SERES DE SEXO , TINTA Y PAPEL

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Noche silenciosa. Métodos oscuros del placer. Aquello que necesitamos para saber que estamos vivos. Todo eso que ubicamos en los sueños. Somos locos y nos perdemos en el mismo instinto. Somos lunas, fotografías escondidas de nuestros íntimos misterios. Somos letras noche y día.

Somos seres de sexo. Animales de perpetua inspiración. Almas y cerebros. Mentes y raíces. Somos todo aquello que pensamos, lo que pensamos y lo que dejamos de creer.

Somos bytes y cicatrices. Somos nuestros propios secretos guardados en una nube. La inmediatez de la poesía y del conocimiento. La facilidad de conocer, la maravilla del mundo de un curioso. Del mundo de aquellos que abren las puertas de su piel.

Noche silenciosa viajando en imágenes, en el mundo de la estética, de la moda y las encrucijadas, de la nueva dimensión del sexo y de la economía. Todo es ágil, versátil, dinámico. Todo está cambiando.

Y somos los primeros en vivirlo. Noche silenciosa, de fotografías llenas de desnudos, de desnudos con valor estético. De porno con valor artístico. De pop con valor siquiátrico. Vivimos en un mundo de depresiones y guerras.

De colapsos y sobrepoblación.

En un mundo que necesita poesía. Para vivir o para morir. Somos seres de sexo. Vivimos con el corazón a flor de piel.

Listos para enamorarnos y desenamorarnos. Para vivir lo desconocido y volvernos sensaciones de papel.

Somos seres de tinta y papel. De la metáfora de la tinta y el papel. Somos fotografías, estética y locura.

SENSUALIDAD Y POESÍA. BLOGS Y PERIODISMO

Al inicio de su libro A cuerpo abierto, Manuel Rivas cita al poeta René Char.

 

Tienes prisa por escribir,

como si fueras con retraso respecto de la vida.

Si es así, acompaña a tus fuentes.

Apresúrate.

Apresúrate a transmitir

lo que te corresponde de maravilloso de rebeldía de

generosidad.

 

Esta frase nos describe. Me describe. Esta frase describe a toda una era que Manuel Rivas dibuja en A cuerpo abierto, un divertido e impresionante viaje por el periodismo indie.

Yo no sé si comprendo del periodismo indie, o del factor indie en el arte, o de la era de los blogs, universo otrora llamado blogósfera. Lo que sé es que comprendo el valor literario de algunos textos con los que me he topado con el tiempo en blogs o diferentes documentos digitales y comprendo no solo su valor literario, sino su importancia en la voz de la actualidad.

De vez en cuando, leyendo columnas en periódicos de papel siento ya la necesidad, de comentar, o de poner Like, o de compartir de inmediato el enlace con mi gente en Twitter.

Y encuentro qué escribir. De pronto una prisa insoportable me invade y me obliga a sentarme en mi computadora y escribir desesperadamente, comentar, gritar y despotricar de todo aquello que pienso. Y entiendo la visión del mundo que plantea Manuel Rivas hablando del periodismo indie y de su valor literario.

Entonces yo me topo con dos ítems previos en mi lista de prioridades literarias: dos factores previos a lo que se pueda llamar periodismo, digital o no, indie o no, sociodigital o no: 1) la poesía y 2) la sensualidad. Aquí entran mis relatos, mis ensayos, mis simples posts y el resto de mi prosa. Ahora sí, el valor periodístico o literario de cualquier texto entra al siguiente nivel.

¡Y me da igual cómo se llame!

 

Ahondo en la poesía. En mi visión de la poesía y en su presencia en mi prosa, empezando porque para mi no hay un cajón de la vida que se llama poesía, para mí la poesía es la vida. Punto. Mis poetas viven conmigo y mis textos viven de ellos. Cada tuit que escribo, cada punto de una carga de negocios. Cada cosa que alcancen a percibir mis sentidos tiene alguna relación con la poesía, ¿cómo no lo tendría entonces un blog? Por lo tanto, un blog, para mí es un espacio poético. Así como suena.

La sensualidad es el siguiente factor, un factor de seducción y fuerza bruta. De intimidad y conciencia. La sensualidad es la llave. El punto clave entre la imagen y el texto. La puerta de entrada a las sensaciones que terminarán a flor de piel. La sensualidad es la puerta de entrada a la poesía. Y si se puede alcanzar imágenes con dicha puerta de entrada, es una antesala a la furia de la voz.

Es así como de la poesía pasamos a la sensualidad y de ahí al valor literario del periodismo indie. En este caso, del valor literario de los blogs. Aquí está el movimiento, aquí está la poesía. Aquí está lo que promueve música, arte, fotografía, moda y periodismo. Aquí está el futuro de la comunicación y la información.

Tienes prisa por escribir.

¿Tienes prisa por escribir? ¡Apúrate! Y busca en la belleza de la prosa el valor de la seducción.

Tienes prisa por leer. ¡Lee! Corre. Hazlo ya.

Seduce, comenta. Se independiente.

Y déjate seducir. Porque no existe mayor seductor que las palabras. Y la reina de la seducción de las palabras se llama poesía.

Lo demás es logística.

UNA HISTORIA. MIL HISTORIAS

Una historia. Mil historias. La era digital desesperada. Una sonrisa. Las sonrisas. Una vida que decide muchas vida. Un impacto en la existencia y la pasión.

La razón, la poesía. La forma: digital. Resultado, la locura. La razón son las letras, la tinta, el alcance de un minuto.

Hoy recuerdo a Leonard Cohen. Inmerso en su vida paralela, al arte, a sí mismo, al mundo de la poesía. Leonard Cohen hizo con la poesía en los años sesenta lo que hoy hacen miles de blogueros en el mundo. Darle vida y difusión. Hacerla historias. Hoy es una historia. Este blog es una historia, las imágenes de diario son historias. Y la poesía nos persigue, nos demanda, nos aclama. La poesía nos consume en la era digital.

Humedad. Pasión y sueños. Una historia. Mil historias. Todo lo que la tinta puede hacer por la carne, por el deseo, por el placer.

Una sonrisa. Muchas sonrisas, la música y las imágenes. Lo que hubiese pensado Warhol, Cohen, Woody Allen y tal vez Dalí. Estamos llenos de locura, de imágenes sobreponiéndose a otras. De blogs maravillosos. De maravillosos encuentros que hacen historias.

Nuestra era digital se vive, sobre todo, en el ombligo. En el fuego de la piel.

¡A gritar!

 

¿Qué gritas tú en la era sociodigital?

MODA Y POESÍA URBANA

Dandis. Historias. Batallas perdidas. Calles con sentido. Sentidos despiertos en las calles. Moda. Hedonismo. Arte. Poética sentencia del azar. Ilusiones y paisajes, urbanas sensaciones. Vino y percepciones. Lo que somos cuando decidimos ser.

Es decir, cada mañana nos vestimos. Nos preparamos para la iluminación, natural y artificial. Para un día, para dar vida a un nosotros que camina entre la gente, o frente a un espejo, o frente a una cámara. O frente a todos en un solo día. Nuestra era sociodigital está abarrotada de fotografías, está abarrotada de moda. Y de seudomoda. Hoy, la gran mayoría de la población está expuesta a ser retratada por alguien. Sobre todo, estamos expuestos a ser retratados por el lente de algún teléfono celular. Por lo tanto, si existieran ojos realmente sensibles con la difusión correcta, veríamos entre Twitter, Facebook, Google+ o algún RSS, el último grito de la moda callejera, el sentido del estilo. El valor de vestir. El diseño urbano y la recolección de gusto o mal gusto de otros.

Sin embargo, la moda en las redes sociales no es el tema de este artículo, sino un documental que vi recientemente: Bill Cunningham New York. Un vistazo al mundo del hombre que ha retratado hace décadas la moda en las calles de Nueva York. El amante de su trabajo, del estilo, del verdadero significado de la moda. Referente de dandis sobrevivientes y de socialités. De quienes marcan la tendencia y de quienes la llevan puesta. Ser ignorada por Bill Cunningham es el terror de cualquier actor en el mundo de la moda neoyorquina.

La moda como elemento artístico es también parte del paisaje urbano de una ciudad, es decir, es parte de la propia poesía de la misma. Y Bill Cunningham ha retratado esta poesía por décadas con un oficio en la sangre y un ojo exquisito. Es uno de los hombres más queridos en la moda, con mayor influencia y menos ínfulas. La humildad de su sonrisa, de su forma de vivir. Este amor al arte que precisamente lo hace artista. Sin pretensiones. Por ejemplo, hablando de faldas, de estilo, de elegancia.

Vale la pena ver. Y vale la pena aprender de gente con oficio y talento. Para eso son las biografías y los documentales, para diferenciar la calidad de la mierda. La diferencia entre alguien informado y los charlatanes.

El peso de la disciplina en el arte.

Otra recomendación antes de terminar es The Sartorialist. Un blog estético de moda y de tomas callejeras. Una maravilla para el arte urbano, la fotografía y la moda.

Definitivamente, la moda es parte de la poesía urbana.

POESÍA SOCIODIGITAL

El valor de las palabras lo podemos encontrar en la piel. El corazón de las palabras se llama poesía, porque llega directo, porque no necesita tantos filtros para entrar. El valor de la palabras se siente en la piel.

Yo me he preguntado muchas veces a través de los años por qué escribo. Y también me he preguntado para qué. Nunca he sabido responder ninguna de las dos, y de pronto me da igual. Algunas veces escribo porque quiero decir algo, otras porque quiero decirme algo.

Para mí la poesía es el porqué que no conozco. La causa no causada. El principio de todas las cosas. Para mí la poesía es el golpe de voz y el golpe de imagen. La poesía entre por los ojos y vibra en toda la piel. Nos acompaña en el alma y en la mente.

Y una de las cosas que amo de la era digital es la capacidad de transmitir poesía, de hacer posible el resurgimiento de las letras. Del corazón de las palabras.

Me gustaría compartir las siguientes imágenes, todas las fotografías las tomé y las manipulé con un iPhone. También todas las publiqué en Twitter esta mañana. Y no sé si lo había dicho ya o no, pero yo creo que la poesía es la madre de la estética.

Y poder comunicar a través de instrumentos digitales me parece uno de los mayores avances en la historia digital. Así que les dejo mis viejas (nuevas) páginas de libros: citas que hoy podrían llamarse tuits. La nostalgia de cada una es solo un efecto.

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IMÁGENES Y TINTA (EN CORTO)

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Hay espacios en los que explico y otros en los que simplemente no sé explicar. O no lo quiero hacer. Hay espacios en los que solo soy yo dibujando las letras como las veo, dibujando con letras lo que veo. Dibujando con luz las letras. Hay espacios en los que soy imágenes.

Transmito imágenes, descubro imágenes, sueño imágenes. Desnudo y me desnudo con imágenes. Piel, humedad y laberintos. Colores. Espacios en los que puedas escapar.

La casa de los sueños de colores. Aquí no me da miedo nada. Puedes sentirte segura. Puedes sentirte seguro. Aquí dentro, nadie dice nada.

Desnúdate y grita de colores.

LA ERA BLOG

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Recuerdo la primera vez que escuché la palabra blog. No entendí nada. Pero están de moda, es el movimiento más grande del internet, me decían. Y yo no entendía nada. Intentaba buscar en Google qué quería decir blog y no me terminaban de explicar. Por fin entendí qué era un blog. Una página de internet. ¿Y? ¡Ah! Que se pueden dejar comentarios. ¿Y? Ah, que el autor puede responder a lo que escribes. ¿Y? ¡Ah! Que es un concepto revolucionario. ¿Por?

En fin, seguía sin entender el concepto blog. Tengo que aceptarlo, no fui uno de aquellos que adoptó la tecnología en su fase primera. Busqué blogs en aquel entonces y encontré mierda. Gente que tenía ganas de poner fotos malas y textos estúpidos en alguna parte y tenía un escaparate en línea para poder hacerlo. Y ya.

Y pasaron meses. No sé cuántos, tal vez un año, o más. Y yo decía que sí sabía lo que eran los blogs, y que por supuesto que me entusiasmaba la idea. Era un concepto revolucionario.

¿Revolucionario? No entendía por qué. Es decir, era un ignorante de closet.

La pregunta mágica fue: ¿Tú?, tienes un blog.

La respuesta obligada fue: ¡Claro!

Y así surgió mi primer, oscuro y desconocido blog.

Pero no llegó mi entendimiento.

Con el tiempo, el concepto de blog llegó a convertirse en algo tan normal, que no me di cuenta en qué momento fue que me pareció algo útil la existencia de los blogs. A mí me divertía buscar imágenes, manipularlas, crear un texto y publicarlo, aunque nadie me leía, para mí era una publicación. Mi propia revista abierta para críticas, debates y comentarios que nunca llegaban.

Y pasó el tiempo, y los blogs se hicieron más populares. Hasta que llegó el momento en el que descubrí que habían cambiado por completo el formato de la información. Se habían hecho las pistas de aterrizaje de todo el mundo 2.0, se habían convertido en la única fuente fiel para temas especializados, sin darme cuenta. Habían dos blogs y algunos años desde el primer artículo que publiqué por mí mismo on-line. Ya existía Twitter. Facebook ya era demasiado popular. Y la gente comenzó a leer mi blog. Desde entonces, he puesto particular atención al formato. A todo lo que ha revolucionado el botón que dice Like, o el que está a un lado que dice Comment.

Llegó demasiado lejos. Ahora es la forma en la que nos enteramos, en la que nos comunicamos, en la que alimentamos nuestro ego o destrozamos el de alguien más, es el formato de la inmediatez y los crucifijos. El paraíso de los acosadores. El formato de los blogs es la democratización de la información.

La era de la comunicación. Las redes sociales están basadas en este formato, las páginas de internet están cada vez más enfocadas en sus blogs. La tecnología interactiva, los gritos, los abusos, los insultos, las insinuaciones, los comienzos, las historias, los sueños. Las pasiones. Todo por un formato que te permite opinar.

Un formato que le da voz al ordinario mortal, un formato que le da foro a todo aquel que lo quiera usar. Un formato que usan millones de personas en todo el mundo. Un formato que ya dejó atrás a los periódicos. Un formato que vemos en todas partes, damos por hecho, y es el parte aguas más importante de la literatura desde la invención de la imprenta.

Y yo no lo entendía.

Polaroid digital. Teclados. Teléfonos inteligentes. Internet móvil. Carajo. ¿Hace falta algo? Tenemos todo lo que necesitamos para alcanzar la información.

Pero falta un comentario. Todos aquellos que quieren llenar la blogósfera de mierda sucumben, al final del camino, como en cualquier rama del arte, lo único que sobrevive a los cambios es la calidad.

Intentaré hacer de este espacio una búsqueda y filtro de lo mejor (para ciertos criterios) de la blogósfera.

AYER:

No corrí.

No nadé.

No medité.

Bebí.

Pero gracias a esa culpa, decidí que a partir de hoy, pondré en este blog una página que diga Miércoles, justo junto a la de Viernes. Y ya verán qué cambiará ahí cada miércoles.

CONSEJO: Lean los blogs de los periódicos que les gustan. Busquen los blogs que ellos siguen. Es una buena práctica.

IMAGEN: Teclas, tinta y letras