
Libertad. Y nos vamos de la mano. Nos fugamos por la luna y regresamos con escondiendo piel con piel. Libertad.
Rebeldes
Disidentes
Malhechores
Egoístas
Libertinos
Genios
Humanos
Tiranos
Poetas
Guerreros
Cobardes
Combatientes
Combatidos
Creyentes
Ateos
Congruentes
Idiotas
Coherentes
Apáticos
Ideáticos
Etéreas figuras
Constante hipnotismo
Mágico encanto
Pobres seguidores
Seguidores sin fe
Fe sin presencia
Ciego objeto de la fe
Laberinto
Camino
Paciencia
Olvido
Libertad. En cada forma y color. En cada impulso que nos lleva de la mano. Diferentes realidades en la voz. Libertad.
Beso en la boca. Del dios y del diablo. De Judas y Jesús. Hoy es un buen día.
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19 OCTUBRE

Una batalla
Mil batallas
Lágrima
Beso
Suspiro
Una lucha
Mil memorias
Piel
Seducción
Intimidad
Una caricia
Mil ilusiones
Fervor
Esperanza
Calidez
Fe
Eres fe
Ejemplo y paciencia
Lucha por ella
Lucha por ti
Por favor
luchemos también
por quienes ya no están
Amor
Valentía
Inspiración
En memoria de
Elisa J. de Cohen
(1956-1996)
HOMBRES Y LETRAS. DIOSES Y DIABLOS

Según Octavio Paz, López Velarde es un “inesperado e indirecto descendiente de Baudelaire”. Ramón López Velarde escribe con rabia contagiosa: “para dirigir periódicos escritos en bárbaro no es necesario conocer gramática española”. Salvador Elizondo habla de Paz: “Toda su obra, en prosa o verso, nos revela la presencia del cuerpo, origen y término de su escritura”. Círculos. Poesía, diablos y pecados. Letras infalibles que permean por una mente receptiva, lo sepa o no. Baudelaire no cree, López Velarde hubiese querido no creer. Elizondo cree en la belleza de la prosa, Paz en el lenguaje. Todos nos llevan a todos los textos, a la pasión definitiva por transmitir.
Entonces despierta una furia desesperada que nos traslada de la belleza al odio, de la adoración a la perdición. De la vida a dar la vida. De la muerte a dar la vida. Prosa. Pensar en letras, con letras, por uno mismo, con el cerebro de otro, despertando nuestro cerebro. ¡Da igual! Prosa comprometida que a fin de cuentas nos guiará por caminos bíblicos, sicológicos, sociológicos, intelectuales, científicos, informativos, recreativos. Prosa en letras impresas o digitales, blogs o revistas, libros o manifiestos.
Ramón López Velarde, descendiente del poeta maldito, temeroso de su propio dios y de su propio infierno, con muerte prematura e intelectuales estudiándolo, utiliza, a principios del siglo XX, el medio periodístico “no para complacer a lectores superficiales, sino más bien para educar y sensibilizar a espíritus receptivos de algo más que la noticia intrascendente, la anécdota trivial y la inmediatez del chisme sin consecuencias”. Baudelaire reta a cada cosa que le rodea, maldice, sueña con un infierno como paraíso final. Despierta belleza a través del sufrimiento. En verso. En flores. En mal. Logrando aquello el poeta de su estirpe puede lograr tanto con el verso como con la prosa, aquello que Elizondo defiende con sangre como finalidad del lenguaje. Aquello a lo que Paz dedica una inmensa parte de su investigación literaria. Tres amplias y variadas generaciones de poesía. De Poema como lo define Octavio Paz. Tres amplísimas generaciones de letras en busca de su propia vida, en la búsqueda perpetua de un receptor sensible con la intención de aprender. De entender. De poner cielo e infierno en un solo orden de magnitud, de crear diablos para vencer a dioses y viceversa. Letras, círculos que sobreviven sin parar. Sin pedir permiso.
Me pregunto, ¿dónde están hoy los descendientes de Baudelaire? Tal vez haya uno que otro escondido en algún blog, tal vez sean geeks o desconocidos genios fuera del alcance de los intelectuales. Por ahí deben de estar, en algún lugar del siglo XXI. Lo que sí ha pululado en México es el periodismo escrito en bárbaro, revistas en decadencia y prosita infame. La generación digital, quizá, encontrará el cuerpo que hace pocos años dejó escondido Paz en prosa y verso. Posiblemente lo encontraremos en Twitter, o en el algún URL de la World Wide Web. Posiblemente no exista, como no existe un texto hasta que no alcanza un par de ojos. Me pregunto si la nueva generación de bytes nos permitirá encontrar la belleza perdida de la prosa, de los diablos y los dioses, de los cuerpos desnudos y la solución perfecta a un sistema económico. ¿Será el siglo veintiuno aquel que nos devolverá las letras perdidas de México en los estertores del siglo veinte?
Yo seguiré buscando.
EN POS DE LA IDEA BRILLANTE

Ir en pos de La Idea Brillante. Punto. Nada más que hacer: no interpretar. Cerrar los ojos e imaginar que hemos llegado, que la vida no se escapa de nuestras manos. Ir en pos de la magia de una idea brillante. De La Idea Brillante que nos hará sobresalir. Nada más que hablar.
Buscar en un cajón unas tijeras, recortar fotografías de una vieja revista. Revelar la locura de los sentidos en medio de una hoguera que consume todo. Y dejarse llevar: encender una computadora, salir a caminar, leer a un autor genial. Ir en pos de La Idea Brillante para sobresalir. Para encontrar la fórmula que nos convierta solo en piel, para encontrar la fórmula que enseñe a sentir sin reservas a toda la humanidad.
La Idea Brillante. Ser el último genio de nuestra generación, el mejor escritor de nuestra libreta, el mejor músico de nuestra recámara, el mejor pintor de las paredes de la sala de la abuela. Encontrar el camino a la inmortalidad con un solo boleto. Alcanzar nuestros sueños en una sola exhibición.
Maravilloso pensamiento para evocar cuando uno quiere dormir. Para pensar cuando no nos dan el trabajo. ¡Sabemos que mañana rogarán por tenernos ahí! Somos Woody Allen. Somos Andy Warhol. Somos un montón de telarañas escondidas en una pared de Disneyland. Pero no nos conformamos. Lucharemos. Compondremos. Escribiremos. Pintaremos. Seremos el mejor cineasta porque somos genios. Porque dedicamos nuestras vidas a encontrar La Idea Brillante. Los demás no lo hacen. Solo nosotros. La gente promedio no lo hace. Nosotros no somos gente promedio.
Somos la crema y nata. Todo lo que hacemos lo hacemos bien. Y por eso, vivimos sabiendo que estamos a un minuto de encontrarla. La encontraremos pronto. Y no seremos mejores, seremos igual de buenos pero con mayor reconocimiento. ¡Ja!
Y en medio de esta lucha constante por encontrar La Idea Brillante, un hecho me hace regresar a mi pluma con humildad. Me gusta escribir. Lo disfruto tanto. No encontraré a La Idea Brillante, pero disfruto de escribir para una persona, para esa persona que me dice: escribe algo, lo que sea, ya quiero leerte.
No hay más finalidad en la existencia. ¡Gracias!
LABERINTOS. POESÍA DIGITAL

Hoy me dispuse a encontrar un nuevo laberinto. El arte puede ser una buena excusa. Hoy me dispuse a dibujar de nuevo un esquema en el que todos seamos uno solo. En el que nos desviemos del olvido para resolver ecuaciones matemáticas en las que el resultado siempre sea uno.
Me dispuse a encontrar un nuevo laberinto. Y lo hallé en un puente que iba desde Tomás Segovia hasta Juan Gelman. Avancé por un mundo de cinematográficas experiencias y de arte que todavía no conozco. De personas y nombres que han logrado tropezar con su destino. De poetas descarriados que ganan premios. De premios que no son dados a poetas.
Me dispuse a encontrar un laberinto y me hallé escribiendo aquí, en un espacio con vida. En el espacio de la animación, las imágenes, en las que el texto convive con la fotografía, en las que la poesía convive con ella misma.
La poesía no podría convivir con nadie más, por más que Gelman y Segovia reciban homenajes. Y premios. El Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval. ¡Bravo por los dos! Bravo por los poetas vivos. Bravo por la tinta. Estamos aquí. Y soñamos con ser nosotros mismos.
Me dispuse a encontrar un laberinto y me dibujé de colores junto a Warhol otra vez. Sigo sin ser quien soy. Pero me pierdo en laberintos que me llevarán a los límites de una nueva poesía disidente. Libre. Lista para renacer en la era sociodigital.
LA POESÍA CUANDO DESNUDA
La poesía es esa brújula que te lleva de la mano a lo incierto. Pero en esa puerta encontramos un destello de las sensaciones más profundas. La poesía es la puerta. La puerta que lleva a todas y a ninguna parte. Es la mala del cuento, la buena. La intuición y la infidelidad. La poesía te guía al más fiel de los instintos.
Y sin quererlo, nos encontramos. Desnudos. Completos. Cubiertos de aquella ternura que no escapa del delirio. Cubiertos de aquella locura que no escapa de lo dulce. Cubiertos de sudor y de saliva. De humedad y de gemidos. Cubiertos de aliento y de alaridos potenciales.
Es la brújula que te lleva a los estados más profundos de cualquier meditación. Se escribe. Pero se respira. Se vive. Pero se transpira. Es la canción del espejo. Es tu propia mano entre tus piernas. Lo prohibido y lo fugaz. Lo permanente. Sin quererlo, la poesía se convierte en madrugada.
Nos amamos. No nos conocemos aún, pero nos amamos. La poesía es romance. Política y vino. La poesía se lee con la piel. Nos amamos y nos olvidamos de repente. Olvidamos la mera existencia de nuestro frenesí. La poesía nos lleva, nos contrae y nos absuelve. Dice Octavio Paz: copia de la copia de la Idea. Es la copia de la copia de la Idea. El ensimismado crucigrama de lo humano. El tímido suspiro que se esconde en el cajón.
Es lo que le falta a cierta prosa. Aquello que define al arte. Lo que convierte en arte el perderme entre tus piernas, lo que vuelve arte nuestros besos. La poesía es los besos, es tu cuerpo desnudo frente a mí, sobre mí.
La poesía es ver tu rostro de placer al penetrarte, al tener mis manos en tu piel. La poesía es lo que gritas en el orgasmo, lo que ves y lo que hueles. La poesía es el olor a sexo y a sudor. Es gritarnos y mordernos. Es antes. Es después.
Surrealismo y no te pierdo. Surrealismo y somos otros. Surrealismo y nos perdemos. La poesía es surrealismo y es pasión. Y una vez que toca lo sublime del placer es la pasión. Lo que nos lleva a actuar, a controlar, a ser controlados, a evadir y a confrontar. Es aquello que sin duda nos llevará a gritar. A procrastinar. A vivir sin medias tintas.
La poesía es la única herramienta capaz de cambiar al mundo.
HOY QUISIERA SER UN GEEK

Dos reglas. ¿Qué tan difícil puede ser seguir dos putas reglas? Ya no sé nada. En esta macabra realidad alterna cada vez me siento más confundido. Sin embargo, encuentro cosas novedosas de vez en cuando y personalidades que quisiera ser. Por ejemplo, hoy me gustaría ser un geek. Sin duda.
Me imagino siendo un tipo con menos pretensiones sociales y más pretensiones tecnológicas, o intelectuales, o científicas. Pero un geek de verdad, no de anuncio de Ray Ban. No tener buen gusto y no necesitar tenerlo. Tener un blog exitosísimo explicando cómo hacer para tener un blog exitosísimo o cómo hacer para desbloquear tu nuevo iPhone e instalarle una nueva aplicación que te permita hablar con los androides de Star Wars.
Tener tiempo para leer todos los avances tecnológicos, a todas las figuras científicas. Entender a la perfección qué es lo que pasa dentro de Google y poder hacer uso de los algoritmos para hacer bromas a mis amigos cibernéticos.
Trabajar dentro de una computadora o en algún tipo de laboratorio. Ser de plástico como las modelos, pero de un plástico perfeccionado. Soñar que soy Steve Jobs y usar jeans, tenis y cuello de tortuga negro todos los días de mi vida. Vivir en un espacio de 3×3 metros en los que quepa una cama y una computadora. No necesitar más.
No saber de marcas de ropa, ni de relojes, ni de restaurantes. No preocuparme de nombres de escritores y esas cosa más que para entender los tuits. Colaborar en Wikipedia, ser Wikipedia. Respirar Wikipedia.
Hoy me gustaría ser un geek para seguir las dos putas reglas que necesitaba seguir. ¡Dos! Y poder entender un poco más de la era tecnológica sin mis pretensiones estéticas que tantos dolores de cabeza me dan. Pensar estructuradamente y sacar mis pendientes a tiempo. Ser un cubo perfecto y sentirme orgulloso de eso.
Tal vez mañana prefiera ser un surrealista. O no. Hoy quiero ser un geek. Entre más feo, mejor.
¡Buenos días, viernes!
EL ABSURDO DE SER O NO SER
Ser o no ser
Parecer
Querer ser
No ser
Pretender
Esconder
Entender
Deber ser
Sustraer
Defender
Recorrer
Aprender
Y de nuevo ser
O no ser
Hacer a un lado aquello que estorba
Por lo tanto, a continuación dejaré a mi lado dada escribir,
si usted me lo permite;
aunque para ser congruentes con mi frase anterior,
el hecho me vale madre.
Lograr
Suspender
Un lugar
Implorar
Dividir
Poblar
Besar
Usar
La lengua para soñar
Saliva
Locura
Enzimas
Encima
Dientes
Pezones
Sonrisas
Calientes
Instantes
Pendientes
que piensan llegar
Oscuras razones
Divinas pasiones
Sonrientes orgasmos
con mucho que dar.
Maravillas
En un mundo
Cubierto de cristal,
La poesía y el egoísmo
La cultura y la arrogancia
La pasión y el desencanto
Agarrados de la mano
Para hacernos bostezar
Al arte y el vino nos harán libres
La ciencia y la tecnología serán nuestra pasión
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
¡Necesitaba sacar esto!
Buenas noches
NUEVA FORMA DE VER EL JUEVES
A mediados del año 2001 recibí de manos de su autor, Esteban Peicovich, un libro llamado Poemas plagiados. He comentado muchas veces lo mucho que me asombró el concepto: ir tomando poemas de aquí y de allá, de la guía telefónica, de los anuncios del periódico, de las paredes de la calle, en fin; la idea de ir caminando por la vida buscando poesía siempre me pareció no solo brillante, sino refrescante y, hasta cierto punto, mágica.
Quizá la poesía urbana tenga cierto aire de plagio, quizá la poesía que habita dentro de la expresión facial o gestual de millones de personas se también poesía plagiada. O no. Tal vez es simplemente una interpretación pretensiosa para encontrar en las imágenes y la luz un aire estético distinto y fresco, sobre todo para este espacio que busca ser de tinta, o de letras, o de lo que sea que las palabras estén hechas sin caer en tanto cliché.
Mientras tanto, comparto una nueva sección de este blog, que se encuentra fácilmente en la pestaña Jueves. Por lo tanto, cada jueves se actualizarán estas imágenes plagiadas, libres, sin mayor pretensión que la de dar color a las letras y de encontrar en la luz y en los gestos un poco de estética conjunta.
No sé si este es mi homenaje a Esteban Peicovich o no. Lo que sé es que es un paso más en mi aventura digital, un paso más en una crónica que viste el día a día de esta generación instalada en una centrífuga.
Posiblemente algún día me dedique exclusivamente a buscar en la calle poemas para plagiar, posiblemente algún día me dedique exclusivamente a crear poemas para que otros plagien. Lo cierto es que las imágenes instantáneas hechas con un aparato celular, la edición instantánea hecha en el mismo artefacto y la publicación inmediata de estas tomas editadas, son parte de la era sociodigital, parte de mi literatura, de mi vida. De aquello que disfruto tanto.
Quiero leer sus opiniones, y si alguien tiene alguna idea para colaborar en esa o en cualquier otra sección, quiero escucharla. ¡Por favor! La crónica de la era sociodigital está narrada a varias voces.
¡Paz!
APRENDÍ A DIBUJARTE

Aprendí a dibujarte en el recuerdo. Entonces encontré tu voz. Empecé a imaginarte. Suave. Etérea. Y dibujé tu figura en mi cajón. Te guarde, suave, preciosa, escasa. Intensamente mía. Secreta. Tan secreta como la lluvia que se esconde y amenaza.
Recorrí tu cintura. Sin razón, no por amor a ti, por amor a ella, por el mismo amor que poco después fue viajando por tu espalda, por tu nuca, por tu cuello, por tus hombros. Por el mismo amor a tu piel que me llevó de regreso a tu cintura. A tus muslos.
De pronto me topé con tu humedad. Mágica y creciente. Inmensa. De nuevo, mía. Tus ojos, tu sonrisa que no tardó en desvanecerse. Ese gesto tuyo perdiendo el control. Aprendí a dibujarte. Sin recordarte. Al vivirte. Al soñarte completa. Desnuda. Como estabas. Mía y frente a mí.
Te besé. No podía hacer otra cosa. Y sin darme cuenta, mi lengua volaba en tu saliva.
Al estar dentro de ti, entendí que me volví parte de tu esencia, de tu aire. Viaje por tu sangre para seguir acariciándote. Te soñé. Te penetré de nuevo. Te abrazaba tan fuerte que te soñaba en medio de tu presencia. No vibraba yo. Vibrabas tú y yo era de ti. Parte tuya. Sin espacios. Fuimos un solo ser que se fundía en un gemido, en un orgasmo, en gritos de placer.
Una sangre nueva salió de mí para poseerte. Me fundí dentro de ti.
Empapados en sudor nos observamos, discretos. Soñando, recuperando la respiración entre sábanas, sudor y olor a sexo.
De pronto desperté, eras solo un dibujo entre mi mente y mi locura.
Yo seguía en el mismo calabozo. Sucio y muerto de hambre. Un soldado prisionero que no volvería a ver la luz.

