CARRERA CONTRA EL TIEMPO

20120411-092114.jpgIniciar la carrera contra el tiempo se convierte en prioridad en el vertiginoso ahora. Iniciar un día. Tomar un café. Encender la computadora. Librar la batalla contra una luna que tarda el mismo tiempo en desaparecer del cielo cada mañana, pero usando una computadora que cada vez enciende más rápido.

Luego, aparece la vertiginosa aparición de los recuerdos, de momentos que no han muerto aunque parecen enterrados. De piel. De pasión y de esperanza apabullante. El mundo hoy es de quien sobrevive a la tormenta, de aquellos que llegan al sol luego de una tempestad. Porque las tempestades son inmediatas, porque soportar el frío y el agua se convierte en los más difícil de la carrera contra el tiempo.

Somos más jóvenes. También. Todos. Los treinta de hoy son los cincuenta de ayer, los sesenta son los ochenta. Vivimos más, si evadimos algunas enfermedades, por supuesto. Somos más jóvenes y más impacientes. Más hipócritas, más infieles. Distantes. Somos una generación de encierro. De locura y esperanza. De esperanza apabullante. De caos y ruido, pero que sueña con el Nirvana y la paz de las montañas. Somos una generación que no necesita ser de ascetas para meditar.

La carrera contra el tiempo no es sino una mañana, cualquier mañana. Todas las mañanas frente al infinito caos del exceso de información. Somos sueños. Sueños atrapados y sueños liberados. Pero siempre, sueños de un tiempo que se escapa de una libertad que nos permite navegar en una silla. La relatividad del tiempo. La estúpida y perfecta relatividad del espacio.

¡Hoy es miércoles! La espeluznante relatividad de la semana.

¡Buen día! Bienvenidos a mi vida. ¿Ya te suscribiste a este blog?

LA HERMOSA BEL

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El centro de la ciudad era su casa, su campo, su elemento. Burlaba los coches con incomparable astucia y conocía cada rincón, cada basurero. Rinat era un gato ágil y esbelto, un macho delicado y hábil. Avanzó por la Tercera Avenida hasta llegar a la calle 43, subió dando brincos y trepando por balcones y escalinatas hasta llegar al piso 4, en el que se encontraba Bel, la gata más hermosa del barrio, la gata más hermosa, más blanca y más sensual de todas, de toda la ciudad, de todo el mundo, Bel era una gata en un millón. Y Rinat lo sabía. Él era quien lo sabía. La deseaba mientras paseaba por las calles, la llevaba deseando días, la deseó mientras subía por la pared para llegar hasta su apartamento.
Al entrar por la ventana, Bel lo recibió con un arañazo en la cara, Rinat llevó sus manos a la cara. Sabía que lo merecía.
-Yo no soy ese tipo de gata, ¿lo entiendes? –Bel gritaba- ¡A mí me tratas como la princesa que soy! ¡Hijo de puta! ¡Lárgate de mi vista!
Rinat intentó abrazarla, consolarla, pero Bel seguía golpeándola. Rinat preguntaba, por qué, ¿qué había hecho para merecer ese recibimiento? Pero Bel dio media vuelta y se perdió por una puerta que Rinat no conocía. El gato sabía que llevaba días sin aparecerse por ahí, sin dar señal alguna de vida. Pero la vida de los gatos de la calle requería de esa libertad para lograr la supervivencia, todos debían saberlo. Todas las gatas hermosas debían saberlo. Una paloma se acercó a la ventana:
-¡Pst! Rinat…
-¿Qué?
-Otro gato vino a ver a Bel anoche, sólo para que lo sepas.
-¿Otro gato? ¿Quién? ¡Dime! ¡Lo voy a buscar hasta matarlo!
-No creo que puedas… ¡je! Es un siamés, enorme, bellísimo. Mucho más fuerte que tú, con garras más filosas.
-¿Por qué no te vas de aquí? ¡Chismosa! No te creo nada. Siempre haces lo mismo.
Pero se acercó otra paloma, y dijo lo mismo. Otra. Rinat sabía que las palomas callejeras podían ser peligrosas cuando se juntaban de noche, prefirió dejar de retarlas. Intentó seguir a Bel, pero la puerta estaba ya cerrada. Las palomas intentaban decir algo desde la ventana pero Rinat intentaba no escuchar, las veía fumar. Como siempre, uno tras otro encendían los porros, dejaban todo el callejón apestando a marihuana. Rinat buscó la forma de abrir la puerta de una u otra forma, pero no lo conseguía. De pronto se abrió y salió Bel ignorándolo, caminando con soberbia y dirigiéndose a la ventana. Ofreció un café a las cuatro palomas que se encontraban ahí y ellas le dieron de fumar. Rinat intentó interponerse para impedirlo, pero ahora eran las cinco que lo ignoraban. De un salto salió de la ventana y cayó en el barandal del piso 2. De ahí bajó hasta la calle y salió corriendo. Buscaría a su clan, a todo su equipo para matar al siamés.
A las once en punto de la noche ya eran tres gatos en el piso cinco del edificio que daba frente a la ventana de Bela. Observaban todo sin ser observados, listos para atacar a la llegada de cualquier extraño. Rinat recordaba que no había podido verla por estar en los bares, consiguiendo sobras de tragos y de comida, jugando apuestas para ganarle un regalo bello a su mujer. Recordaba aquellas noches, los besos y las caricias, recordaba la lengua de su amada recorriéndole las patas, la espalda, aquellos abrazos y aquella calidez, aquella sensación de bienestar y de presencia, sus ronroneos cuando se besaban, sus garras tiernamente arañándose. Dio un brinco y llegó de nuevo hasta su ventana. Ella lo recibió cortésmente pero le suplicó que se marchara lo antes posible, que nunca más se acercara a ella. Que lo odiaba. Por favor, que se largara. Miró por la ventana, eran ahora las palomas quienes charlaban con sus compinches, no entendía nada. De pronto, sintió unas garras por su espalda. No era Bel. El siamés lo atacaba. Bel se acercó a él. Rinat sabía que lo ayudaría.
Mientras sus amigos espantaban a las palomas para llegar a él, sintió las uñas de su amada clavándose en el corazón. Cuando llegaron a salvarlo, ya había muerto.
El siamés y las palomas eran sólo un plan. A Bel, nadie la dejaba con ganas.
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¿HACER DINERO DEL ARTE?

Una de las grandes preocupaciones de los artistas en la era digital es cómo monetizar su obra, ¿ahora de qué voy a vivir? Lo mismo sucede con algunos publicistas o jefes de marketing. La democratización de los medios de comunicación está poniendo los nervios de punta a todos los tradicionalistas. Y lo peor, dentro de estos tradicionalistas existen muchos que se autoproclaman innovadores. El mundo está de cabeza. Una de las grandes preocupaciones es qué va a suceder si la gente ya no paga por lo que consume. ¿Qué pasará con la industria editorial? ¿Qué pasará con la industria discográfica? ¿Qué pasará con la prensa? ¿Con las estrellas de rock? ¡Oh! ¿Quién podrá ayudarlos?

Muchos geeks y gurús del marketing digital hablan de esto a profundidad, se convierten en dioses de ciertas minorías. Se convierten en estrellas de su propio espectáculo y venden a miles y miles de dólares la publicidad en sus blogs visitados por millones.

El punto es: ¿qué es lo que buscas? ¿Fama mundial? Te equivocaste de época. Llegaste unas décadas tarde. Buscas un espacio para innovar o para que algunos se den cuenta de tu genio y te sigan fielmente hasta el fin del mundo. Llegaste en el momento correcto.

Considero que una pregunta importante es, ¿quieres dar algo al mundo o quieres que el mundo te rinda homenaje? De nuevo, si lo que buscas es dar algo, porque sabes que eres bueno o buena (el mejor o la mejor) en lo que haces, estás en el mejor lugar de la historia. Si quieres tener las fiestas de Tommy Lee Jones y Pamela Anderson, mejor intenta ganar American Idol.

Accesibilidad, hoy tenemos acceso inmediato a demasiado material de altísima calidad.  Música, fotografía, literatura, cine, publicidad, moda. Todo está a la mano. ¿Cómo puedes sobresalir? Poniendo lo que eres ahí. ¿Cómo puedes sobrevivir? Pregúntale a Mark Zuckerberg, el te responderá mejor que yo. Pregúntale a Ried Hoffman o Eric Schmidt. Mi mejor consejo será que no dejes el camino porque parece no ser seguro, tienes la ventaja de que puedes inventar ¡lo que sea! ¡Incluso una nueva forma de ganar dinero!

Yo no he inventado la nueva forma de ganar dinero, pero sí quiero estar en la jugada en el nuevo giro del arte y de los medios de comunicación, así que mi nuevo proyecto también será gratuito y fácilmente descargable

¿POR QUÉ VENDE EL SEXO?

Nuestra mente va mucho más allá de lo que nosotros mismos imaginamos. Pensamos más rápido de lo que pensamos, analizamos mucho más precisa y rápidamente de lo que creemos. Nuestra mente nos lleva una considerable ventaja. Justo ahí es donde entra la seducción, en la parte inconsciente de nuestras propias decisiones. En ese mecanismo de nosotros mismos que justifica, ese mecanismo que nos convence a dar un paso.

El sexo no solo vende sexo. El sexo abre las puertas al deseo, al más íntimo instinto de nuestra sangre. El sexo vende porque convence, porque deja a un lado a los razonamientos y justifica al objeto del placer. La sutileza del sexo vende. La expresión del sexo vende. Con una condición siempre, que sea la cantidad precisa en el momento preciso para convertirse en un objetivo de deseo y no sea sobrepasado por el mismo. Esa fórmula alquímica es el arte de la seducción. Es justo lo que vende del sexo. Deseo instintivo: confundir el olor del placer, sentir una sensualidad en la piel que no reconocemos. Estética pura. Libre. Una suave descarga eléctrica disfrazada.

Es un enredado camino de ilusiones que se tienen que balancear. No todo lo que vende lleva sexo entre líneas. Pero es mentira que el sexo solo venda sexo. El sexo vende imágenes, deseo. Pasión escondida en un viaje, en un producto, en automóvil. Pasión pura dentro del arte. El sexo vende porque oculta dentro de sí mismo cada uno de nuestros objetos de placer: desde el anhelo por un cuerpo desnudo hasta la esperanza de vivir en un mundo mejor.

La sensualidad es la llave a nuestro deseo. Y nuestro deseo más profundo es la meta de la seducción.

Cada vez que escribo algún texto erótico es con esto en mente. Es con un mensaje entre líneas, con un secreto que quiero transmitir. El erotismo es mi herramienta para plasmar ideas. Pero plasmarlas tan profundamente que alcancen a robar gemidos. La seducción es encontrar la combinación perfecta de llaves para entrar al deseo: el sexo, sin duda es una de estas llaves.

 

Pronto saldrá mi nuevo proyecto. El más grande que haya lanzado hasta hoy. Tiene mucho de poesía, tiene mucho de sexo. Erotismo y seducción. Está lleno de ideas y pensamientos.

¿Te interesa saber más de él?

DE COLOR ARTIFICIAL

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Un regalo de luz escondida. Noche mezclada con paciencia. Colores enredados en un planeta que revive y sueña. Vuela bajo. Y sueña alto. Una ciudad que tiene noche como práctica. Crucigramas. Laberintos. Mundos en el mundo. Debilitados por la luna, por una oscuridad tan adornada como las mentiras. Tan perfumada como la muerte. Una ciudad vencida para demostrad que todavía puede bailar. Ese juego entre paciencia y egoísmo.
Besos en el laberinto. Espacios ocupados. Tonadas pasadas de moda que nos hacen creer en el ruido. Que nos hacen soportar la melancolía. Besos en un oscuro laberinto cubierto de paciencia y de color artificial.
¿Hay alguien en casa?

OTRO VIERNES CACHONDO

Acabo de publicar la nueva HUMEDAD. Es viernes. Hay que darle tiempo y mérito. Es viernes de esos que guardan de todo. Para muchos, el inicio de vacaciones, para otros un día más. Pero la semana laboral, como la conocemos, termina hoy.

Es viernes y buscamos cosas nuevas. Sin decir mucho más, quiero dar un adelanto: dentro de pocos días saldrá a la luz el mayor proyecto que he hecho desde que comenzó mi vida digital. El proyecto al que más tiempo, más cabeza y más corazón he dedicado. Estamos cerca. Hoy quedó completamente terminado. Así que tengo mucho qué festejar.

Y mi forma de festejar es con un relato, como cada viernes. Loco como de costumbre, cachondo como de costumbre. Enfermo. Listo para ser leído. Buscando generar un poco de expectativa.

Es viernes, no olvides dar click a la pestaña que dice HUMEDAD.

¿Te interesa saber qué es lo que sucederá tan pronto?

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VIERNES SEXUAL E IRREVERENTE

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Hoy no amanecí en serio. Desperté riéndome de mí mismo. Disfrutando de lo que pocas veces se disfruta. Del “noséqué”. Si buscas un post serio, este no es el día indicado. Amanecí divertido de cabeza. Extraordinaria forma de ver la poesía. De colores. Sacando a pasear un poco la locura. Recordando que las letras son para vivir, para soñar a veces. Para sentir, siempre. Las letras son nuestras. Y no siempre son solemnes. Hoy, aquí, no.

El viernes es más relajado que otros días. ¡Porque es viernes! Porque se acaba la semana como se conoce para la mayoría de la gente. Sin embargo, el viernes por la mañana, todavía guarda un poco de ansiedad, lo que resta al día para terminar. Las horas finales antes del alcohol, o de una fiesta, reunión; Familia. Casa. Amigos. Placer. Hijos. Viajes. Excursiones. Exploraciones. Dormir. Correr. Despertar. Beber. Drogarse. Crudear. Pasear al perro. Caminar en el bosque. Amanecer en otra cama. Subirse a la bici. Desayunar donde te gusta.

Pero todavía no llega ese momento. Todavía no es de noche. Sobran horas de viernes. Horas hábiles, como se conocen en algunas partes.

¿Qué se hace en esos casos?

– Mantén la calma. No desesperes.

– Busca alguien con quien puedas planear lo que harás terminando el día laboral.

– Busca a alguien con quien nunca hayas tenido sexo para ir a un Motel a la hora de la comida.

– Pide un tequila y dos cervezas a la hora de la comida.

– Lee un libro en la computadora para que nadie note que lo estás haciendo.

– Lee blogs.

– Lee comics.

– Lee las partes divertidas de los periódicos (si todavía quedan de esas).

– Busca buenas fotos de gente cachonda entre tus amigos de Facebook.

– Búrlate en Twitter de los candidatos presidenciales.

– Ponte a trabajar como para olvidar que tiene que terminar el día.

– Lee Humedad de J. Cohen y dile a alguien que la lea (a veces sirve, ¿eh?)

Ahora bien, me queda muy claro que muchas de las personas que leen aquí son personas serias a quienes desborda la cantidad de trabajo y nunca pierden el tiempo. Personas importantes con vidas cuadradas. Está bien, la mayoría de los puntos anteriores no aplican para ustedes. Lo siento. La gente importante hace cosas importantes. Pero eso sí, ¡todos pensamos en sexo! Así que en vez de un tequila y dos cervezas, pide una copa de buen vino, luego otra, y luego otra. Deja a tu mente volar un poco. Imagina aquello que te da placer y búscalo.

Lee un poco. Sueña un poco. Haz trabajar a tu fantasía un poco. O mucho.

¡Y síguela!

Inténtalo, la cachondería es una buena puerta de entrada.

Hoy es viernes de HUMEDAD. Si no has leído la de la semana pasada, sugiero que lo hagas, y que sutilmente la recomiendes a esa persona con la que sueñas. Quién sabe, tal vez despierte algo.

La sensualidad nos da la llave para abrir muchas puertas, usémosla. Y qué mejor que el viernes que de por sí andamos relajados.

¿Nos compartes tus ideas?

PROFESIONALES DE LA INFORMACIÓN

En su columna de hoy en El país, Elvira Lindo habla de la diferencia entre el periodismo y la comunicación. De la diferencia entre profesionales y diletantes. Habla también de lo que llaman el fin del periodismo.

Compara a los lectores de periódicos con lectores de Facebook y usuarios de Twitter. No habla de papel o formatos digitales, habla de periodismo y comunicación: de aquellos que aman leer los periódicos (tanto como para leer varios al día) contra aquellos que están conectados todo el tiempo y piensan, por eso que están a la vanguardia de la información. Y no (como lo dice ella).

Luego habla de la medicina tradicional y la medicina alternativa como analogía a la situación actual del periodismo. Dice que el periodismo “se acaba”. Yo creo que el periodismo reinicia.

He hablado hasta el cansancio en este blog y en otras publicaciones acerca de la mediocridad de la comunicación en la era digital, de la sobre oferta de información y la cantidad de mierda que abunda en el infinito universo de la red. He hablado mucho de la necesidad de los profesionales y he aconsejado no dejar a un lado a los medios tradicionales o clásicos.

Para mí lo más importante es la calidad, en el arte, en la comunicación, en el oficio. El periodismo se convierte en la historia, en la voz de nuestra era. El periodismo es quien dirá mañana quiénes éramos hoy. Y para eso se necesitan voces de verdad y no peleles. Por eso la vanguardia de la información la siguen llevando las grandes plumas, son y serán quienes hablen por nosotros.

Y para eso hay que hacer otra comparativa que falta en la columna: profesionales contra diletantes. Sí, pero no profesionales del impreso contra diletantes de la digital. Eso es una comparativa coja. Profesionales contra profesionales y diletantes contra diletantes. No podemos comparar lo peor de un mundo contra lo mejor de otro. Eso nos deja tuertos.

Seguramente Elvira Lindo no ha leído los periódicos en México para darse cuenta de lo que hacen los “profesionales” en el periodismo. Razón por la que muchos apreciamos las nuevas tendencias de la información. Aquellos lectores empecinados que damos oportunidad a nuevas plumas.

Los que no creemos que el periodismo esté llegando a su fin, sino que creemos que acaba de llegar a un nuevo comienzo. Un nuevo comienzo que también incluye a profesionales.

 

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EINSTEIN: ARCHIVOS DE UN GENIO

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Hace unos meses escribí en este mismo blog un post que hablaba de Steve Jobs y de la ardua labor de algunos (en ese caso Malcolm Gladwell) por humanizar a los genios. Sostengo mi punto de vista, a los genios los conocemos y admiramos por su obra. Punto.

Ahora, si ahondamos un poco más en el tema, descubriremos que hay infinidad de actitudes o acciones en la vida privada de algunos genios que fueron causales de la obra que tanto admiramos. Ver sus notas (a diferencia de saber de qué lado de la cama dormía) puede ser la más representativa interacción de la vida privada de un genio y su obra. Ver las notas, dibujos, letra, papeles de cualquier persona que admiramos puede resultar tan productivo como leer al mismo autor, de hecho, es parte indispensable del estudio a profundidad de dicha personalidad.

Y las notas de Einstein no pueden ser menos que maravillosas. Sus posturas con respecto a su judaísmo, a Alemania: a la guerra y a la academia. Al arte y la humanidad. La relación de su condición humana con su obra sobrehumana se encuentra en miles de notas escritas con su puño y letras.

La Universidad Hebrea de Jerusalén lanzó un archivo digital en el que se puede acceder a miles de notas del físico judeo-alemán. Además de contar con un diseño sencillo y amigable, este archivo contiene información valiosísima no solo para el mundo de la ciencia, sino para la intelectualidad en general y, sobre todo, para aprender a ver la vida con ojos distintos.

La recomendación para navegar en la galería de esta página y ver las digitalizaciones no para humanizar a Einstein, sino para comprender un poquito más qué es lo que pasaba por una de las mentes más prolíficas del siglo XX y para ver hasta qué punto la tecnología nos lleva a una fase del conocimiento nunca antes siquiera soñada.

¡Ah! Y una cosa más, si esa información personal se pudo reunir de la primera parte del siglo XX, hay que tener cuidad en la era de Google con todo lo que escribimos, por ahí estará siempre guardado, en algún extraño folder de una nube, al parecer irrelevante.

 

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METAMORFOSIS DE UNA SONRISA

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Pasé muchas horas perdido en esa imagen discreta de tu sonrisa. Días. Finalmente decidí salir por un segundo para descubrir que tus ojos son enormes. Color, forma, profundidad y brillo aparte. Enormes. Fue entonces cuando me permitiste acariciar despacio tu espalda desnuda mientras dejaba a un lado tu sonrisa y exploraba la inmensidad de tus ojos. Entonces te besé. Y perdí las dos nociones, las tres. Todas. Los sentidos se juntaron en mis labios. En tus labios, reconocía tus ojos a pesar de tener los míos cerrados, reconocía tu sonrisa a través de mis labios. Me separé de ti para observar tu perfecta desnudez. Un segundo, y sonreí. Tú lo hiciste y alumbraste la habitación. Mi mano fue buscando poco a poco tu humedad, mis labios coqueteaban con tu cuello. Pero yo no podía dejar de ver dentro de tus ojos un solo segundo. Regreso a tu sonrisa, encuentro un espacio entre tus piernas que me llama, magnetismo. Mi mano lo busca, mis dedos te buscan. Por dentro. Te despiertan. Te regresan a un ligero suspiro, un leve gemido que crece. Metamorfosis de una sonrisa. Que se vuelve mía, que se vuelve placer. Que me ruega que cambie de rumbo. Que ruega a mi lengua por su vida. Y mi lengua obediente se funde de un solo golpe en tu humedad ya mía. Tu sonrisa sigue escondida, tu aliento crece. Un orgasmo vuelto estrella. En mi lengua. Te penetro sin pedir permiso. Llego a ti. Mis labios a tus besos quienes son ahora responsables del refugio de aquella sonrisa. Te beso con más fuerza al desvivirme dentro de ti. Al entregarme por completo. Y después del caos de dos orgasmos asociados, regreso a tus ojos y me cuentan un secreto. Tu sonrisa de regreso junto amí.

Nos abrazamos. Y sigo perdido en tu sonrisa.