Besos. Labios. Fuego. Locura. Consciencia. Egoísmo. Paciencia. Pasiones. Intenciones. Descripciones. Piel. Hipnotismo. Presencia. Enunciado. Cruzado. Holograma. Distinto. Pasión. Paraíso. Dolor. Inconsciencia. Colores. Idiomas. Saliva. Tus labios. Tus besos. Mis besos. De ti. Carne. Sudor. Idealismo. Mañana. Amanecer. Y tus piernas. Pacientes. Presentes. Conscientes. Recurrentes. Recuerdos. Instantes. Pasado. Presente. De ti. Somos. Pasado. Presente. Egoísmo. Paciencia y ausencia. Palabras. Colores. Sabores. Estúpido camino directo hacia ti. Magnífico destino de saberte. Cerca. Ilusiones. Nuestros cuerpos. Tu sonrisa. La palabra. Dimensión. Somos. Somos uno. Llegaremos a ser cien. Somos besos. Somos hoy. Ilusiones. Laberintos. Crucigramas. No te fuiste. Llegas. Eres. Belleza. Fuego. Pasión.
Archivo por meses: mayo 2012
A QUIENES YA NO ESTÁN
Encontrarme con el alma derrotada, con la luz perdida en su propio equilibrio. Encontrarme aquí. Y de pronto no saber qué hacer. ¡Qué digo! Nunca sé qué hacer. Por lo tanto, escribo. Con razón o sin razón para hacerlo, con algo o nada qué decir. Me transporto a lugares en los que nunca he estado o en los que, simplemente, ya no estoy. Viajo, a veces sin alas, muchas veces con el pecho por el suelo y la tierra persiguiendo a mis entrañas. Viajo, a veces volando.
Encontrarme con el alma a media luz, en un tenue amanecer de tanto olvido. En un tenue amanecer de aquel olvido que nunca llegará. Dolor. A veces momentos. A veces presencia. Encontrarme, de pronto, con tantas ganas de vivir. Hoy nada es diferente: el vacío no crece. Nunca ha muerto. A pesar de ser de muerte. Hoy nada es diferente. Pero tuve que escribir. Porque sí. Porque empecé. Porque amanecí, sin querer, con el alma derrotada. Con un destello de luz perdida en un equilibrio artificial. En un laberinto de seda. En una locura despiadada.
Una sonrisa y un suspiro. Un clavado en la memoria. Y en la tumba de la memoria, en el lado oscuro. Para ver de nuevo el brillo. Vivo con los ojos llenos de paciencia. De paciencia de saber que no sé nada. Paciencia de saber que habrá años que no llegan, que el tiempo no logra todo. Vivo con la sonrisa que me da la paciencia. La paciencia de estar vivo.
Luego, cerrar los ojos, respirar profundamente, dejar por un instante todo atrás y regresar con una sonrisa a mis zapatos. Adelante y sin excusas. ¡A vivir!
DETRÁS DE NOSOTROS UN ÁRBOL
Detrás de nosotros un árbol. Nuestros cuerpos se buscaron. Sin pedir permiso, sin decir una sola palabra. Simplemente se encontraron. Atracción fantástica: mezcla de luz y de colores, de sensaciones y sonidos. Mezcla de aliento y de saliva. De locura y de nosotros. Detrás un árbol y nosotros volábamos. Su humedad era mía, mi cuerpo era suyo. Mi deseo fundido en palabras calladas, en silencio inocente. Laberinto incluido. Temblores, paciencia.
La penetré sin cuerpos, gemimos, gritamos. Un orgasmo. Sin cuerpos. Completo, pleno y perfecto. Dimos la bienvenida al sol. Dimos la bienvenida al aire. Hicimos el amor desesperadamente, nos hicimos falta, encontramos el balance perfecto de un instante y la eternidad. Nos besamos sin labios, nos devoramos sin saliva. Nos hicimos uno reinventando el sexo sin pudor. Sin cuerpos. Detrás de nosotros un árbol.
NANO-CELEBRIDADES
Ayer leí por primera vez la palabra micro-celebridad. Un término acuñado para aquellas personalidades que solo existen en medios digitales. Sin embargo, cada vez van tomando mayor fuerza. La democratización de los medios de comunicación en la era sociodigital ya es más que evidente. El surgimiento de nuevos líderes de opinión está consolidándose como un hecho. Nuevos escritores, nuevos músicos, nuevos periodistas nuevos antropólogos, nuevos pintores, nuevos actores, nuevos reporteros, nuevos filósofos, nuevos medios. Nuevos medios. Nuevos lectores, nuevo público. Todo al alcance de nuestras manos, incluyendo la ilusoria egolatría de muchos, el superfluo criterio de tantos que piensan que sus interacciones con celebridades (micro o no) los convierten en, digamos, nano-celebridades con criterios adquiridos (estúpidos o no) expuestos como propios y defendidos con un efímero idealismo heredado.
La democratización de medios de comunicación también significa la pulverización de las ideas, la creación de tribus, el nacimiento de ilusiones destinadas a la mediocridad. También. El éxito y la mediocridad van de la mano, porque la escala de grises va aumentando en extensión.
Quisiera entender todas las implicaciones sociales que puede tener el complejo de estrella en el mundo de sociodigital. Quisiera conocer el alcance que tiene en la esquizofrenia y la doble personalidad el llevar vidas paralelas, detrás de un avatar y entre seres de carne y hueso.
El perfeccionamiento de la pose, el ilusionismo que da la filosofía barata, y la cercanía artificial a criterios y opiniones. Hoy nos topamos con un mundo en pleno esplendor y en la puerta de entrada a una oscuridad tenebrosa. La gente puede tener mucho más conocimiento o solo pensar que lo tiene, las celebridades pueden decir lo que piensan de verdad y pueden caer en errores, las celebridades intelectuales están resurgiendo y con ellas rémoras digitales. ¿Conoces a alguna? ¿A alguien que se dice ser lo que no es, que detrás de un avatar se siente alguien que no es? ¿Twitstars? ¿Nano-celebridades?
No entiendo los conceptos que se van generando en esta era, pero intento ser parte de ella, de ellos, de todo. Intento encontrar un nicho para la literatura y para mi propia forma de ver el arte y la vida. Nada más. En este momento lo importante es el fin, no el medio. Forma y fondo.
Yo solo quiero seguir escribiendo. Y el que quiera que me lea, eso me hará feliz.
DEBATES, ESCOTES Y CHISMES
Las páginas de los diarios deberían de estar llenas de discusiones políticas, no de chismes acerca del escote de la edecán del debate. Las páginas de opinión de los periódicos deberían estar hirviendo de expertos en finanzas con profundas disertaciones en las propuestas (inexistentes) del debate de anoche. Rebosando de expertos en política explicando las reformas presentadas por los candidatos. Pero no. El debate ayer fue un chisme: el debate de “y tu mamá también” lo llamaría yo. Chismes, que tú dijiste, que eres un mentiroso, que tus amigos son los malos, que un grupo de archienemigos, que no estabas, que te gastaste aquí que te compraste allá. ¡No mamen!
Pero no sé si eso sea lo peor o el chisme promovido por la prensa el día de hoy. Que ganó quién, que el otro dijo, que uno es apoyado y que el otro. Nos debería dar asco consumir “opinión política” como si hablaran de una carrera de caballos en la que se jugaban solo apuestas recreativas o enfermizas. ¡Es un país del que estamos hablando! ¡Un gobernador! Ustedes, señores periodistas, son (en teoría) la voz de una sociedad. ¡Cómo pueden exigir algo que no sea chisme de quienes pretenden gobernarnos si lo único que dan es chisme para informarnos! Dan más vergüenza ustedes, informadores. Porque son más lavanderas que los políticos. y precisamente ustedes son quienes deberían exigir lo contrario. O les parece algo más propositiva esta columna de Carlos Marín, el director de uno de los periódicos más leídos de México. Chisme. Nada más, alimentando a las masas fabricando telenovelas, buscando limpiar mierda con mierda. ¡Luego no se quejen de lo que obtienen los políticos! A los opinionólogos yo no les llamaría expertos, les llamaría habladores y charlatanes.
¿Hablar de la edecán de anoche? La sola aparición de ese escote en un evento así debería ser un tema abordado por todas las defensoras de derechos de la mujer del país. No solo fue de mal gusto, sino sexista y denigrante. La mujer como objeto en pleno siglo veintiuno, en una plataforma así. Es increíble. Pero lo más increíble es que no solo aparezcas en diarios alarmistas, sino en diarios “serios”. Y no con la indignación que el hecho merece, sino con toda la visión chismóloga de nuestros “expertos” en hablar.
¡Qué suerte que los medios de comunicación se están democratizando! ¡Qué suerte que cada vez los charlatanes y vampiros mediáticos son menos leídos!
CINCO MINUTOS

No tardé más de un minuto en inventarte por primera vez. Tu imagen. Tu sonrisa.
Al segundo minuto te pensé a mi lado. Te convertiste en tinta. En palabras dibujando tu cuerpo.
Habían pasado tres minutos cuando mi cuerpo diagnosticaba mi deseo. Eras tú aquel fuego.
Sin darte cuenta, a los cuatro minutos me confesaste tu humedad.
Cinco minutos y dije hola, con mi lengua ya perdida entre tus piernas.
La distancia. Y yo tengo.
LA TERAPIA DE CORRER

Cuando corro despierta una parte distinta de mí. Comienzo a encontrar un balance entre el flujo de entrada y el flujo de salida de mi pensamiento. Tan extraño como parece, pero así es. Comienzo a recordar, a elaborar un trabajo de análisis completo de un tema. Pero al mismo tiempo me dedico a deliberar del mismo. Análisis y síntesis a la vez. Cuando corro dejo fluir a la parte de mi cerebro a la que nunca hago caso. Es más, ni siquiera sé cómo acceder a ella cuando no estoy sudando y respirando fuerte en medio de la carrera diaria.
Corro porque doy una válvula de escape a mi irritabilidad y estrés. Corro para dejar todo atrás por un tiempo. Si el ser humano utiliza el recurso de la carrera para alcanzar más rápido algo que lo llena de emoción o para salir corriendo de algo que es potencialmente peligroso, entonces yo puedo correr para intentar dejar a un lado mis frustraciones. Primitivamente. Humanamente.
Entonces me doy cuenta que estoy a solas conmigo. Y es ahí cuando puedo aprovechar para hacer otro tipo de cosas: idear el hilo de un poema, la trama de un cuento, de una novela. La nueva sección de la próxima revista. Estoy a solas conmigo para escuchar de principio a fin un disco nuevo.
Luego viene la otra parte, la del reto. La lucha conmigo mismo, el hacer más. El ganarme. Ponerme pruebas y superarlas. El terminar un entrenamiento diciendo ¡no que no!
Sudar. Ganar al sol cada mañana. Sentir los músculos de mi cuerpo trabajando. Sentir el oxígeno dar vida a mi cerebro. Sentir que mi sangre se mueve, se limpia, que mi corazón trabaja. Que yo trabajo. Que estoy vivo. ¡Corro para sentirme vivo!
Y de ahí, regreso a empezar otro día. Satisfecho y fuerte. En algún momento tengo que poner en práctica todo ese análisis mezclado con síntesis, ¿no es así?
Pero por supuesto, no sin antes tomarme un café. Sin ese café todo lo anterior parece no terminar de procesarse.
¿Tú corres?
¡AYUDA!
No sé por qué me resistía. La verdad es que lo he pensado muchas veces. Pero sigo sin encontrar la razón. Durante años me resistí a publicar un libro de relatos eróticos, a pesar de saber que desde un principio es lo que más se lee en este blog. Ayer, en medio de un ataque sicótico o algo del tipo, decidí que voy a seleccionar veinte de mis relatos eróticos para reunirlos en un volumen y publicarlos.
Todavía no defino bien la mecánica de publicación, si habrá un libro en papel o solo una edición digital, si será descargable en pdf o estará a la venta en Amazon. Sin embargo, la decisión está tomada y desde ayer estoy revisando los textos.
Necesito ayuda de quien crea que este proyecto es una buena idea.
1) Ayúdenme a promover este post para que le gente que no haya leído mis relatos eróticos publicados cada viernes en HUMEDAD los conozca y espere la salida del libro.
2) ¡ME HACE FALTA PORTADA! Si hay alguien interesado en mandar sus propuestas de portada o alguien conocido de otro conocido de un interesado quiere mandarlas, son bienvenidas. Todas las propuestas serán bien aceptadas: por favor ayúdame a promover esta iniciativa.
Es un proyecto importante para mí.
¿Qué te parece a ti?
¿Leerías dicho libro?
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PD.
Recuerda, los relatos que se publicarán son aquellos que he subido anteriormente en la pestaña HUMEDAD. Da clic aquí para leer el relato de esta semana.
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