ENTRE TÚ Y YO

Si llegaste hasta aquí es porque seguramente lees blogs. O porque te gusta el erotismo y alguien te dijo que aquí encontrarías algo de eso. Si llegaste hasta aquí tienes algún tipo de relación con la poesía, o con el mundo digital. O conmigo, tal vez nos conocemos hace mucho, o hace muy poco, da igual. Si llegaste hasta aquí, también pudo haber sido por Twitter, o Facebook.

Aquí estás. Leyendo unas palabras, regalándome un poco de tu tiempo para ver qué diré. Si escribo algo nuevo o algo cachondo. Si es que más adelante encontrarás algo de peso en este post, algo que puedas recomendar, o contar, o compartir. Tal vez algo que te haga mentarme la madre y decidir dejar de seguirme.

Pero aquí estamos, en este momento tú y yo, en medio de la democratización de las letras, gracias a la democratización de las letras. Buscando conocernos más íntimamente. Aquí estamos solo dos. Nadie lee más que tú. Y yo. Soy un lector más una vez que escribo, comparto todo. Contigo.

Lo único que sé de blogs lo aprendí leyendo blogs. Y escribiendo blogs, casi diario por años.

Lo único que sé de literatura lo sé porque he leído libros. Y porque tengo más de un millón de palabras escritas.

Lo único que sé de ti es que estás leyendo este blog.

 

¡Suscríbete para seguir en contacto!

¡Comenta para saber qué piensas!

¡Conozcámonos más de cerca!

POR DENTRO Y POR FUERA

Inventamos mil memorias. Es tan fácil confundir una parte de nuestra visión con fantasías. Hedonismo y laberintos: de vez en cuando el arte va de la mano con la vanidad. Entonces inventamos mil memorias. Millones de recuerdos que nos llevan a ser quienes somos. A demostrarlo en colores y texturas. Somos parte de una vanidad artística que nos limita, nos delimita, nos obsesiona o nos define. Somos parte de una evolución que nos plastifica y nos falsifica. La evolución de una personalidad. Nos mata o nos revive. En algunos casos, esa misma evolución es la madre de la inmortalidad.

Hay personajes o historias que nos cambian la vida. Un libro. Un poema. Una película: teatro, danza, ópera, novela, sinfonía, carta, pintura. Lo que sea. Hay personalidades y biografías que nos marcan de una u otra forma.

Hace poco vi un documental llamado Bill Cuningham New York. La vida de un hombre que ha pasado décadas fotografiando moda espontánea en las calles de Manhattan para una columna en The New York Times.

Bill se convierte en un ícono del mundo de la moda neoyorquina, o referente de la moda mundial. Bill: excéntrico y apasionado a la vez. Callado y en bicicleta. Anna Wintour, editora general de la edición americana de Vogue lo admira. Ella. Inspiradora de películas. Grandiosa personalidad que viaja por el mundo en limos con chofer. ¿No es paradójico? Bill, en su bicicleta, desayunando todos los días el mismo combo de 3.99 en el mismo Deli. El glamour y el oficio. El oficio sin glamour. Pero sobre todo, el poder de ser.

El poder de ser. A diferencia del poder de aparentar. Por eso inventamos mil historias. Construimos realidades, las habitamos, las destronamos. Las conducimos hasta que se encuentran con nuestra vida. Las maquillamos y nos vamos moviendo por ellas en nuestras propias fantasías. Por eso adoramos la poesía, la magia de la música. Porque nos hacen sentir por dentro. La moda como arte nos alimenta el ser estético. Como glamour, y pretencioso laberinto, ¡ja! Muchas cosas me han marcado, una de ellas es la filosofía de Cunningham. Un excéntrico viejito en bicicleta, con una baratísima chamarra azul, una sonrisa traviesa y una encantadora como cortante forma de ser, un hombre que sin glamour, es un jugador importante del mundo más glamoroso de una de las ciudades más glamorosas del mundo.

¿No es maravilloso encontrar los caminos por los que se mueve la autenticidad de este planeta? Bienvenidos los creativos de la humanidad.

PUBLICACIÓN SIMULTÁNEA EN ForoJudio.com

FICCIÓN EN TIEMPO REAL

20111129-111228.jpg
Tiempo real. Inmediatez en una historia. Ficción que deja de ejercer su papel casi instantáneamente para convertirse en verdad a medias. La maravilla y el delirio de la velocidad. De las letras que se transportan de la mente a miles de ojos en menos de un segundo. Otra época de la comunicación. Otra época de la literatura. Otra época para la crítica, para el arte, para la pornografía, para las relaciones, para las virtuales, para las reales, para las caseras, para las profesionales, para las producciones, para las contribuciones, para la música, para el diseño, para las noticas, para la ciencia, para la filosofía, para los descubrimientos, para los inventos, para los placeres, para las religiones, para las instituciones, para las asimilaciones, para las informaciones, para las desinformaciones, para la nostalgia para la ilusión. Para las matemáticas y su inteligencia en multiplicidad.

¿Qué pasó con Alejandra? La encontró la policía pensando que era Vanessa por los documentos falsos, de ahí fue en busca de Alejandra que era Vanessa y acababa de matar a Alfredo. Vanessa llegó a la jefatura y con sus huellas digitales notaron que no era Alejandra, pero fue encarcelada por homicidio. Y Alejandra, con una nueva identidad escapó del país para continuar siendo espía.

O algo así. O todo eso. No importa. Lo importante fueron los segundos en los que alguien leía. Cada uno de los tuits que contenían un pedazo de historia. Algo similar a las novelas por entregas en revistas o manuscritos, pero en exprés. Todo volando. Las partes volando. Solo son segundos lo que cabe en 140 caracteres. La gente tarda un segundo en leer. Y en un par de horas ya son decenas y decenas de entregas. Con capacidad de cambio, de improvisación. De insinuación. Y de comunicación entre lector y escritor.

Publiqué mi primera novela en 2001, en la era del e-mail. Mi carrera literaria ya incluye críticas directas y casi inmediatas. Pero hoy todo es distinto, hoy puedo ir conociendo en tiempo real la reacción de uno o varios lectores.

Por lo tanto, es momento de pasar a otro nivel en la narrativa. ¿A cuál? No tengo idea. Pero disfruto mucho haciendo experimentos. Porque amo a la prosa. Porque amo a la poesía y a la ficción. Porque amo la oportunidad de descubrir mundos nuevos. Gracias a todos quienes me acompañaron esta mañana. Y a los que no, también.

Por si no conoce usted mi cuenta de Twitter, la dejo aquí: @JCOHEN77

CIENCIA, ARTE: NEGOCIOS

El arte y la tecnología tienen una estrecha relación. La tecnología y los negocios son todavía más cercanos. La tecnología como parte de nuestra civilización es, al parecer, la parte medular del comercio y de la divulgación. Por lo tanto, la ciencia, como madre de la tecnología, toma un papel vital en nuestra sociedad.

Hoy leí la noticia de que el gigante Rakuten, vulgarmente conocido como el Amazon japonés, compró en 315 millones de dólares el lector electrónico Kobo, líder en el mercado junto con Nook de Barnes and Nobel y Kindle de Amazon. Rakuten tenía ya su propio lector electrónico llamado el Raboo, fabricado por Panasonic. Sin embargo, no le fue suficiente. Necesitaban pelear el número uno. Porque pueden. Rakuten es, la página número 74 más leída del mundo según números de alexa.com.

La intención, según el artículo de BBC de Rakuten para comprar el lector no es solo poder vender más libros online, sino tener un elemento nuevo para poder hacer compras directas sin necesidad de ningún otro aparato.

La empresa japonesa tiene como finalidad que el idioma inglés sea la principal lengua de su página para 2012, es decir, quieren ir con todo contra Amazon. Punto.

Lo que me parece apasionante es el giro que va tomando la tecnología. Un solo aparato, optimización de espacio, perfeccionamiento del sentido del tiempo.  No necesitar nada más que un par de artilugios para tener toda tu vida en orden, a la mano y disponible a cualquier hora en cualquier lugar. Por supuesto, esto icluye libros y revistas literarias. Al igual que películas, pornografía, apuestas, y materiales de extorsión. Cosas buenas, malas, regulares. Todas impresionantes. Y todas aquí y ahora.

Para la tecnología, nuevos retos, para gente más exigente cada vez. Más demandante, más prácticos, pragmáticos y con menos capacidad de asombro. Para los negocios es el nacimiento de nuevos monstruos. De dragones de cualquier parte del mundo dispuestos a devorar al continente vecino de un bocado. El mar ya no cuenta. El aire ya no cuenta. Aquí y ahora. Punto.

Bueno, yo solo quería contar que Rakuten compró Kobo. Los lectores electrónicos son un hecho. Dentro muy pocos años todos leeremos en ellos. Los libros de papel serán una hermosa y romántica experiencia, por supuesto que no desaparecerán, seguirán adornando nuestros espacios.

Práctico. Pragmático. Una mundo de aquí y ahora. Contra todo concepto de paciencia. El arte y la tecnología tienen una estrecha relación. El comercio sigue siendo el gran motor que mueve a ambos.

Y la ciencia siempre será su puta.

TÚ, FUEGO

20111024-212919.jpg
Qué maravilla sentir que llegas en una noche así, fresca. Fría. Una de las primeras noches frías del año. ¿Te das cuenta? Eres una chimenea. Y yo puedo hablar contigo, llegas a mí en forma de fuego. Y yo, un leño seco, frío, abandonado durante meses, no puedo sino agradecer tu presencia. Eres tan bella en forma de fuego, tan poética naciendo desde chispas. Veo tus ojos y su forma de mirarme, veo tu risa, tu boca.

Pero sobre todo, siento tu calor. La tierna caricia que poco a poco va quitándome el frío. Ya no soy un leño abandonado, te tengo. ¡Qué maravilla sentirte en una noche así! Dejo de sentirme solo, tu suave aroma, tus caricias.

Cada vez encuentro más pasión en ti, llegas más profundo. Ya somos uno mismo, nuestros gemidos hacen humo. Tú no eres humo: somos humo, somos esa nueva forma de calor. Nos penetramos, ocupamos el mismo espacio, descubrimos formas nuevas de caricias, de sexo y de emoción descubrimos formas nuevas de querernos.

Llegas más profundo. Cada vez más. Te siento. Fuerte, inmensa. Ocupándome por completo, totalmente. Devorándome. Devorándome. Devorándonos entre besos y caricias, en posiciones y lugares. Pasión. Pasión pura.

De pronto el ardor llega más profundo, duele. Yo ya no tengo espacio para amar, tú quieres llegar más lejos, has obtenido todo de mí. No tengo más qué darte. No tengo nada más. Pero intento. El resto de mi yo está carbonizado, sin futuro. Intentando darte de mi piel. Alimentarte con mi cuerpo, crear humo puro de nuevo. Crear pasión.

Sin embargo, me voy acabando. Me divido. Y tú cada vez juntas más fuerza. Llegas más dentro. Dueles más. Ardes más.

Hasta que termino siendo ceniza, en el fondo. Y tú tan sana en forma de fuego, tan grande, tan brillante. Dando la bienvenida a un leño seco, frío. Abandonado durante meses. Lleno de vida, de deseo. De futuro para ti.

HOMBRES Y LETRAS. DIOSES Y DIABLOS

20111019-093230.jpg
Según Octavio Paz, López Velarde es un “inesperado e indirecto descendiente de Baudelaire”. Ramón López Velarde escribe con rabia contagiosa: “para dirigir periódicos escritos en bárbaro no es necesario conocer gramática española”. Salvador Elizondo habla de Paz: “Toda su obra, en prosa o verso, nos revela la presencia del cuerpo, origen y término de su escritura”. Círculos. Poesía, diablos y pecados. Letras infalibles que permean por una mente receptiva, lo sepa o no. Baudelaire no cree, López Velarde hubiese querido no creer. Elizondo cree en la belleza de la prosa, Paz en el lenguaje. Todos nos llevan a todos los textos, a la pasión definitiva por transmitir.

Entonces despierta una furia desesperada que nos traslada de la belleza al odio, de la adoración a la perdición. De la vida a dar la vida. De la muerte a dar la vida. Prosa. Pensar en letras, con letras, por uno mismo, con el cerebro de otro, despertando nuestro cerebro. ¡Da igual! Prosa comprometida que a fin de cuentas nos guiará por caminos bíblicos, sicológicos, sociológicos, intelectuales, científicos, informativos, recreativos. Prosa en letras impresas o digitales, blogs o revistas, libros o manifiestos.

Ramón López Velarde, descendiente del poeta maldito, temeroso de su propio dios y de su propio infierno, con muerte prematura e intelectuales estudiándolo, utiliza, a principios del siglo XX, el medio periodístico “no para complacer a lectores superficiales, sino más bien para educar y sensibilizar a espíritus receptivos de algo más que la noticia intrascendente, la anécdota trivial y la inmediatez del chisme sin consecuencias”. Baudelaire reta a cada cosa que le rodea, maldice, sueña con un infierno como paraíso final. Despierta belleza a través del sufrimiento. En verso. En flores. En mal. Logrando aquello el poeta de su estirpe puede lograr tanto con el verso como con la prosa, aquello que Elizondo defiende con sangre como finalidad del lenguaje. Aquello a lo que Paz dedica una inmensa parte de su investigación literaria. Tres amplias y variadas generaciones de poesía. De Poema como lo define Octavio Paz. Tres amplísimas generaciones de letras en busca de su propia vida, en la búsqueda perpetua de un receptor sensible con la intención de aprender. De entender. De poner cielo e infierno en un solo orden de magnitud, de crear diablos para vencer a dioses y viceversa. Letras, círculos que sobreviven sin parar. Sin pedir permiso.

Me pregunto, ¿dónde están hoy los descendientes de Baudelaire? Tal vez haya uno que otro escondido en algún blog, tal vez sean geeks o desconocidos genios fuera del alcance de los intelectuales. Por ahí deben de estar, en algún lugar del siglo XXI. Lo que sí ha pululado en México es el periodismo escrito en bárbaro, revistas en decadencia y prosita infame. La generación digital, quizá, encontrará el cuerpo que hace pocos años dejó escondido Paz en prosa y verso. Posiblemente lo encontraremos en Twitter, o en el algún URL de la World Wide Web. Posiblemente no exista, como no existe un texto hasta que no alcanza un par de ojos. Me pregunto si la nueva generación de bytes nos permitirá encontrar la belleza perdida de la prosa, de los diablos y los dioses, de los cuerpos desnudos y la solución perfecta a un sistema económico. ¿Será el siglo veintiuno aquel que nos devolverá las letras perdidas de México en los estertores del siglo veinte?

Yo seguiré buscando.

WOODY ALLEN NO ESTÁ MUERTO

20110930-100242.jpg
Anoche, terminando de cenar, alguien me preguntó la edad de Woody Allen. El mejor momento para el ya clásico chiste: Ahora le mando un mensaje para preguntar, decía yo mientras introducía un texto en Google desde mi iPhone.
El primer resultado que arrojó la búsqueda fue de Wikipedia, así que di clic.
Acto seguido, shock. Wikipedia decía que Woody Allen había muerto el 25 de septiembre de 2011.
Busqué fuentes formales. Indagué en Twitter, pregunté tanto como pude. Y en un momento, la teoría estaba desmentida: no, Woody Allen no había muerto. Punto.
Saber que Woody Allen seguía vivo era una gran noticia. Medianoche en París ha sido una de las mejores películas que he visto recientemente. La sociedad que Allen dibuja en Manhattan al lado de un maravilloso Gershwin y su Paam parapapapapa pa pa. Tarará tarará tarará, ha sido una de mis más grandes inspiraciones para escribe crónica y ficción en los últimos tiempos. Y todo lo que viene en el inter ha sido de una espectacular influencia para cada letra que escribo. La forma en la que Allen aborda, refleja y conecta al arte con la persona promedio me ha parecido brillante desde que conozco al escritor músico cineasta Woody Allen, a mi juicio uno de los más grandes creativos con vida. A pesar de lo que el vandalismo digital haya querido lograr anoche.
El problema se solucionó bastante rápido y reafirmó la gran discusión de la responsabilidad en el mundo sociodigital. ¿De quién es la culpa, de Wikipedia o de quien cree ciegamente en Wikipedia?

Anoche, después de la cena, todos los asistentes tenían una opinión acerca de Wikipedia, de por qué no era una fuente confiable, que por qué no le ponen más candados aunque cobren, que por qué sí y por qué no.
La opinión de los sabiondos, de aquellos que tienen la respuesta. Me dio sueño. Políticamente cambié de rumbo la conversación y a los pocos minutos me despedí. Era demasiado conocimiento de la difusión del arte, de las noticias, de la información y el internet en general para mí. Me fui.
Entonces pensé que las dos personas que tienen acaparada mi admiración y mi respeto últimamente lograron encontrar su posición como artistas e intelectuales gracias a medios de difusión no corrientes para sus respectivas disciplinas en aquella época. Leonard Cohen y Woody Allen encontraron su propio espacio, su propio camino, su propio escaparate sin corromper su obra o su punto de vista. Los admiro como dos de las persona vivas con mayor nivel de creatividad.
Me dio coraje que Wikipedia dijera que había muerto, me dio gusto que lo solucionaran pronto, y me llenó de esperanza saber que la era digital sigue siendo mi aliada a pesar de sus errores. Que si Leonard Cohen o Woody Allen no hubieran arriesgado a un escaparate diferente, tal vez no sabría yo de su existencia.

¡Me fascina la era que me tocó vivir!

ROMANCE, MODA Y ARTE

20110918-103849.jpg
Frenético. Casi desahuciado es el artista. Un artista. El artista. Todos los artistas. Frenéticos, dando la vida mientras buscan la fama. Mientras el artista busca la fama, Mientras los artistas encuentran la fama. Perdidos. Definiendo al indefinible arte. Seduciendo al inseducible cielo. Desfilando ante la muerte. Dando a conocer el verdadero significado de la vida. Visiones torcidas que desafían a la realidad. Que desvelan a la realidad. Que la acercan a nuestras manos para hacerla palpable. Indefinida, abstracta, bella y decadente, pero palpable. El papel del artista. Su propia realidad, nuestra propia realidad, no importa dónde. Su papel es traducir la realidad.

La moda es la cara marginada del arte. La cara oculta del artista. La moda es el sueño no soñado y la vinculación de la estética con la intimidad de la persona, con su propio cuerpo, con su propia versión de sí misma.

Hoy vi una película. Un loco amor, una parte de la vida de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé. Una mágica y triste historia de arte, amor, humanismo. Perfección. Dedicación. Locura y perdición.

La vida de un artista, rodeado de belleza y fama. La vida de un creador, que vivió para su obra. El impresionante mundo de un gran lector, fanático de Proust, amante del arte plástico, de las antigüedades y del buen gusto. Un hombre que fue su propio mecenas gracias a su pareja. A su muleta y el cerebro operativo de lo que se convertiría en una gran industria. Yves Saint Laurent y Pierre Bergé.

No pienso contar la historia aquí, ni hablar a fondo de ella. Pero definitivamente quiero plasmar mi pasión por la pasión de un mundo de creación estética, con subestimado valor artístico. Quizá sea solo mi propio amor por la moda y por el dandismo. Quizá sea un simple grito aplaudiendo a dos homosexuales que a pesar de la época lograron pasar juntos cincuenta años. Quizá sea por mi gusto por la música o por un buen documental. No importa.

El genial discurso del inicio hace que valga la pena cada segundo de la obra.

El arte es un esquema con dos únicos requisitos para existir. La comunicación y la estética.

La trágica vida interna de un artista es un tema que los psicólogos nunca podrán resolver. Es el eslabón perdido entre la realidad y la belleza de la realidad. Entre los sueños y quienes los hacen posibles. Vivimos en un mundo de arte pop y surrealismo. Lo consumimos en la moda, en la publicidad, en la escena literaria digital y en la música. Vivimos en un mundo de arte pop, dada y surrealista.

“La fama es el deslumbrante luto de la felicidad”. Quienes llevan a cabo la creación épica de este mundo estético son mártires.

Este documental demuestra cada parte de este mundo y del infierno creativo de un artista.

Al final del camino, la historia será la misma. El arte como motor indispensable de la humanidad.

LA SENSUALIDAD DEL CAFÉ

20110902-083814.jpgLa función del café por la mañana, sin duda es seducir, es encontrar el balance entre el placer y la razón, entre lo sensorial y aquellos sueños que no han escapado por completo. La función del café por la mañana es seducir.

El aroma del café seduce por su esencia de aroma, por la importancia del sentido del olfato en nuestro concepto del placer.

Es aquí donde viene el tema del aroma: los olores, esa fuerza que nos mueve tan profundamente, que desacomoda cada parte de nuestros instintos para ponerlos a flotar como una nata de sensibilidad en nuestra piel, hambrienta de sueños, de realidades. Empezando por un café, tal vez, por el aroma del periódico por la mañana. Por el olor a lluvia que se cuela por la ventana, por todo aquello que nos hace recordar. El aroma. De pronto se convierte en un intruso, un desconocido seductor: el perfume de un extraño, el olor a sexo en una habitación. La humedad y los sentidos, la mezcla de pasiones enredadas, las saliva y el sudor.

La función del café por la mañana es la misma que la de la sensualidad en la poesía. Despertar alguna imagen para recargar de fuerza nuestros sentidos. Y hacernos reaccionar. El aroma del café es aquel secreto que nos hace reaccionar. Es una caricia de calor que se mimetiza con nuestra lengua, que desnuda a nuestros labios, el aroma del café hace despertar nuestros instintos animales, llevándonos desde el olfato hasta el sentido del gusto y de ahí hasta el placer.

Somos seres sexuales y no podemos evitarlo. Entonces encontramos sucedáneos al deseo y el placer. El café nos reconoce cuando llegamos a él por la mañana, nos cuenta sus secretos que son nuestros, que nosotros mismos ignoramos porque está a punto de despertar la realidad. El café gana la carrera al sol cada mañana y nos espera.

Se convierte en un amante surrealista, llenando de color cada mañana. Una mañana solitaria, un día nublado, todavía es temprano y hace frío. Lejos de casa. Frente al hotel parece haber un pequeño lugar para desayunar y leer un poco antes de comenzar a trabajar.

Pero el café se chorrea en tu libro. Dejando una mancha color sepia que esconde solo un poco las letras. No hay mucho qué hacer, ya es imposible limpiar. Es una i la que no se alcanza a ver, poco a poco se desvanece más, como mimetizándose al color sepia de la mancha. Y detrás de ella va la o de otra palabra, por alguna razón las sigue una v. Se pierden, se difuminan al punto de desaparecer por completo, y la mancha se esparce por la hora, escondiendo el libro como un manto que esconde lo prohibido, las letras cambian de lugar, se mueven, se retuercen siendo letras, no palabras. Y de pronto, del libro sale un alarido de placer, un claro orgasmo escandaloso que se escapa. La taza cobra vida y se voltea para verter lo que queda de café en las páginas de aquel libro viejo, dejando todo lo demás atrás. El olor cambia, el sonido cambia, la música cambia. Otro orgasmo, otra caricia, otra letra embarrando de saliva la lengua de su compañera.

De pronto llega el mesero, levanta la taza y con un trapo limpia lo que puede del libro. Las letras llegan a su lugar, todas menos la i y la o. Los sonidos vuelven a la normalidad, pero no el aroma. Un profundo olor a sexo termina maravillándote.

Es hora de empezar el día.

¿Quieres una taza de café?

AYER:

CARRERA: Media hora de correr en agua.

MEDITACIÓN: No, seis horas en la embajada de EUA me lo impidieron.

CONSEJO: Prepara una taza de café casi desnudo (o desnuda), tómala pensando más en su aroma que en su sabor, no le pongas azúcar esta vez. Disfruta unos minutos sin hacer nada más. Luego lee un poema, un solo verso. Y de ahí, haz lo que quieras con tu día.

IMAGEN: Café

ORGASMOS INTELECTUALES

20110823-014142.jpg

Algunas veces he pensado que cuando dejo escribir a mis manos sin dejar a mi cabeza interferir es cuando salen mis mejores textos. Todavía no sé si sea verdad o no. Recuerdo haber descubierto esto por primera vez cuando tenía 18 años o algo así, con el tiempo lo fui convirtiendo en un ejercicio hasta que años más tarde decidí poetizar la frase diciendo que al único ser a quien confiaría mi firma es a mi propia mano, sin ayuda de mí.
Posiblemente hoy comprenda que existen ciertos estados meditativos que hacen que mi afirmación de hace años sea cierta. Sin embargo, no he encontrado la forma de saber utilizar dicho estado, cada vez me cuesta más trabajo desentenderme de mis manos para poder escribir, y cada vez me gusta más lo que logro cuando lo hago. Esto quiere decir, si lo traducimos a la gente aterrizada en el planeta Tierra, que cada vez encuentro menos textos de mi autoría con los que me sienta absolutamente cómodo u orgulloso (o algún otro adjetivo que me esté brincando).

Y ya que en esta ocasión mi coco también está formando parte operativa del presente texto, aprovecho para dar estructura al mismo. Este párrafo hablará del perfeccionamiento de los placeres intelectuales en su más profundo estado. Por ejemplo, escribir.

Este otro párrafo hablará del inicio del placer de una buena conversación. Y de aquello que no se comprende muy bien en las relaciones interpersonales del homo sapiens promedio.
Existen ciertos estados meditativos que alcanzan un estado de relajación tal,
que permite que la mente se enfoque en ciertos temas específicos para poder evolucionar con ellos, comprenderlos, o resolverlos: la mente en dicho caso
actúa como ser independiente al resto del cuerpo, este es uno de los usos de
los mantras. Y es una sensación parecida a la que yo sentía a los 18 cuando
“dejaba a mi mano” escribir por mí. Es un momento placentero que va más allá
del cuerpo mismo, que va más allá del concepto de placer que tenemos los seres
humanos, es algo así como alcanzar un largo orgasmo intelectual.

Ahora, como estoy haciendo las cosas con cierta estructura, debo de aprovechar esta tercera parte de mi artículo para concluir. Intento, con permiso.
El placer de la conversación es encontrar, luego de una serie de preguntas y respuestas inteligentes, ese estado meditativo que solo se alcanza conectándose con alguna actividad profundamente intelectual encerrado en uno mismo, pero con otra
persona y hablando. No sentados, en silencio, no con los ojos cerrados, tal vez
con una copa de vino en la mano, o después de muchas, tal vez en medio de un
ruido constante que emanan todas las personas alrededor.
Esta gran conversación va más allá del cuerpo, va más allá de la dirección de la mente o de la capacidad analítica de la misma, esta gran conversación lleva
directamente a deshacerse de los cuerpos en un estado de conexión particular,
para alcanzar el mismo estado meditativo que te llevará a lograr descifrar
problemas o a aclarar conceptos.
Pero sobre todo, y sin duda, te llevará a alcanzar ese largo orgasmo intelectual.

AYER

CARRERA Y
MEDITACIÓN: Suspendidas hasta el próximo miércoles

NOVELA: Error. Cero.
Estoy en deuda con más de mil palabras.

IMAGEN:
El estado meditativo de una lata de refresco

CONSEJO: Deja a alguna parte de tu cuerpo hacer algo sin la ayuda de tu cerebro: pinta, escribe, dibuja, toca algún instrumento o resuelve algún problema matemático. Pero no pienses.