LA SUPREMA POESÍA (DÍA DEL MÚSICO)

Los músicos son los supremos poetas. O la música es la sublimación de la poesía. La poesía aspira a convertirse en música, a alcanzar su nivel de pureza, aquel nivel de perfección transparente. La poesía busca convertirse en música. Métricas, ritmo, musicalidad, armonía. Sentido. Sensación y sentimiento. Transmisión de sensaciones, parámetro extrasensorial.

La música es la cúspide de la jerarquía de las bellas artes. Trono. Reina. Corona. La música es el sentido estético de la profundidad del cosmos, del temor a los dioses, del amor a los dioses, del coito entre los dioses y las diosas. La poesía es la evaporación del egoísmo para convertirse en lluvia recitada e impregnar de belleza al terrenal escaparate de humanos en venta.

Los músicos son poetas sin necesidad de palabras. Con la capacidad de poner música sobre música. Un instrumento sobre otro, sobre otro, sobre otro. Juntos. Separados. Coordinados. Independientes. Pero siempre en armonía. Siempre con precisión, siempre con vida y belleza. De no ser así, no cumple con el resultado de la suprema poesía. La música es la verdad más absoluta. El lenguaje que sentimos pero que no podemos descifrar.

La música es la vida de la tinta. Es la inmortalidad del papel. La música es la máxima aspiración del arte. Pureza y libertad.

La sinfonía desvela la verdad de un mundo paralelo que no han logrado descifrar aun las letras. La sinfonía es la madre del poema.

No importan los años, los siglos, mientras el papel pueda seguir siendo leído seguirá cobrando vida.

¿Alguna vez has escuchado de mayor magia que eso?

LA ERA DEL ARTISTA

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De pronto pienso en Woody Allen. En su formación como cineasta hace muchos años: un gran admirador de Ingmar Bergman, un gran aficionado del cine, apasionado de la música, enamorado de la literatura. Un neoyorquino cultoide de los años setenta. Judío, medio intelectual, medio gracioso, medio feo, medio pelirrojo. Y decidió hacer cine, pudo haber ido detrás de su admirado Bergman, o de su icónico Buñuel, pudo haber hecho muchas cosas en el cine en aquel entonces, pero decidió hacer algo distinto, ¿qué? No sé. Algo. Y ese algo lo fue convirtiendo con los años en Woody Allen, bueno o malo, da igual. Único.

Entonces regreso a la época del internet. Y veo que el esquema es el mismo de siempre, anti woodyallenesco, miles de personas intentando hacer lo que hacen sus miles de admirados. Así, en cada nivel, en los millones y millones de blogs, en los miles y miles de cortos caseros independientes, en los miles de millones de tuits intentando ser originales. No importa el tamaño de la revolución, siempre hará falta gente que se salga del cuadrado. Sin hacer cosas raras, o sinsentidos, simplemente con creatividad y estética.

Es eso lo que nos pone en un lugar tan hermoso llamado el siglo veintiuno, sobran los medios, sobra la accesibilidad de los medios, sobran herramientas. Sobra falsa creatividad. Falta verdadero genio, verdadero amor a la estética y quien materialice este valor.

Faltan artistas de verdad.

Así que… ¡artistas! Todos, sin excepción. ¡El mundo es suyo! No hace falta intentar ser ingeniosos, sin son auténticamente creativos, lo que hagan será grande. Sin intentar gustar.

¡Artistas, el mundo les pertenece!

POESÍA DESNUDA

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Supe desvestirme para escribir. Un día. Cualquier día. De pronto me encontré sentado, con las manos manchadas de tinta, saliendo de un estado de trance. Un día. Nunca sabré cuándo. Ese estado alterno, esa condición de mí mismo fuera de mí mismo se tradujo, con el tiempo, en una especie de pasión. Entonces, en esta historia de misterio y misticismo, las letras cobraron vida, adueñándose de mí. Y ahora son ellas quienes me desvisten al escribir. Yo: un instrumento. La tinta no me pide permiso. Por lo tanto, mis letras pueden tener o no sentido a la hora de nacer, crecer y morir. Me disculpo por ellas. Me disculpo en nombre de la tinta.
Pero escribir desnudo es otra cosa, la similitud más cercana con la verdad. Y como la verdad es únicamente una traviesa consejera de la literatura, entonces, lo desnudo simplifica el proceso de transparencia. Se vuelve refrescante.
Es así como termino enterándome de quién soy por un momento. Y soy: existo. Tinta, luego vida. Después el arte.
Por eso, con la autoridad que me da ser nadie, vocero de la tinta. Tubo en el camino de un destino. Con la autoridad que con alevosía robe de la mano de Nada, me desvisto entre textos y grito a viva voz: ¡Hagamos algo por la poesía! Por la belleza de las letras. No quiero alimentar el ingenuo e idiota concepto de salvar la vida a la poesía. Ridículo. La poesía sobrevivirá por siempre, creará otros mundos como alguna vez creó el planeta Tierra. La poesía es madre y es inicio. ¡Hagamos algo por ella! No para salvarla, para alabarla.
En fin, el único punto importante que quiero recalcar en estas palabritas juguetonas, es: me desvisto para escribir. Escribo desnudo. Por favor, busquemos aquello que nos desvista al leer. Desnudémonos para leer. Es hora de regalar eso a la poesía. Nuestra desnudez al entregarnos a las letras.
¡Leamos poesía para desvestirnos!
Y que siga usted teniendo un magnífico día.

SALVACIÓN, PODER, ABANDONO

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He intentado tanto escribir mi punto de vista de la poesía. He imaginado tantas veces que sé lo que es. He intentado leer poesía, vivir poesía, soñar poesía, he intentado consumir y crear poesía.

Para de pronto toparme con aburridos y pretenciosos artículos que presumen nombres de grandes poetas y frases sueltas, que recomiendan leer poesía para viajar por un hermoso parque de mil maravillas.

Hoy leí un encabronante artículo que aconseja leer poesía. Insoportablemente arrogante, salvajemente insoportable: aburrido y petulante. ¿Y aconseja leer poesía?

Estoy harto de las vacas sagradas en la cultura de este país, de los dizque intelectuales que no hacen sino hablar de lo mucho que saben o dicen que saben. Estoy aburrido de cultura para algunos, de conocimiento secuestrado, de mala calidad.

No puedo soportar alguien que hable de lo “rígido” de la prosa.

Hoy no puedo soportar a los secuestradores del arte. No puedo. Hoy no. El arte es para todos, las letras son para todos, la tecnología es para todos.

¡La poesía es para todos! Es alimento para la víscera, para viajar por infiernos y soñar con demonios. Es coger sin pretensiones. Llorar desconsoladamente. Discutir con el destino. Desafiar a la nostalgia. Revivir a la melancolía. Llorar. Llorar. Llorar. Sentir y sangrar. Emborracharse. Gritar.

No. La poesía en mi era no es buscar nombres extraños de autores decimonónicos. Octavio Paz describe en un par de páginas lo que es poesía. Sin demostrar lo mucho que sabía. ¡Y él sí sabía!

La poesía se siente en las venas y en la piel: en la humedad, las erecciones. En las vísceras y las ganas de gritar. En un orgasmo o en una campaña. La poesía se vive en ese país de nunca jamás.

¿La “buena poesía”? ¿Quién putas inventó ese término?

No voy a hablar más del tema ni diré de qué artículo estoy hablando porque no quiero hacer ningún tipo de publicidad.

Yo amo a la prosa, amo al lenguaje. Y amo, sobre todas las cosas, a mi comprensión de la poesía. No a lo que los demás piensen de ella. Por famosos o consagrados que sean. ¡Qué nadie se meta con mi amada prosa! ¡Qué nadie se meta con mi amada poesía! ¡Qué nadie se robe mis ojos!

Buenas noches.

ENSAYO SOBRE ESTA TINTA

Escribir. Para mí. Para alguien. Para todos. Blog. Libro. Carta. Mensaje. Ensayo. Análisis. Escribir. Seguir escribiendo. Dibujar con los dedos un mundo esquematizado que no sabe decir verdades o mentiras. Escribir por el placer de escribir para ser leído por el placer de leer. Para recordar la causa no causada, el inicio del universo. El fundamento de la historia. La historia misma. Las caras, los sentidos, las sensaciones. Para recordar a las personas, revivirlas. Para dar vida a las personas que se van. Para inventar nuevas personas.

Escribir para besar.

Para soñar.

Para pensar.

Para tocar.

Para sentir.

Para vivir.

Para revivir.

Para inducir.

Para incitar.

Para invitar.

Para retomar.

Para refrescar.

Para desvestir.

Para dibujar.

Para subrayar.

Para meditar.

Para imaginar.

Para crear.

Para estar.

Para ser.

Escribir para ser.

Para no dejar de ser.

Para dejar de ser.

Para olvidar.

Para recordar.

Escribir para besar de nueva cuenta.

 

Y llegamos al punto medular de la poesía. Del infierno. De los esquemas del cielo cuando es azul. Cuando es gris y se construye sobre sangre. Llegamos al punto medular de la experiencia de las letras. Del destino. Del sonido. Al punto medular de la voz. De la voz que está hecha de letras. De las letras con voz propia. O prestada.

La poesía es el viaje por submundos y supermundos. Es el viaje por la locura y el porvenir. La poesía es el destino.

Y yo no hago más que dibujar destinos propios aquí.

Hoy me disculpo por mi ausencia.

He regresado para quedarme.

Gracias por seguir.

TIEMPO: IMAGEN Y LETRAS

Horas. Semanas. Tiempo haciendo de sí mismo el narrador omnipresente. El cuenta cuentos oficial del ser humano. Tiempo: Cinco horas con cuarenta y seis minutos. Una semana. Un día. Experiencias que marcan una vida. Tiempo: una vida.

El domingo de la semana pasada corrí mi primer maratón, el de la ciudad de Nueva York. Lo hice en 5:46 y algo. Desperté, sufrí, pensé. Lloré. Corrí, caminé. Corrí. Volé. Y sin darme cuenta, de pronto estaba en otra dimensión. No mejor ni peor: distinta. Una dimensión de colores, en la que la luz era el único aparente método de supervivencia. Una dimensión en la que fui consciente por completo de mi condición de animal, de mi condición de humano, de mi condición de ser racional y de ser espiritual. Cada parte de mí tenía que luchar un poco para no darse por vencida. Para mí no fue un logro atlético, a pesar de haber exigido tanto a mi cuerpo, si embargo, fue, sin duda una significativa experiencia meditativa, creativa, emocional. Una conexión entre mi propio cuerpo y miles de cuerpos, entre mi mente y miles de mentes, entre un espíritu colectivo que navega por el aire. De pronto, en medio de los miles de mentes, del espíritu colectivo, aparece un lente, una cámara buscando algún momento mágico. Y ese momento mágico fue un beso. Y ese beso fue el que regalé a mi esposa al encontrarla entre la gente que echaba porras en el maratón.

Luego la tecnología acompañada del corazón, del tiempo, del arte y de la distancia cada vez más recortada. La foto me llegó. Su dueña me la regaló, me buscó en Google, me encontró en Twitter, me escribió un hermoso mensaje y viajó de golpe hasta aquí. Tal vez ahora creo un poco más en la belleza de la humanidad, en la belleza interna de la gente.

Tal vez haya olvidado un poco el asco que me da la política en mi país, el arte mal logrado. Tal vez por un momento crea más en las sonrisas.

Pasa el tiempo y las anécdotas van creando un nuevo mundo. Hermoso, completo, dibujado en fuego detrás de los ojos cerrados. Pasa el tiempo y nos cuenta historias.

Entonces entran las letras, las imágenes y las mentes para encargarse de contarlas.

Gracias, Alana, una semana después, tu foto tiene un significado completamente nuevo. Y seguirá adquiriendo sentimiento. Fuerza. Locura. Belleza.           ¡Gracias!

CIENCIA, ARTE: NEGOCIOS

El arte y la tecnología tienen una estrecha relación. La tecnología y los negocios son todavía más cercanos. La tecnología como parte de nuestra civilización es, al parecer, la parte medular del comercio y de la divulgación. Por lo tanto, la ciencia, como madre de la tecnología, toma un papel vital en nuestra sociedad.

Hoy leí la noticia de que el gigante Rakuten, vulgarmente conocido como el Amazon japonés, compró en 315 millones de dólares el lector electrónico Kobo, líder en el mercado junto con Nook de Barnes and Nobel y Kindle de Amazon. Rakuten tenía ya su propio lector electrónico llamado el Raboo, fabricado por Panasonic. Sin embargo, no le fue suficiente. Necesitaban pelear el número uno. Porque pueden. Rakuten es, la página número 74 más leída del mundo según números de alexa.com.

La intención, según el artículo de BBC de Rakuten para comprar el lector no es solo poder vender más libros online, sino tener un elemento nuevo para poder hacer compras directas sin necesidad de ningún otro aparato.

La empresa japonesa tiene como finalidad que el idioma inglés sea la principal lengua de su página para 2012, es decir, quieren ir con todo contra Amazon. Punto.

Lo que me parece apasionante es el giro que va tomando la tecnología. Un solo aparato, optimización de espacio, perfeccionamiento del sentido del tiempo.  No necesitar nada más que un par de artilugios para tener toda tu vida en orden, a la mano y disponible a cualquier hora en cualquier lugar. Por supuesto, esto icluye libros y revistas literarias. Al igual que películas, pornografía, apuestas, y materiales de extorsión. Cosas buenas, malas, regulares. Todas impresionantes. Y todas aquí y ahora.

Para la tecnología, nuevos retos, para gente más exigente cada vez. Más demandante, más prácticos, pragmáticos y con menos capacidad de asombro. Para los negocios es el nacimiento de nuevos monstruos. De dragones de cualquier parte del mundo dispuestos a devorar al continente vecino de un bocado. El mar ya no cuenta. El aire ya no cuenta. Aquí y ahora. Punto.

Bueno, yo solo quería contar que Rakuten compró Kobo. Los lectores electrónicos son un hecho. Dentro muy pocos años todos leeremos en ellos. Los libros de papel serán una hermosa y romántica experiencia, por supuesto que no desaparecerán, seguirán adornando nuestros espacios.

Práctico. Pragmático. Una mundo de aquí y ahora. Contra todo concepto de paciencia. El arte y la tecnología tienen una estrecha relación. El comercio sigue siendo el gran motor que mueve a ambos.

Y la ciencia siempre será su puta.

GLADWELL, JOBS Y LOS GENIOS

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1. Humanizar a los genios: a un genio. A cualquier genio. ¡Por supuesto que son insoportables! ¡Son genios!

2. En la edición actual de The New Yorker, Malcolm Gladwell habla de Steve Jobs.

Personalmente, considero que Gladwell es un escritor brillante, dueño de un agudísimo tacto para narrar y llegar a conclusiones lógicas escondidas en mares y mares de investigación, tanto propia como prestada. Esto, al final, logra con espectacular maestría, textos útiles y muy entretenidos. La lógica Gladwell. La magia del común denominador y de las anécdotas que cambian al mundo. Maravilloso.

De vuelta a la humanización de los genios. No quiero generalizar ni hacer alegorías típicas, pero creo que en la gran mayoría de los casos, a los genios se les reconoce por su obra, no por la forma en la que llevan su vida (a menos que la magnífica forma de llevar su vida sea su misma obra, pero de esos casos no pienso escribir por ahora). A Da Vinci lo conocemos por sus grandes aportaciones a la ciencia y al arte, no por su forma de manejarse entre los reyes, los papas o sus amantes. Tampoco estamos tan enterados de su carismática, encantadora, pedante u obsesiva personalidad. Y si alguien se ha encargado de inmortalizar esta parte de la historia, no lo ha hecho tan bien como lo ha hecho la Mona Lisa en Louvre o el famosísimo Hombre de Vitruvio. Supongo que igual es el caso de Einstein, de Graham Bell, de Thomas Edison o de Steve Jobs. La diferencia es que a Steve Jobs lo tuvimos cerca.

Ahora, por supuesto que en cualquier biografía con cierto grado de veracidad debe incluir aspectos de la vida privada del personaje. Por supuesto que tiene que incluir los factores humanos. Para eso está hecha, para que uno, como ordinario mortal y creyente lector pueda imaginarse a sí mismo en los zapatos del modelo. Y, de esta forma, nos demos cuenta que tenemos mucho que aprender de la vida, mucho de lejano a los genios, pero también que ellos tenían muchas actividades similares a las nuestras, tales como discutir con las esposas o sentarse a hacer del baño. Ese era el trabajo de Isaacson en la biografía de Steve Jobs. Y, a pesar de no haberlo leído, estoy seguro que lo hizo bien. Pero…

Pero Malcolm Gladwell me quedó a deber mucho en su corto artículo de una de las mejores revistas literarias del mundo. Primero porque hace demasiada referencia al libro de Isaacson, y el artículo pretendía ser un análisis propio, no una reseña del libro. Segundo, porque lo que toma de la vida de Jobs en la mayoría del artículo es una aberrante muestra de una personalidad obsesiva que no termina de cuajar con el resto de la historia de cómo haciendo pequeños cambios y perfeccionando ideas de otras termina siendo un genio de nuestra época.

Gladwell abusa de la pedantería en este arrogante artículo que termina queriendo desmitificar a un personaje sin ton ni son, escondiéndose detrás de un título que nos haría creer conoceremos más de un genio. Nos aleja de su obra, nos aleja de la persona, nos acerca a un libro escrito por otro con citas fáciles. Es la segunda vez que Gladwell me decepciona con su arrogancia, ¿recuerdan aquél pretencioso artículo acerca de Twitter y las revoluciones?

Yo sigo disfrutando de la obra de mis genios favoritos. Sin duda seguirán siendo mis favoritos siempre y cuando sigan haciendo obras geniales. Así que, Malcolm, a pesar de tu pedantería seguiré leyendo tus artículos y libros, porque como dije arriba, con excepción de contadas ocasiones, me pareces brillante.

AI WEI WEI Y LOS DISIDENTES

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Me gusta escuchar historias de disidentes y cosas así, de gente que se atreve. Algunas veces solo buscan llamar la atención, otras creen realmente en lo que hacen. Con fervor y hasta la muerte. Sin embargo, en cada uno de los casos, sea fachada o verdadera convicción, estas personas tienen una interesante causa que seguir.
Es aquí donde quedo anonadado. Aquí es donde veo a los anticastristas muriendo de hambre en su propia huelga, aquí es donde quedo asombrado por el alcance del blog de Yoani Sánchez y sus tuits que la convierten en víctima y a la vez Houdini de un sistema represor.
Algo tienen los rebeldes que me gusta de repente. Los disidentes y los inadaptados. Una categoría de personas que, en la historia ha incluido a grandes líderes y a inmensos charlatanes. ¿Cómo no iba a ser un tema apasionante, entonces, leer esta mañana de Ai Wei Wei, el gran creativo chino de 54 años que es acusado en China por no pagar, supuestamente, impuestos. El creador de una playa hecha de pepitas de porcelana en Londres, de una enorme esfera hecha de bicicletas, y de otros mágicos ingenios con alto valor estético, fue encarcelado por tres meses a mediados de este año. En teoría no se pudo probar nada para su detención y fue liberado. Sin embargo ahora lo acusan de deber 2.4 millones de dólares. Y en BBC dice que no sabe si va a pagar. El gobierno no le permite revisar los libros de la empresa.
No sé cuál sea el fondo de la historia, pero definitivamente me cae mejor un artista disidente que el opresor gobierno chino. Lo que me queda claro es que es una emocionante noticia de un personaje que inspira a millones de artistas y de disidentes. Una vez más es arte lo que disfraza la política. Me gusta.

SIETE MIL MILLONES

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Una canción. Una explicación. Buenas y malas noticias. Un bebé en India y millones de explicaciones al respecto. Siete mil millones es un gran número. Y como cualquier gran momento de la historia, es un buen pretexto para hacer ruido: para que los pesimistas hablen de lo jodido de todo, para que los optimistas digan lo hermoso que será el mundo cuando todos esos corazones se unan en una plegaria por la paz mundial. Es un buen pretexto para que algunos artistas hagan de lo suyo, para que muchos científicos y economistas hablen de las teorías del pasado y del futuro. Sin duda, siete mil millones es un número que amerita muchas palabras.

Hoy suponemos, basados en la estadística, que fue el día en el que llegamos a los siete mil millones de habitantes. Tantos puntos de vista, tantas encrucijadas, tanta ciencia, tanta religión. Tantos, pero tantos falsos profetas.

Pero la ocasión merece ser comentada. Así que comparto aquí lo más interesante que vi el día de hoy con respecto a siete mil millones de humanos vivos en el planeta Tierra al mismo tiempo.

La maravillosa explicación que Hans Rosling, da en 2010 con respecto al crecimiento global de la población. Es importante no perderse esta conferencia, en la que explica de la forma más simple qué es lo que puede salvar a la humanidad de la catástrofe de sobrepoblación. Un extraordinario análisis que demuestra, entre otras cosas, la importancia de combatir a la extrema pobreza para tener un mundo equilibrado. Lo único que puede parar un crecimiento desmedido de la población es control en la supervivencia infantil en países pobres. Rosling se auto nombra un posibilista, no es un pesimista ni un optimista, simplemente un experto en estadísticas que dice que merece la pena hacer lo que puede lograr un cambio.

La segunda intervención interesante que encontré fue este corto video de National Geographic en el que habla de los siete mil millones y de por qué no caer en un ataque de pánico al respecto. Bello, listo para sacar una sonrisa.

Y por último esta canción de 7 Billion Actions. Un conmovedor video con música del mundo, de esos que buscan una solitaria lágrima que siempre encuentran. A mí estos proyectos me llenan el alma de ganas de hacer cosas: tal vez porque soy un sentimental, tal vez porque creo. Y tal vez porque el arte de los mismos está muy bien llevado y caigo en un inmenso grupo llamado masas al que le gustan estas cosas emotivas. El caso es que quiero compartirlo porque me gustó.

No sé si es un día importante o no. Lo que sé, es que me gusta el mundo en el que vivo, que me gusta la etapa en la que vivo, que me gustan la ciudades y las civilizaciones. Y que creo en la ciencia, en la estadística, en el arte. Creo en la belleza de la humanidad.

Y en que la gran forma de preservarla es creando. Más. Poesía. Luz. Y encontrando la mejor forma de difundir los mensajes que valen la pena.