MINUTOS ANTES DE VOLVERME LOCO

20120513-202302.jpg

Tardé pocos minutos en volverme loco en los minutos siguientes a conocerte. Primero vino. Luego palabras. Después colores. Después la memoria de tu sudor amenazante, desafiante. La insistencia de tu perfecta presencia junto a mí. Luego fueron tus labios y su roce con los míos. Luego tu pecho despertando mi erección en un abrazo. Luego tus gemidos sintiendo esa erección. Lo siguiente fue el calor que desprendían nuestros pechos al fundirse en un solo sudor. Tardé pocos minutos en volverme loco antes de conocerte. Antes de tenerte y saber que no existías. Que nunca has existido para mí.

El resto es la memoria y su inmediata distorsión de mis sentidos.

Anuncios

¡AYUDA!

No sé por qué me resistía. La verdad es que lo he pensado muchas veces. Pero sigo sin encontrar la razón. Durante años me resistí a publicar un libro de relatos eróticos, a pesar de saber que desde un principio es lo que más se lee en este blog. Ayer, en medio de un ataque sicótico o algo del tipo, decidí que voy a seleccionar veinte de mis relatos eróticos para reunirlos en un volumen y publicarlos.

Todavía no defino bien la mecánica de publicación, si habrá un libro en papel o solo una edición digital, si será descargable en pdf o estará a la venta en Amazon. Sin embargo, la decisión está tomada y desde ayer estoy revisando los textos.

Necesito ayuda de quien crea que este proyecto es una buena idea.

 

1)   Ayúdenme a promover este post para que le gente que no haya leído mis relatos eróticos publicados cada viernes en HUMEDAD los conozca y espere la salida del libro.

2)   ¡ME HACE FALTA PORTADA! Si hay alguien interesado en mandar sus propuestas de portada o alguien conocido de otro conocido de un interesado quiere mandarlas, son bienvenidas. Todas las propuestas serán bien aceptadas: por favor ayúdame a promover esta iniciativa.

 

Es un proyecto importante para mí.

 

¿Qué te parece a ti?

¿Leerías dicho libro?

¡Ayúdame a compartir este post!

 

 

PD.

Recuerda, los relatos que se publicarán son aquellos que he subido anteriormente en la pestaña HUMEDAD. Da clic aquí para leer el relato de esta semana.

            Si no te has suscrito a este blog, ¡hazlo ahora!

DE COLOR ARTIFICIAL

20120331-205513.jpg
Un regalo de luz escondida. Noche mezclada con paciencia. Colores enredados en un planeta que revive y sueña. Vuela bajo. Y sueña alto. Una ciudad que tiene noche como práctica. Crucigramas. Laberintos. Mundos en el mundo. Debilitados por la luna, por una oscuridad tan adornada como las mentiras. Tan perfumada como la muerte. Una ciudad vencida para demostrad que todavía puede bailar. Ese juego entre paciencia y egoísmo.
Besos en el laberinto. Espacios ocupados. Tonadas pasadas de moda que nos hacen creer en el ruido. Que nos hacen soportar la melancolía. Besos en un oscuro laberinto cubierto de paciencia y de color artificial.
¿Hay alguien en casa?

TU ESPALDA DESNUDA

La historia se construye en tu espalda. Un delineador de ojos árabe y tu piel desnuda. Nosotros y una cama. La historia se construye contigo boca abajo. Tus pechos desnudos contra las sábanas, mis manos desnudas en tus nalgas, descansando, pensando en lo que harán. Después entran en acción. Una deteniendo al resto de mi cuerpo junto a tu cintura, la otra comenzando a describir en un retrato casi obsceno lo que pasa por mi mente al tenerte desvestida frente a mí. Debajo de mí. Lista para ser lienzo y papel. Las palabras fluyen por tu espalda. Deseo. Pasión. Placer. Humedad. Sexo. Lengua. Locura. Todos los colores de los que es capaz un delineador de ojos negro recorriendo tu espalda. Viajando por el aire de tus gemidos, divagando por el mundo del deseo. Creciendo. Atormentando. Escribiendo. Listo para verte. Para desnudarte de nuevo de mis letras. Para encontrar la fórmula ideal y luego poseerte. Para revivir. Revivirte. Te escribo. Escribo en ti. Escribo de ti. Para ti. Sobre ti. Escribo y te grito. Te sueño. Despiertas mi erección con tu humedad. Tu espalda negra de letras. Te leo. Leo en voz alta cada una de las palabras que fue albergando tu cuerpo debajo de mí. Luego las borro. Para no marcarte con letras, sino con mis manos. El aceite en tu espalda quema, brilla, hace una masa negra que poco a poco va diluyéndose, alcanzo a escuchar tu respiración. La mía. Subo de un golpe a tu espalda, con mi cuerpo completo, mueves tus piernas para dejarme entrar. Y te penetro entre tinta y aceite. Entre luna y sábanas sucias. Sangre ardiendo. Desfile de pasiones. Somos dos que se convierten en uno: somos uno. Beso tu nuca, tus hombros. Escucho tus gemidos casi gritos. De pronto tu orgasmo. Seguido por el mío. Y yo soñando, en mi clase de pintura, con la modelo perfecta y con lo que haría con ella (contigo) de ser poeta. Tal vez solo eres un ilusorio objeto del deseo.

UNA MAÑANA CON EL SR. STARBUCKS

20120327-093234.jpg

Un corredor apenas terminando su entrenamiento. Dos señoritas antes de comenzar su clase de yoga. El chofer de un presunto hombre de negocios. Un presunto hombre de negocios a quien espera afuera un chofer. Una señora con ropa de gimnasio y un bebé en brazos. Una señora con un magnífico escote acompañada de su hija preadolescente. Un joven arquitecto saludando a quien prepara su café por nombre. Colores. Espejismos de colores formados en fila para recibir la experiencia comprada de un café por la mañana.
A las 7:00am eran tres personas. Minutos más tarde parecían ser treinta. Poco después ya no era fácil contar. Magia y robotismo: una mercadotecnia bien planteada. Todos, tantos, obedeciendo a la regla de poder vivir ña experiencia, un café que no sepa a café, por favor… yo solo un pan dulce, por favor…
Un vaso con bebida caliente en una mano y un periódico de distribución gratuita en la otra. ¿No es eso lo que todos sueñan para comenzar el día? Antes de ir a trabajar, después del gimnasio, en camino a dejar al niño a la escuela. Cualquier momento es bueno para ser parte de la foto de esa particular actualidad. ¿No es así?
Vivimos de experiencias. La maravilla de la publicidad, hacer que creamos en ella, o de las leyendas urbanas, o de lo que se dice. Saber aprovechar una emoción, amplificarla y convertirla en experiencia vendible. ¡Bravo! Funciona.
Adorables reflexiones de un universo parcial, de una estatua clasista que dice existir y se desparrama hacia abajo en una cascada de monadas llamadas experiencias. Es decir, adoro el café de la mañana, y seguramente debo adorar también la experiencia que me venden para ser testigo de lo que acabo de narrar.
Una disculpa, Marx. ¡No soy yo, es el sistema!

MUY TEMPRANO

20120317-071658.jpg
Me gusta madrugar porque entiendo de silencio. Porque ese momento que precede al día me hace sentir paz. Antes del ruido de la ciudad, la ciudad me pertenece: vulnerable discreta. El amanecer es como la primera noche de una cortesana. Tímida, inquieta, sutil y sensual.
El amanecer es mi refugio y la casa de mis letras. Sueño, pero ya despierto. Vibro, pero ya con alas. Siento, pero dando vida a la poesía.
Me gusta madrugar porque todo lo decimos en baja, nos hablamos en voz baja, pensamos en voz baja. Me gusta leer muy temprano para aprovechar esa voz callada y dejar entrar a la voz de los libros.
Y también me gusta que sea la hora de irme a correr.

¿Tú madrugas?

EROTISMO SOCIODIGITAL

20111006-073552.jpg
La evolución del erotismo. La aceleración del morbo y de los paisajes escondidos de la sensualidad. La desinhibición del erotismo, del autoerotismo.

El desvelo de la desnudez.

Y después. El Twitter, el Facebook, el internet móvil, las cámaras en los celulares. Los días y las noches, las madrugadas, los secretos. La calentura y la distancia. Lo prohibido, lo riesgoso. Las pasiones.

La desvirtuada desnudez.

El discurso es el siguiente: pornografía y escena underground aparte, mantengamos este párrafo en mainstream: hace ochenta años, la desnudez era prohibida, escondida, estigmatizada y censurada. Es decir, deseada, erótica, excitante. Un simple asomo de piel femenina resultaba en un deseo arrebatado por parte de los caballeros, posiciones sugerentes, gestos atrevidos, cualquier demostración de sex appeal, resultaba insinuante. Pero años después, en los famosos sesenta, esto cambia, la desnudez se populariza, los trajes de baño se convierten en algo común, las películas muestran cuerpos, el mainstream recibe con asombrosa popularidad a la desnudez femenina en revistas y películas. Todavía con cierto estigma. Pero poco a poco, esta desnudez se cotiza menos, se vuelve más común, menos deseada, despierta menos morbo, la industria pornográfica crece, los cuerpos de portada y de pantalla se convierten en obras de arte de cirujanos plásticos. Se perfecciona una estética sintética de los cuerpos. Gimnasios, silicón, excesos. Voluptuosidad.

La desnudez deja de ser el objeto del deseo. Necesitamos encontrar el morbo de otras fuentes. Bienvenido el siglo XXI y la era del internet.

El siglo XXI avanza hasta llegar a las redes sociales.

Y con el sexo en las redes sociales nace una nueva era, el sexo virtual, desvirtuado, electrónico, el sexo digital. Seguro. Cómodo, capaz de acortar las distancias. Placentero, acumulable. Y lleno de morbo, del morbo de un nuevo tipo de sensualidad de la que nos habíamos olvidado por décadas: el erotismo, el morbo del cuerpo no perfecto, en la situación y posición no perfecto, el erotismo del cuerpo promedio, en una situación dada, pero natural, no inventada. Desconocidos con o sin cara gimiendo ante el video de un teléfono. Desconocidos o conocidos con una doble vida que tiene menos riesgos que los moteles, pero que muchas veces termina en ellos. El poder de la palabra y de la imagen, de la seducción de medio tiempo, el poder de inventarse a sí mismo y ser un personaje superior. Sin defectos. Sin vida propia.

Todo aparenta ser perfecto. Pero el cuerpo necesita cuerpo, la piel necesita piel. Seguimos buscando sudor, saliva, contacto, aliento, seguimos buscando con la lengua algún secreto de la humedad, pasa el tiempo y seguimos siendo humanos, lascivos, lúdicos, imperfectos. Listos para perderlo todo por culpa del fuego y la pasión. Por culpa de la carne.

¿Y dónde quedamos? ¿Cuáles son ahora las reglas del recato y la fidelidad? ¿Cuáles son las reglas del chantaje? ¿De qué depende la paz mental? ¿Dónde quedamos mientras agradecemos a los Steves Jobs de los cielos por sus cámaras portátiles y sus secretos para hacer travesuras? Surgen las preguntas, y el tentador encanto del internet se asoma por un monitor de alta definición. Hoy sí, es un hecho que la gente que compra Playboy lo hace por los artículos.

Para ver cuerpos desnudos mejor investigamos bien dónde encontrar las fotos de Scarlett Johansson, buscamos cachonderías en las redes sociales o simplemente abrimos la página gratis de pornografía de nuestra preferencia.

El morbo, la desnudez, el tacto y la locura del sexo cada vez van tomando un nuevo significado, tal vez como tener una cita de trabajo por Skype o tomar un café por FaceTime.

La era sociodigital está llena de secretos. Si esto es para bien o para mal depende absolutamente del enfoque.

¿Qué piensas? ¿Votarías a favor o en contra del sexo digital?