, que sin ver nos lanzamos al olvido. Nos besamos como siempre con idea de cada luna, con la intensidad, con la que encuentro tus lunares desvelados. Fue entonces que te penetré con tanta fuerza, que nos fundimos en el brillo de un orgasmo. Y nuestro aliento. Y nuestros cuerpos. Empapados de sudor y de mentiras.

            No hubo otra forma de buscarnos y encontramos la pasión sin darnos cuenta, a la distancia. Con los sueños empañando a la verdad. No hemos sido sino extraños en un tiempo que se fuga. No hemos sido más que instantes de ilusión.

ARTE

espalda blancaDe pronto reviven las ilusiones, o la magia. Revive de un solo golpe aquello abandonado que nunca fue propiamente abandonado. Despertamos un día, y descubrimos la palabra arte. El sistema indestructible hecho voz y mil colores. Y llegas. Un día. Sin pedir permiso, llegas. Labios rojos y luz blanca: el retrato de una historia en un minuto. No te vas, sólo llegas; ¡menuda sensación de libertad! Nos volvemos besos, sensaciones visuales, libros, fotografía, café y vino. Nos volvemos imágenes sin ser todavía fantasía. Te vas, a pesar de nunca haber llegado. Y confundimos al arte con el arte. Ingratitud de cuerpos tibios, de lunas ausentes y soles despiertos. Ingratitud de gemidos silenciados, de orgasmos perfectos hechos una espalda en busca de un poema. De un solo y estúpido poema que no existe, que descubre en la potencial de su nacimiento una pasión desbocada. Que se llama arte.
Tal vez el arte de un cuerpo desnudo, tal vez sea de dos: unidos. Separados y pegados de nuevo por la furia del sudor: de las lenguas hechas fuego y las renuncias hechas piel. Quizá la palabra sea momento, quizá sea siempre. Quizá sea solo una cara y un retrato.
Reviven las ilusiones, el tiempo alcanza al tiempo, la luz a la tinta, la visión a la palabra. La desnudez a una redención sin proporciones. Mi lengua te recorre y encuentra finalmente tus labios, rojos, hasta en blanco y negro, rojos. Rojos de vida y de anhelo. Rojos al fin, labios al fin. Saliva tuya en mi lengua. Un instante, de esos que armamos en los cuerpos.
Pronto el instante terminará siendo arte, pronto todos terminaremos siendo arte. Despertamos un día y descubrimos los colores sin palabras, la música en silencio. Entendemos la verdadera libertad fundidos en placer y en el nosotros. Tus labios y tu luz.