METAMORFOSIS DE UNA SONRISA

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Pasé muchas horas perdido en esa imagen discreta de tu sonrisa. Días. Finalmente decidí salir por un segundo para descubrir que tus ojos son enormes. Color, forma, profundidad y brillo aparte. Enormes. Fue entonces cuando me permitiste acariciar despacio tu espalda desnuda mientras dejaba a un lado tu sonrisa y exploraba la inmensidad de tus ojos. Entonces te besé. Y perdí las dos nociones, las tres. Todas. Los sentidos se juntaron en mis labios. En tus labios, reconocía tus ojos a pesar de tener los míos cerrados, reconocía tu sonrisa a través de mis labios. Me separé de ti para observar tu perfecta desnudez. Un segundo, y sonreí. Tú lo hiciste y alumbraste la habitación. Mi mano fue buscando poco a poco tu humedad, mis labios coqueteaban con tu cuello. Pero yo no podía dejar de ver dentro de tus ojos un solo segundo. Regreso a tu sonrisa, encuentro un espacio entre tus piernas que me llama, magnetismo. Mi mano lo busca, mis dedos te buscan. Por dentro. Te despiertan. Te regresan a un ligero suspiro, un leve gemido que crece. Metamorfosis de una sonrisa. Que se vuelve mía, que se vuelve placer. Que me ruega que cambie de rumbo. Que ruega a mi lengua por su vida. Y mi lengua obediente se funde de un solo golpe en tu humedad ya mía. Tu sonrisa sigue escondida, tu aliento crece. Un orgasmo vuelto estrella. En mi lengua. Te penetro sin pedir permiso. Llego a ti. Mis labios a tus besos quienes son ahora responsables del refugio de aquella sonrisa. Te beso con más fuerza al desvivirme dentro de ti. Al entregarme por completo. Y después del caos de dos orgasmos asociados, regreso a tus ojos y me cuentan un secreto. Tu sonrisa de regreso junto amí.

Nos abrazamos. Y sigo perdido en tu sonrisa.

5 TIPS PARA EVITAR LA CHARLATANERÍA

En la era de la comunicación desesperada, nos encontramos con abundancia de charlatanes, en tantos ramos: charlatanes de la espiritualidad, del marketing, del deporte, de las relaciones, de la alimentación. Cada uno de los temas que podamos pensar tiene un oportunista detrás intentando crear una fórmula perfecta y, sobre todo, vendible.

Dado que a mí me molesta tanto el tema y los dizque expertos en la materia, trato de evitarlos, he encontrado que la mejor forma de encontrar una calidad aceptable es descartando aquellos que definitivamente no me van a aportar nada. Ahí van cinco tips que yo utilizo para evitar la charlatanería antes de leer un blog, un texto, comprar un libro o escuchar a alguien:

 

1-    No existe el camino fácil. Cualquier cosa que valga la pena en la vida tendrá cierto nivel de dificultad, así que si te venden el Nirvana con cinco minutos diarios de meditación, están mintiendo. Las cosas cuestan. Todas. La vida está llena de mucho esfuerzo y el éxito se alcanza únicamente trabajando mucho. Rompiéndose la madre. Es decir, no vas a aprender inglés en un mes sin la necesidad de estudiar. Punto.

2-    Revisa las credenciales de la publicación. Googlea al autor antes de darle tu voto de confianza. ¿Quién es? ¿De dónde salió? ¿Qué ha escrito? ¿Qué ha hecho además de decirte cómo hacerlo? Busca gurús que vayan más allá de Twitter. Gente que tenga éxito personal en el ramo en el que te está diciendo cómo tener éxito.

3-    No existe una respuesta o camino absoluto. No lo creas a nadie que te lo venda. Cada propuesta tendrá algo bueno, úsalo. Búscalo. Y siéntete capaz de desechar todo aquello que no te convenza. No creas en aquellos que te venden la única respuesta, la bonanza y la panacea total. Sé selectivo dentro del texto.

4-    Si encuentras a un autor que te convenza, no lo conviertas en un dios, sino en un líder de opinión. Escucha sus recomendaciones, sigue su blog. Trata de estar al día con lo que hace, lee los libros de los que habla. Pero intenta desmitificarlo. Cuestiónalo. Para que siga siendo vigente.

5-    Lee publicaciones clásicas, no importa si lo haces en línea o no. No abandones por completo al pasado, yo leo periódicos como El país y The New York Times; revistas como The New Yorker y Vanity Fair. No pierdas el foco por enfocar demasiado. Mantenerte al tanto de lo que sucede en el presente te hará mucho mejor en la bienvenida del futuro.

 

¡Di no a la charlatanería! Abunda. Y si tienes más tips o quieres comentar estos, estoy completamente abierto a comentarios.

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Nos vemos más tarde.

SEIS MINUTOS

20120318-201342.jpgMinuto uno. Me despido de ti, no de tu sonrisa. Entro en ese estado meditativo al que solo me llevan tus ojos.
Minuto dos. Ya sin ti despierto a mi realidad empapada de tu cuerpo. Regreso en la profundidad de mis sentidos hasta tu tu voz disfrazada se tinta.
Minuto tres. Te busco. Creo que te encuentro. Te grito. Te invento. Sé que ahí estás. Justo ahí.
Minuto cuatro. Te abrazo y te huelo. Te invento de nuevo. Te invito. Te siento. Te beso. Tu lengua me responde. Tu sudor se apodera poco a poco de mí.
Minuto cinco. Soy tuyo. De tu imagen. De tu cuerpo. De tus labios pegados a los míos. Soy tuyo por completo y tú lo sabes. Y me besas ya sin ropa.
Minuto seis. Descubriendo tu humedad es que me pierdo. Treinta. Tu sonrisa. Tu piel. Pero no estás. Pregunto tu nombre.
Y te veo sonreír una vez más.

MUY TEMPRANO

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Me gusta madrugar porque entiendo de silencio. Porque ese momento que precede al día me hace sentir paz. Antes del ruido de la ciudad, la ciudad me pertenece: vulnerable discreta. El amanecer es como la primera noche de una cortesana. Tímida, inquieta, sutil y sensual.
El amanecer es mi refugio y la casa de mis letras. Sueño, pero ya despierto. Vibro, pero ya con alas. Siento, pero dando vida a la poesía.
Me gusta madrugar porque todo lo decimos en baja, nos hablamos en voz baja, pensamos en voz baja. Me gusta leer muy temprano para aprovechar esa voz callada y dejar entrar a la voz de los libros.
Y también me gusta que sea la hora de irme a correr.

¿Tú madrugas?

¿QUIÉN PUTAS ES TAO LIN?

Acabo de toparme por alguna razón con Richard Yates la segunda novela de Tao Lin en algún e-mail. Decidí leerla.

Un par de veces me he dado la vuelta por el blog de este escritor taiwanés/neoyorquino, depende de mi estado de ánimo si me cae bien su precariedad o no. Sabía de sus novelas, sabía de su blog, en algún momento lo seguí en Twitter y no me fue fácil soportarlo. Sin embargo, lo entiendo como un a un jugador importante en la era digital, un escritor joven que se ha ido construyendo en la plataforma de nuestra era digital. No puedo descartarlo sin conocerlo. Voy a echarme un clavado en su libro y por aquí mismo les comento qué opino. De cualquier forma, vale la pena echarse un clavado en su blog heheheheheheheeheheheehehe.com o en su irritante cuenta de Twitter.

¿Alguien ha leído ya a Tao Lin?

Por otra parte, hoy es viernes y más tarde voy a publicar aquí mismo una Humedad. Así que quienes no han leído la de la semana pasada, háganlo de una vez porque en la tarde cambia.

ENTRE TÚ Y YO

Si llegaste hasta aquí es porque seguramente lees blogs. O porque te gusta el erotismo y alguien te dijo que aquí encontrarías algo de eso. Si llegaste hasta aquí tienes algún tipo de relación con la poesía, o con el mundo digital. O conmigo, tal vez nos conocemos hace mucho, o hace muy poco, da igual. Si llegaste hasta aquí, también pudo haber sido por Twitter, o Facebook.

Aquí estás. Leyendo unas palabras, regalándome un poco de tu tiempo para ver qué diré. Si escribo algo nuevo o algo cachondo. Si es que más adelante encontrarás algo de peso en este post, algo que puedas recomendar, o contar, o compartir. Tal vez algo que te haga mentarme la madre y decidir dejar de seguirme.

Pero aquí estamos, en este momento tú y yo, en medio de la democratización de las letras, gracias a la democratización de las letras. Buscando conocernos más íntimamente. Aquí estamos solo dos. Nadie lee más que tú. Y yo. Soy un lector más una vez que escribo, comparto todo. Contigo.

Lo único que sé de blogs lo aprendí leyendo blogs. Y escribiendo blogs, casi diario por años.

Lo único que sé de literatura lo sé porque he leído libros. Y porque tengo más de un millón de palabras escritas.

Lo único que sé de ti es que estás leyendo este blog.

 

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SER UNO MISMO, ¡JA!

Últimamente he escuchado tanto la frase “ser tú mismo” en los movimientos sociodigitales que comienza a darme un tipo de reacción alérgica. Sé tú mismo. ¡Bravo! Como si tuviéramos opción. Pretender, copiar, plagiar, mentir, esconderse, trolear. Reducir a mierda la información que transformamos no es ser uno mismo, ni no serlo. Es parte de la personalidad que se va forjando día a día. Y que poco a poco se va llamando yo. Ego. Hay cosas más importantes de qué preocuparse que de ser uno mismo, una de ellas es intentar de ser un mejor mismo, en vez de un original pero patético espantapájaros.

La gente es más escuchada hoy de lo que nunca antes lo había sido en la historia, con el paso del tiempo el poder radicará en el alcance directo que tiene una sola persona o un solo grupo. Nosotros estamos ahí. Listos para gritar, para creer en algo y apoyar o desaprobar, estamos ahí para formarnos.

Y está bien reconocernos. Y está bien utilizar métodos de superación personal y esos chismes. Está bien. Sin embargo, el mundo actual y la democratización de la información (incluyendo estupideces) es mucho más grande que “ser uno mismo”. Siempre vale la pena aprovechar la inmediatez de la información para saber más, leer más (de a poquitos aunque sea), que para justificarse más y poder hacer mierda de la palabra escudándose detrás de ser “uno mismo”. Si eres oro, pretendas o no, serás oro. Lee. Si eres lodo, pretendas o no, serás lodo. No necesitas intentar ser tú mismo.

¡Es la oportunidad de tu vida para brillar! ¿cómo quieres hacerlo?

CAOS, LOCURA Y SEXO

20120314-090850.jpgLo que ofreces es un espacio reducido de laboratorio. ¡Y qué! No esperaba más. Para eso nos reunimos esta vez, ¿no es así? Para un reducido espacio de laboratorio que nos arrojará ideas estúpidas.

Y más diálogo, y más sueños. Más espacio abierto entre la pelea y la razón. Entonces, ¿peleamos o razonamos? ¡Mejor cogemos!

Eso es lo que decía el sentido común de un ilimitado número de aspirantes. No todos podían estar equivocados. Pero después no llores, fue el comentario final. Y así comenzó todo. Un viaje espacial atrapado entre la ciencia ficción y el surrealismo, entre la poesía barata y los profetas enclaustrados, entre el kitsch (Dios nos libre) y la espuria conversación entre estrellas de televisión.

Manifiestos y plagios. Un reducido espacio de laboratorio para echar a perder. Para terminar con una intrascendente melodía pop no terminada.

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Sin embargo, seguimos adelante, a pesar de nuestras confusiones, a pesar del exceso de información, a pesar de la locura de nuestro día a día y el caos que nos espera formando un nuevo y atascado tráfico. Seguimos adelante buscando soluciones, buscando caricias, besos y locura.

La premisa del surrealismo sigue siendo vigente bajo circunstancias (no tan) diferentes: buscamos sueños para escapar de la patética realidad. Y hoy los sueños los encontramos en otras voces, en el otro sentido, en otra música, letras breves y nuevos experimentos. Hoy los sueños los buscamos en caricias que no nos terminan de tocar.

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En medio de la confusión podemos refugiarnos en saliva, sudor y gemidos, en orgasmos que no nos llevan a otra locura. A una nueva definición del caos. En medio de la confusión hagamos del placer nuestro refugio, y dejemos a la sensualidad abrir las puertas de los sueños. Liberarnos del exceso de información con las ganas de sentir.

¡Hoy es miércoles! Bienvenidos al 14 de marzo.

EROTISMO E ILUSORIA INTIMIDAD

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Intimidad, la profunda sensación de estar en ti, de despertar viajando por tu aroma. Intimidad, lucha recurrente por sobrevivir a ti, de ti, en ti. Me pierdo y te desvelo, te descubro sin mirarte. Entro en ti, entro a ti. Busco en ti la salida de este laberinto, no la encuentro, me pierdo. Más. De nuevo. Me pierdo y descubro que no estás. Intimidad, ilusoria percepción de melodías.

Pero tu cuerpo. Mis dientes en ataque de ansiedad sin tus pezones. Mis manos en la paz de tu cintura. Mis labios y tus labios. Mi lengua en todas partes.

Pero tu cuerpo. Mi refugio. Tu destino. Mi guarida. Tu palabra. Mi delirio. Nos besamos. Nos hundimos. Destrozamos cada uno de los sueños. Tus sueños de princesa. Mis sueños de tenerte. Nos besamos. Nunca más. Pero los labios tan ausentes de tu risa. Tanta pena. Tanta música sin vino. Tanta luna implorando madrugadas. Pero tu cuerpo que se fue. Pero tus labios que no están.

Sin embargo, te tengo. Me tienes. Sin tocarnos y sin vernos nos tenemos. Somos. Sin más.

Intimidad, la profunda sensación de tu presencia. Inundarme de tu aroma. Inundarme en fantasías de cristal. Sin tenerte y sin perderte. Nos tenemos.

Ilusiones y palabras. Tantas veces nos hemos conquistado, tantas veces me he sentido especial en tu presencia. Todos esos siglos y todas esas muertes.

Libertad, ¿cuándo dormiré junto a tu piel?

LA IDEA BRILLANTE

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La impertinencia con la que ataca la Idea Brillante a algunos es brutal, va más allá de un simple residuo de la era digital para convertirse en un esquema de democratización activa (sistemática: real o ilusoria) de los medios de comunicación. La Idea Brillante ataca con todas su fuerza, en su egocéntrico instinto asesino por sobresalir.

Sin embargo, la Idea Brillante no existe: es una píldora más para curar los dolores de cabeza del fracaso. Es la solución aparente más rápida para el éxito. Es el fantasma de una idea que nos llevará a todos a ser Steve Jobs. Pero, sin duda, es divertido buscarla: dentro de nuestros tuits, dentro de cada frase que comentamos, dentro de nuestros blogs, dentro de nuestras lecturas, buscar la idea brillante que nos sacará de pobres y nos hará ser más vistos en YouTube, más seguidos en Twitter, más erreteados. La Idea Brillante que nos sacará del anonimato porque hará que el mundo descubra nuestro genio. El mundo descubrirá que dentro de nuestra faceta de seres humanos promedio existe un genio escondido, un artista desperdiciado, un brillante escritor por ser descubierto.

Por supuesto que es verdad. Solo falta un detalle. ¡Romperse la madre! Con la democratización del arte, de la comunicación, de la publicidad, de la estética y de la pornografía todos podemos ser genios y sacar al mundo nuestra Idea Brillante, el único problema es que millones pensarán como nosotros, y millones de Ideas Brillantes surgirán al mismo tiempo, abarrotando el Internet de genio, ingenio y mierda al mismo tiempo.

¿Cuál será la diferencia de nuestra Idea Brillante a todas las Ideas Brillantes? Lo mucho o poco que sudemos para lograrla, con quién nos aliemos. El geek en nuestra almohada no es suficiente para crear la siguiente gran red social que cambie al mundo.

Las horas y horas que dediquemos a nuestra idea serán lo que a la larga la convertirá en una Idea Brillante.

Todos somos el mejor músico cuando nadie nos escucha.

Busquemos mayor calidad en los contenidos digitales, demos más tiempo a nuestros textos y a los textos que compartimos. Estamos frente al momento más importante en la historia de la comunicación masiva. Aprovechémoslo, creamos en nuestra idea y hagámosla realidad. Una idea, elaborada. No esperemos a que llegue la Idea Brillante, porque alguien más la publicará.

Mientras tanto… ¡a trabajar!