MEDITACIÓN

Me adentro en la poesía inconsciente de una hegemonía sagrada. Busqueda perpetua. Impaciente. Con ansiedad analítica disecciono mis sentimientos para encontrar un espacio en vacío y refugiarme en él. Paso a paso viajo de letra en letra, creciendo de color en color, de rojo en rojo, azul muy tenue del que no puedo colgarme, buscando el blanco para refugiarme. Y no sé quién soy. Y no sé qué soy. La poesía me habla en aquel lenguaje que yo mismo inventé en otra vida y que hoy no puedo traducir. La frustración de ser extranjero de mi propia lengua. ser desierto a la vez de paraíso tropical. La poesía me seduce en aquel idioma que ya no puedo entender. Y mi mente cae rendida a sus encantos: mis manos se congelan y no pueden hablar. Mis labios hablan sin saber lo que dicen. Después la lluvia, la nieve, el frío. El corazón cansado de mi alma vieja. La congelada ansiedad de un espejismo. Me adentro en la constante hegemonía de una percepción de libertad.    

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ALQUIMIA

Escribo para no morir. Para sentir más allá de la muerte, en la relatividad de la existencia. Canto en silencio y revivo lo marchito. Viajo en el tiempo. Medito para no morir. Te busco para no morir. Lamento tu ausencia buscando algún instinto innovador que me ayude a retenerte. Podría soñar con tenerte o tenerte para no morir.

Mi alquimia viviente respira tu esencia. Piedra angular. Te encuentro desnuda para no morir. Tiempo. Alquimia buscando empatar la realidad con la distancia. Tiempo. Nuestra percepción de la verdad. Tu cuerpo constante. La luna se mueve temerosa. Nuestra percepción del espacio. Tanto universo para nosotros y sigo sin morir. La relatividad del delirio y del silencio. Canto por mi vida y canto por mis sueños. Canto lo que temo y viajo por la aurora y la razón.

A pesar de ser de fuego, me pierdo. A pesar de perderme soy aquí.

CONTAR UNA HISTORIA

  
Una historia es unos ojos, un cristal transmitiendo sentido a los hechos de los que algún alma será testigo. Una historia es un par de oídos, la música y la voz: los ruidos.

Una historia es aquello que presenciamos o que alguien presenció y nos transmitió, o algo que buscamos, o algo que nuestra mente nos cuenta en secreto, para otros oídos, para otros ojos.

Mientras tanto, la narrativa busca ser liberada. Las palabras intentan encontrar su propia danza para hacer belleza más que sentido o rudimentario sentido tal vez. Pero buscan su acomodo para no sobrar, para no faltar, para hacer de la poesía una imagen, para brincar de un concepto a un delirio. Para arribar a esa mente que ávidamente las espera.

Hoy la historia es pensamiento. Metáfora ardiente que viaja por mundos llenos de color. Por ciudades de libros y conocimientos ancestrales, por nuevas caras y nuevas pieles, nuevos acentos y nuevos olores. Nuevas sonrisas. Hoy la historia es pensamiento y música. Nada más. Un cielo azul reflejado en paredes de piedra. Voces de mil razas, cantos de mil lenguas.

Todo esto para llegar a este instante: al momento en que sueño con saber más de ti.

Y así, precisamente así, comienza la historia.

UN PAR DE ZAPATOS ABANDONADOS

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Meditando, en medio de una criminal encrucijada, me encuentro con un par de zapatos viejos. Amigos inseparables del pasado. Conciliadores brutales de logros y fracasos. Meditando, en medio de una amenazante encrucijada, me topo con la línea del olvido y sigo su trazo, movido por una curiosidad de esas que asfixian. Persigo punto a punto y paso a paso su largo camino que lleva a ninguna parte. Pero no me canso. No me he cansado nunca. Sigo, en medio del fuego, de la oscuridad, de la paciencia que se rompe. Sigo, entre cuerpos desnudos y nuevas tecnologías. Sigo. Avanzo, con el exhausto entusiasmo que viven los exploradores que saben que no han de encontrar más.

Meditando, en medio de tinieblas, veo tus ojos y tus manos. Tu cuerpo y tu memoria. Mi espejo. Pero no logro olvidar. Entonces hablo con el par de zapatos viejos. Ellos me acompañaban en la búsqueda infinita del camino indescifrable. Me dicen que camine como lo hacen ellos. Pero ustedes ya no caminan. Pero tú sí y no te cansas. Entonces camino, y no me canso. Me da miedo. Me doy miedo. Me busco y solo encuentro zapatos al verme en el espejo. Una voz de fuego me dice que he llegado al olvido. Yo le digo que es mentira: ¿cómo voy a haber llegado al olvido si solo veo zapatos?

Meditando, al llegar a una criminal encrucijada, me doy cuenta del olvido y su relación con mi paciencia. Descubro que no he partido. Me pongo los viejos zapatos y camino.

Al fin y al cabo para eso medito, ¿no es así?

UNA NUEVA CARA

nosadRegreso, al menos eso creo. Entre arranques de espiritualidad y secrecía, entre cambios y pasiones. La vida desde otra perspectiva. La perspectiva de otra vida. El yo de siempre encontrando a otros yos. Difícil. Intrigante.

Entonces vuelvo. Hasta que otro poder extraño se encargue de jalarme hacia otro lado, hasta que otro abrazo se convierta en el secreto, hasta que un instante se convierta en locura.

En medio de lo que somos y lo que soñamos, regreso. Pienso. Me invento en el sinsentido del delirio. Una nueva sonrisa. Nueva piel. Paso a paso, menos pretensión y más letras. Revivo, no regreso.

Pero siempre intentando sonreír.

            ¡Bienvenidos!

¿TE SIENTES DIFERENTE A TODOS?

Una señal. El instantáneo reconocimiento de un holograma que nos enseña en un espejo el equilibrio. Una señal para no caer por completo. Buenos días, dice el servidor público en la calle a primera hora de la mañana. Buenos días. Si supieras lo lejos que estamos de un paisaje balanceado.

En fin, un día más y somos eso. La ilusión ardiente de un miércoles que nos enferma de deseo, que nos hunde en pensamientos y locura, que nos llena la imaginación de algún placer. Un día más y somos eso, somos nada. Y somos todo al encontrarnos con nosotros. Me encantaría poder escribir cosas más fáciles de leer, cosas más digeribles e informativas, me encantaría poder ser popular y gustarle mucho a la gente.

¡Pero no soy! Así que esta mañana brindo por y con los que disfrutan de lo que no todos disfrutan, brindo por un sueño hecho realidad que no incluya escenas de películas de Hollywood. Por un mundo surrealista que nos invite más a soñar que a vivir. Aunque vivimos, porque lo disfrutamos y porque no tenemos de otra. No nos deshacemos de la persona del espejo. No podemos. Entonces la diseñamos, leyendo libros, buscando arte, encontrando imágenes, dando entrada a música. Construyendo desequilibrio. Porque no creemos que todo esté bien, aunque puede ser que lo esté. No creemos en la filosofía barata, ni en la poesía barata, no creemos en los falsos profetas ni en los falsos poetas. Creemos en lo que vemos, en los que nos lleva a volar, porque comprendemos que este mundo está lleno de maravillas no evidentes, ocultas al ojo humano, creemos en el valor de la estética más allá de lo común, de una estética mágica, alquímica, que nos ayuda a convertir el oro el plomo de la realidad.

Una señal para crear un criterio propio, una locura digna de un espacio para dejarse escapar, y escapar. Y de nuevo, volar. El instantáneo momento en el que reconocemos ese holograma que nos dice al espejo que somos algo, que somos alguien, que respiramos un aire diferente. ¿Lo sientes?

¿También sientes cierta locura rondando por ahí?

CARRERA CONTRA EL TIEMPO

20120411-092114.jpgIniciar la carrera contra el tiempo se convierte en prioridad en el vertiginoso ahora. Iniciar un día. Tomar un café. Encender la computadora. Librar la batalla contra una luna que tarda el mismo tiempo en desaparecer del cielo cada mañana, pero usando una computadora que cada vez enciende más rápido.

Luego, aparece la vertiginosa aparición de los recuerdos, de momentos que no han muerto aunque parecen enterrados. De piel. De pasión y de esperanza apabullante. El mundo hoy es de quien sobrevive a la tormenta, de aquellos que llegan al sol luego de una tempestad. Porque las tempestades son inmediatas, porque soportar el frío y el agua se convierte en los más difícil de la carrera contra el tiempo.

Somos más jóvenes. También. Todos. Los treinta de hoy son los cincuenta de ayer, los sesenta son los ochenta. Vivimos más, si evadimos algunas enfermedades, por supuesto. Somos más jóvenes y más impacientes. Más hipócritas, más infieles. Distantes. Somos una generación de encierro. De locura y esperanza. De esperanza apabullante. De caos y ruido, pero que sueña con el Nirvana y la paz de las montañas. Somos una generación que no necesita ser de ascetas para meditar.

La carrera contra el tiempo no es sino una mañana, cualquier mañana. Todas las mañanas frente al infinito caos del exceso de información. Somos sueños. Sueños atrapados y sueños liberados. Pero siempre, sueños de un tiempo que se escapa de una libertad que nos permite navegar en una silla. La relatividad del tiempo. La estúpida y perfecta relatividad del espacio.

¡Hoy es miércoles! La espeluznante relatividad de la semana.

¡Buen día! Bienvenidos a mi vida. ¿Ya te suscribiste a este blog?