AI WEI WEI Y LOS DISIDENTES

20111101-081653.jpg
Me gusta escuchar historias de disidentes y cosas así, de gente que se atreve. Algunas veces solo buscan llamar la atención, otras creen realmente en lo que hacen. Con fervor y hasta la muerte. Sin embargo, en cada uno de los casos, sea fachada o verdadera convicción, estas personas tienen una interesante causa que seguir.
Es aquí donde quedo anonadado. Aquí es donde veo a los anticastristas muriendo de hambre en su propia huelga, aquí es donde quedo asombrado por el alcance del blog de Yoani Sánchez y sus tuits que la convierten en víctima y a la vez Houdini de un sistema represor.
Algo tienen los rebeldes que me gusta de repente. Los disidentes y los inadaptados. Una categoría de personas que, en la historia ha incluido a grandes líderes y a inmensos charlatanes. ¿Cómo no iba a ser un tema apasionante, entonces, leer esta mañana de Ai Wei Wei, el gran creativo chino de 54 años que es acusado en China por no pagar, supuestamente, impuestos. El creador de una playa hecha de pepitas de porcelana en Londres, de una enorme esfera hecha de bicicletas, y de otros mágicos ingenios con alto valor estético, fue encarcelado por tres meses a mediados de este año. En teoría no se pudo probar nada para su detención y fue liberado. Sin embargo ahora lo acusan de deber 2.4 millones de dólares. Y en BBC dice que no sabe si va a pagar. El gobierno no le permite revisar los libros de la empresa.
No sé cuál sea el fondo de la historia, pero definitivamente me cae mejor un artista disidente que el opresor gobierno chino. Lo que me queda claro es que es una emocionante noticia de un personaje que inspira a millones de artistas y de disidentes. Una vez más es arte lo que disfraza la política. Me gusta.

WOODY ALLEN NO ESTÁ MUERTO

20110930-100242.jpg
Anoche, terminando de cenar, alguien me preguntó la edad de Woody Allen. El mejor momento para el ya clásico chiste: Ahora le mando un mensaje para preguntar, decía yo mientras introducía un texto en Google desde mi iPhone.
El primer resultado que arrojó la búsqueda fue de Wikipedia, así que di clic.
Acto seguido, shock. Wikipedia decía que Woody Allen había muerto el 25 de septiembre de 2011.
Busqué fuentes formales. Indagué en Twitter, pregunté tanto como pude. Y en un momento, la teoría estaba desmentida: no, Woody Allen no había muerto. Punto.
Saber que Woody Allen seguía vivo era una gran noticia. Medianoche en París ha sido una de las mejores películas que he visto recientemente. La sociedad que Allen dibuja en Manhattan al lado de un maravilloso Gershwin y su Paam parapapapapa pa pa. Tarará tarará tarará, ha sido una de mis más grandes inspiraciones para escribe crónica y ficción en los últimos tiempos. Y todo lo que viene en el inter ha sido de una espectacular influencia para cada letra que escribo. La forma en la que Allen aborda, refleja y conecta al arte con la persona promedio me ha parecido brillante desde que conozco al escritor músico cineasta Woody Allen, a mi juicio uno de los más grandes creativos con vida. A pesar de lo que el vandalismo digital haya querido lograr anoche.
El problema se solucionó bastante rápido y reafirmó la gran discusión de la responsabilidad en el mundo sociodigital. ¿De quién es la culpa, de Wikipedia o de quien cree ciegamente en Wikipedia?

Anoche, después de la cena, todos los asistentes tenían una opinión acerca de Wikipedia, de por qué no era una fuente confiable, que por qué no le ponen más candados aunque cobren, que por qué sí y por qué no.
La opinión de los sabiondos, de aquellos que tienen la respuesta. Me dio sueño. Políticamente cambié de rumbo la conversación y a los pocos minutos me despedí. Era demasiado conocimiento de la difusión del arte, de las noticias, de la información y el internet en general para mí. Me fui.
Entonces pensé que las dos personas que tienen acaparada mi admiración y mi respeto últimamente lograron encontrar su posición como artistas e intelectuales gracias a medios de difusión no corrientes para sus respectivas disciplinas en aquella época. Leonard Cohen y Woody Allen encontraron su propio espacio, su propio camino, su propio escaparate sin corromper su obra o su punto de vista. Los admiro como dos de las persona vivas con mayor nivel de creatividad.
Me dio coraje que Wikipedia dijera que había muerto, me dio gusto que lo solucionaran pronto, y me llenó de esperanza saber que la era digital sigue siendo mi aliada a pesar de sus errores. Que si Leonard Cohen o Woody Allen no hubieran arriesgado a un escaparate diferente, tal vez no sabría yo de su existencia.

¡Me fascina la era que me tocó vivir!

ROMANCE, MODA Y ARTE

20110918-103849.jpg
Frenético. Casi desahuciado es el artista. Un artista. El artista. Todos los artistas. Frenéticos, dando la vida mientras buscan la fama. Mientras el artista busca la fama, Mientras los artistas encuentran la fama. Perdidos. Definiendo al indefinible arte. Seduciendo al inseducible cielo. Desfilando ante la muerte. Dando a conocer el verdadero significado de la vida. Visiones torcidas que desafían a la realidad. Que desvelan a la realidad. Que la acercan a nuestras manos para hacerla palpable. Indefinida, abstracta, bella y decadente, pero palpable. El papel del artista. Su propia realidad, nuestra propia realidad, no importa dónde. Su papel es traducir la realidad.

La moda es la cara marginada del arte. La cara oculta del artista. La moda es el sueño no soñado y la vinculación de la estética con la intimidad de la persona, con su propio cuerpo, con su propia versión de sí misma.

Hoy vi una película. Un loco amor, una parte de la vida de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé. Una mágica y triste historia de arte, amor, humanismo. Perfección. Dedicación. Locura y perdición.

La vida de un artista, rodeado de belleza y fama. La vida de un creador, que vivió para su obra. El impresionante mundo de un gran lector, fanático de Proust, amante del arte plástico, de las antigüedades y del buen gusto. Un hombre que fue su propio mecenas gracias a su pareja. A su muleta y el cerebro operativo de lo que se convertiría en una gran industria. Yves Saint Laurent y Pierre Bergé.

No pienso contar la historia aquí, ni hablar a fondo de ella. Pero definitivamente quiero plasmar mi pasión por la pasión de un mundo de creación estética, con subestimado valor artístico. Quizá sea solo mi propio amor por la moda y por el dandismo. Quizá sea un simple grito aplaudiendo a dos homosexuales que a pesar de la época lograron pasar juntos cincuenta años. Quizá sea por mi gusto por la música o por un buen documental. No importa.

El genial discurso del inicio hace que valga la pena cada segundo de la obra.

El arte es un esquema con dos únicos requisitos para existir. La comunicación y la estética.

La trágica vida interna de un artista es un tema que los psicólogos nunca podrán resolver. Es el eslabón perdido entre la realidad y la belleza de la realidad. Entre los sueños y quienes los hacen posibles. Vivimos en un mundo de arte pop y surrealismo. Lo consumimos en la moda, en la publicidad, en la escena literaria digital y en la música. Vivimos en un mundo de arte pop, dada y surrealista.

“La fama es el deslumbrante luto de la felicidad”. Quienes llevan a cabo la creación épica de este mundo estético son mártires.

Este documental demuestra cada parte de este mundo y del infierno creativo de un artista.

Al final del camino, la historia será la misma. El arte como motor indispensable de la humanidad.

IMÁGENES Y TINTA (EN CORTO)

20110912-060240.jpg

Hay espacios en los que explico y otros en los que simplemente no sé explicar. O no lo quiero hacer. Hay espacios en los que solo soy yo dibujando las letras como las veo, dibujando con letras lo que veo. Dibujando con luz las letras. Hay espacios en los que soy imágenes.

Transmito imágenes, descubro imágenes, sueño imágenes. Desnudo y me desnudo con imágenes. Piel, humedad y laberintos. Colores. Espacios en los que puedas escapar.

La casa de los sueños de colores. Aquí no me da miedo nada. Puedes sentirte segura. Puedes sentirte seguro. Aquí dentro, nadie dice nada.

Desnúdate y grita de colores.

HOY EN EL MUNDO INSTANTÁNEO

20110818-014904.jpgMe apasiona la era en la que vivo. Sin duda. Me apasiona el surrealismo y la falsa fama de la que somos capaces al inicio de la segunda década del siglo veintiuno. Vivimos en el colmo de la honestidad y en el colmo del fantochismo al mismo tiempo, en el filo de un mundo que empezamos a conocer. Me apasiona. Sin duda. Respiro de la libertad del arte. De la libertad de la palabra, del anonimato y de la propia identidad.
Creo que el arte ha tomado un giro neosurrealistapop, por ponerlo de algún modo. El neo se ve en las pantallas, y el surrealismo pop se ve en el resurgimiento de las imágenes.
Todavía no me acostumbro a vivir conectado. No me acostumbro por completo al mundo instantáneo. Y bueno, con mi personalidad cómo me iba a acostumbrar. Eso me queda claro.
Hoy me topo con el anacrónico y siempre vivo olor a tinta. Me topo con el corazón de una máquina de escribir y veo su resultado al mirar a mi biblioteca. Es decir, el resultado de aquellos carretes de tinta fue el 80% de libros que habitan los cajones de mis libreros. Sigue siendo impresionante. Pero lo majestuoso no termina ahí, sino que empieza: el otro 20 % de libros no vieron el olor a tinta. ¡Y no dejan de ser maravillosos!
Algunas veces me emociona descubrir que sigue habiendo dedos humanos dándole duro a las teclas para crear los sueños que yo mismo creo en mi coco cuando leo un libro. El tiempo y el espacio no son enemigos de nuestra era. Ni los fantoches, ni aquellos que pretenden fama cibernética para esconder una patética vida, ni los que tienen fama y huyen de la fama cibernética sin poder lograrlo.
No vivimos en una parte de la era tecnológica, vivimos en un todo. No hay vuelta atrás.
Y yo escribo, no soy fotógrafo ni diseñador, pero tengo mis juguetes y los uso. Hay nuevos pitufos. Y los veo en todas parte. Escribo artículos para revistas desde un teléfono celular y a nadie le parece sensacionalista. Yo escribo, uso mis juguetes para ver las fotografías como las veo en mi más ridícula imaginación y lo disfruto. Escribo para todos y para nadie en el mundo instantáneo y lo disfruto. Creo historias, busco sueños. Creo sueños para buscar historias.
Y sigo aquí, siendo parte viva de la era digital.
AYER
CARRERA: 30min
YOGA: No (urge hacer algo al respecto)
NOVELA: 100 palabras
POESÍA: Sí. Mucha de nuevo
IMAGEN: 1) UN SERVIDOR USANDO CORBATÍN Y TOMANDO CAFÉ POR LA MAÑANA 2) TINTA CONTRA TINTA

20110818-015017.jpg